Carolina Sur, la economista que es furor en televisión, responde a las críticas: "Si me definen me limitan"

Es licenciada en economía, tiene un MBA y escribió dos libros sobre cómo mejorar las finanzas personales. De la mano de los números, Carolina Sur se abrió camino en redes sociales y en televisión. Sus consejos para ahorrar dinero abrieron el debate.

Carolina Sur, la economista revelación de redes y televisión.
Carolina Sur, la economista revelación de redes y televisión.
Foto: Estefanía Leal

Llega el auto que confirmó como Uber y cuando se acerca a abrirlo escucha que una mujer le grita a media cuadra: “hay que caminar, no tomar Uber”. Carolina Sur sonríe; no es la primera vez que sus consejos sobre el uso del dinero le vuelven desde el público. Minutos antes, en una cafetería, la moza se había acercado a saludarla y decirle que era un honor tenerla entre sus comensales. Las ideas de la economista sobre cómo administrar el dinero personal calaron en el público y la convirtieron en una figura reconocible en la calle. En diálogo con Sábado Show, Sur habla sobre esta exposición producto de sus apariciones en televisión, los contenidos en redes y los libros que publicó y fueron un suceso de ventas. Además se refiere a los tabúes en torno a los gastos y responde a quienes la cuestionaron por su columna en Canal 5, como el conductor Diego González.

-¿Cómo surge tu interés por hablar del manejo del dinero personal?

-Me di cuenta de que estudiaba y trabajaba, pero no tenía idea de mi propia plata. En ninguna clase de economía te preguntan qué significa el dinero para vos ni te explican cómo se pagan las cosas o cómo manejar la ansiedad cuando un domingo de noche te dan ganas de pedir un delivery. No hay ni una hora de la carrera dedicada a eso. De hecho, me escriben muchos economistas y contadores para decirme que saben de números, pero no tienen idea de cómo manejar su dinero. Si ellos no saben, imaginá el resto.

-Le hablás en particular a las mujeres.

-Cuando empecé a hablar de estos temas, los hombres grandes no me escuchaban. En cambio, las mujeres jóvenes sí, y ahí entendí que ese era mi público. Es la gente que me presta atención en la vida cotidiana; no fue que salí a buscar un nicho.

-¿La economía en general es un ámbito que excluye a las mujeres?

-Si alguien quiere aprender de finanzas y entra a una librería, va a encontrar que todos los libros son negros y están escritos por hombres. Es un espacio donde las mujeres no han sido muy bienvenidas. Hasta hace no tanto tiempo ni siquiera tenían cuenta bancaria. Incluso hoy es raro que en una reunión entre mujeres se hable de plata, como sí pasa entre hombres. Hay un componente cultural muy fuerte.

Carolina Sur
Carolina Sur publicó los libros "De gastadora a inversora" y "Qué bien te queda la independencia".
Foto: Estefanía Leal

-¿Las mujeres se relacionan distinto con el dinero?

-Depende de cada persona, pero el marketing está claramente dirigido para que las mujeres gastemos más. Es más difícil no gastar cuando todo el tiempo te están ofreciendo productos: cuidado de la piel, ropa, maquillaje. Un hombre puede arreglarse con un pantalón y una camisa. De hecho el día de mayor consumo en los shoppings es el Día de la Madre. Los estereotipos de la inteligencia artificial lo muestran: si le pedís la imagen de alguien comprando, aparece una mujer; si pedís a alguien invirtiendo, aparece un hombre de traje. Nos hicieron creer que ser mujer es más caro, pero se puede ir contra el sistema.

-¿Cuál es el error más común en la economía personal?

-Creer que es un problema de Excel cuando en realidad es emocional. No es cierto que si sos malo con los números no podés ordenar tu economía. Hay gente que tiene culpa cuando le va bien y me escribe diciendo que le pone mal ser la persona a la que le va mejor en su familia o su grupo de amigos. Es importante sentir que uno merece lo que gana.

-¿Qué es lo primero que deberíamos corregir para que nos alcance más el dinero?

-Hay que mirar los estados de cuenta. Mucha gente evita el tema o esconde las deudas bajo la almohada. Se frustran mirando en Instagram que todos viajan mientras uno rellena la botella de champú con agua. Uno juzga lo que ve sin preguntar cómo el otro lo logró y cómo hace.

-¿Y cómo hace?

-Primero hay que entender que no todos parten del mismo lugar. Influyen factores estructurales: dónde naciste, qué aprendiste, qué acceso tuviste al crédito. Y también hay límites claros: si ganás 20.000 pesos y el alquiler cuesta lo mismo, no hay consejo que alcance. Pero es cierto que si aprendemos a manejar mejor nuestro sueldo podemos llegar a mejores resultados. Hay quienes se endeudan y viajan por 40 cuotas sin interés, y otros que no salen a comer nunca y después usan esa plata para el viaje. La clave es definir prioridades y saber qué querés. Si lo que preferís es llegar tranquilo a fin de mes entonces sacate las suscripciones, por ejemplo. El problema es que hay tanto marketing con préstamos, doble aguinaldo, cuotas, que nos hacen creer que se puede comprar todo. Y no se puede todo.

-¿En qué se nos va el dinero sin darnos cuenta?

-En los gastos cotidianos que parecen pequeños. La gente no respeta la “plata chica”. Compramos cosas innecesarias porque parecen baratas y eso te impide acceder a objetivos mayores. Igual, no juzgo: hay quienes prefieren gastar en cosas pequeñas y está bien, siempre que no genere frustración después. El problema es asociar disfrute con gasto constante.

-¿Hablar de sueldos sigue siendo un tabú?

-Totalmente. Pensé que ya no pasaba, pero sí. Hace poco, en el trabajo, una compañera se fue a trabajar la competencia y en un after le pregunté cuánto le pagaban. Todos me dijeron “eso no se pregunta”. ¿Cómo que no se pregunta? Saber cuánto paga la otra empresa nos sirve a todos para tomar decisiones. No hablar de plata nos empobrece.

-¿Cuánto ganás por tus conferencias, por ejemplo?

-Tengo varios trabajos. En mis charlas negocio el precio, pero generalmente cobro entre 40.000 y 60.000 pesos.

-¿Y cobrás por tus participaciones en televisión?

-No, voy gratis. Estoy todos los jueves en Canal 4 y tampoco cobro en Canal 5. Está bueno decirlo porque a veces la gente piensa que estar en televisión implica ganar mucho dinero. En mi caso lo hago porque disfruto comunicar. Es una forma de amplificar el mensaje.

-Te gusta lo mediático.

-Me fascina comunicar. Nací para eso. Si hubiera sabido cantar y bailar era Lali Espósito, pero no tuve esas habilidades (risas). Fui a ver a Shakira y la gente me decía “sos nuestra loba”, por la loba de Wall Street. Soy muy extrovertida y no tengo nada de timidez. Incluso siendo economista y teniendo un MBA, no me molesta para nada que me presenten como influencer. Siento que estoy influenciando para bien y eso me hace feliz.

-Luego de tu última aparición en Canal 5 recibiste críticas de quienes señalan que es desafortunado hablar de cómo ahorrar dinero en la televisión pública cuando la mayoría de la gente no tiene esa posibilidad, ¿cómo tomás este tipo de comentarios?

-Yo soy consciente de que hablo de un tema que puede herir ciertas sensibilidades. A partir de eso también es cierto que se me puede usar a mí de chivo expiatorio por frustraciones de algunas personas con las que yo no tengo nada que ver.

-¿Fue lo que pasó?

-Yo no lo tomo personal. Entiendo la crítica al mensaje en un contexto difícil para mucha gente. De todas formas ayer estaba estacionando el auto y el que los acomodaba me reconoció y me dijo “no sabés cuánto me sirven tus consejos”. En todos lados me pasa eso. Yo creo que se indignan mucho más los que sí llegan a fin de mes que los que no. Es obvio que hay gente que no puede ahorrar para hacer un viaje, pero yo genuinamente quiero llegar a la mayor cantidad de gente posible.

-¿Te afecta ese tipo de situaciones a nivel personal?

-No. Yo no tengo Twitter y no lo vi, pero le afectó a mucha gente que me quiere. Yo revisé el video y aclaré lo que me parecía en Instagram.

-El conductor Diego González fue uno de los que hizo esa crítica, ¿cómo te cayó su mensaje?

-No lo conozco, pero cuando vi su mensaje le escribí enseguida para aclararle que yo pienso que las cosas que digo sirven. Él me contestó que no me preocupe porque igual a él nadie lo leía, pero el mensaje tenía 100 mil vistas.

-¿Por qué creés que se indignan?

-No sé, pensarán que soy de un sector o tienen un prejuicio. Algunos dirán que habiendo tantos hombres de traje por qué llevan a una rubiecita a hablar de estos temas delicados. Que se indignen tranquilos.

-¿Vos te identificás con esa definición de “economista cheta”?

-No me identifico con ningún estereotipo. Me pasa algo parecido con ser feminista. Yo soy feminista, pero por ahí no represento la imagen que tiene la gente de una feminista, que va a marchas, etc. Con lo de cheta me pasa algo parecido: si la gente asocia que una persona cheta es pelotuda, yo no lo soy. Pero si alguien considera que una mujer que es rubia, se viste como yo e hizo un máster es cheta, entonces sí. Si me definís me limitás (risas).

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