"Cuando nos damos cuenta de que podemos ser inversoras, todo cambia": cómo alcanzar la libertad financiera

La economista y MBA conocida en redes sociales como @holasoycaro presentó un nuevo libro que habla de capital, autonomía y poder personal, especialmente dedicado a mujeres.

Mujer ahorra e invierte dinero
Mujer sostiene un chanchito y billetes.
Foto: Freepik.

Que del dinero no se habla, que es cosa de hombres, que es sucio. Que es difícil de conseguir o que no debe ser una prioridad. Las creencias sobre el tema pasan de generación en generación; muchas veces, en detrimento de las oportunidades, la libertad y la independencia —sobre todo— de las mujeres. El nuevo libro de la economista y MBA Carolina Sur busca romper esos patrones y mostrar otra manera de pararse en el mundo.

La creadora de @holasoycaro —tiene más de 100 mil seguidores en Instagram— primero publicó junto a Samantha Gnazzo y El País ¿Cómo meter un elefante en un fitito?, una guía de educación financiera. Luego editó De Gastarora a inversora y ahora presenta Qué bien te queda la independencia (Editorial Fin de Siglo). Habló con El País sobre qué significa ser independientes, cómo lograrlo y por qué no solo es importante, sino que, además, nos queda hermoso.

— ¿Cómo entendés la independencia financiera? ¿Cómo se siente?
— A veces pensamos que la mujer independiente es aquella que puede con todo y no pide ayuda, pero, para mí, tiene más que ver con conocer las capacidades propias y cobrarlas bien. Es luchar por lo que a una le importa, tener redes, saber a quién pedir ayuda. Y no es una cifra a la que se llega. Es la sensación de poder irse, que tampoco implica irse realmente, sino tener la seguridad de que si una no está cómoda o feliz, puede irse del lugar en el que está. Por eso, la independencia es muy amiga de la plata. Hay otros factores que inciden, pero una vez que entendemos qué bien nos queda tener dinero, decidir, negociar nuestro sueldo, etcétera, nos volvemos más independientes.

Carolina Sur
Carolina Sur con su nuevo libro.
Foto: Freepik.

— Para muchas mujeres, es algo que parece súper lejano o incluso irreal. ¿Qué pensás de eso?
— Que todas pueden lograrlo. Pasa lo mismo con salir a correr: pienso, por ejemplo, en una ex compañera de escuela, que tiene asma y apenas podía subir las escaleras, y hoy es triatlonista. Al final, no es que podamos o no ser independientes, sino que hay personas que deciden que esa sea su prioridad y lo alcanzan. Y una forma de darse cuenta de esto es ver cómo otras mujeres pueden. El problema está en que nunca nos dijeron lo lindo que nos queda la independencia. Escuchamos que nos queda bien adelgazar, tener pareja, hacernos los rulos… Las heroínas de las películas se enamoraban, no eran inversoras. Pero, ¿Qué hubiera pasado si cuando teníamos seis años nos hubieran dicho qué bien te queda ser independiente?

— ¿Cuál es el primer paso para salir de la caja?
— Leer libros. Mirar reels que nos motiven. Rodearse de recursos positivos, de artículos que digan que sí se puede, de referentes que muestren otra forma de hacer las cosas. No siempre hay que pagar fortunas por aprender algo nuevo. Basta con moverse de donde uno está, buscar nuevos círculos y nuevas formas de pensar.

— ¿En qué se diferencia este trabajo del anterior, De gastadora a inversora?
— Es una re-evolución, así, separado. El primer libro me trajo cosas hermosas, como conocer a miles de mujeres, y el segundo parte de lo que me pasó después de conocerlas. No es necesario leer el primero para entender el segundo. Es un trabajo que habla de pertenecer, de sentirse parte, de qué bien nos queda habitar un mundo que nos dijeron que no era nuestro. Tiene más que ver con quiénes somos, por qué actuamos como actuamos. Cuando nos damos cuenta de que no necesitamos tanto cotillón para ser, dejamos de gastar. Y cuando nos damos cuenta de que podemos ser inversoras, todo cambia. No solo en las finanzas, sino en la vida. Hace unos días la editora me escribió que, después de leer el libro, fue a una clase de yoga. Me dijo: “Creía que las mujeres como yo no íbamos a yoga, pero ahora entiendo que no hay un tipo de mujer que hace yoga así como no hay un tipo de mujer que invierte o que es independiente”.

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Mujer ahorra dinero en un chanchito.
Foto: Freepik.

— Hace poco te escuché decir que lograste cambiar la dopamina que te generaba consumir por dopamina que te genera invertir. ¿Cuándo hiciste el clic?
— No sé exactamente, pero sé que invertir y que mi cuenta aumente de valor me genera la misma sensación que una noche de compras online en tiendas de moda rápida. Me di cuenta de que la plata es una fuente de oportunidades. Que no ahorro e invierto por si pasa algo malo, sino para contratar a la mejor editora y la mejor fotógrafa, y para que mi libro tenga la mejor tapa. No es “por las dudas”, sino para potenciarme y generar más valor. Lo mejor que nos puede pasar es tener plata porque así podremos llegar a más gente, lograr más cosas y hacer que más mujeres ganen plata también.

Me hace muy feliz ser parte de este movimiento; por eso también quise escribir otro libro y ayudar a que más mujeres accedan a esta información. Es uno de los libros más baratos de las librerías ($690) y lo pensé así a propósito, porque creo que la educación financiera no es un privilegio, sino una herramienta de bienestar. Quiero que lo lea gente que aún no puede ser independiente para que sepa que sí se merece serlo y que, además, le queda hermoso.

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