PERFIL: DESDE EL PALACIO

Carolina Cosse, íntima: la historia del ascenso de la intendenta, sus ambiciones, gustos y enigmas

¿Quién es esta ingeniera de 59 años a quien su entorno define como ejecutiva y amante del trabajo y sus detractores, incluso en la izquierda, como autoritaria y vertical?

Carolina Cosse en la IMM. Foto: Estefanía Leal.
Carolina Cosse en el balcón de la Intendencia de Montevideo. Foto: Estefanía Leal.

Es un ritual que mantiene desde hace casi 20 años y que solo interrumpió (y dicen que lo sufrió mucho) durante los peores meses de la pandemia: cada mañana Carolina Cosse sale temprano desde su casa en Punta Carretas y va a nadar al club Biguá. Son unas dos horas de ejercicio que la despejan y preparan para las largas jornadas de trabajo. La intendenta de Montevideo suele llegar a su oficina en el Palacio Municipal, o donde tenga la primera actividad, a eso de las 10 de la mañana.

Lo primero que ve tras salir del ascensor en el segundo piso es un cartelón del Plan ABC, ese con el que pretende ayudar a contrarrestar los efectos sociales y económicos del COVID-19 y que vendió en campaña casi como su buque insignia (aunque para esta nota dirá a El País que ella no tiene “un buque insignia, sino muchos”). En las paredes que llevan a su despacho hay fotos de la construcción del estadio Centenario en 1930, que pertenecen al Centro de Fotografía de Montevideo y que mandó colgar cuando asumió. Es una época que considera clave para la construcción urbana de la ciudad.

Esta mujer de 59 años, que nació un 25 de diciembre, se crio en Villa Española y añora aquellos veranos eternos en San Gregorio de Polanco cuando de niña iba de visita a la casa de su tío, es hoy una de las principales (y pocas) cartas de renovación del Frente Amplio con miras a 2024. Algunos datos definen y pintan la vida de Ana Carolina Cosse Garrido: militó en la Facultad de Ingeniería en la generación 83, votó al Partido Comunista en las elecciones de 1984 tras la dictadura, en 2004 fue contratada para poner en funcionamiento captadores de huella digital en un referéndum en Venezuela, pero su carrera política empezó tarde, allá por 2006 con su primer cargo en la Intendencia de Montevideo, a donde fue llevada por el dirigente tupamaro Julio Battistoni. Allí volvería en 2020, pero como intendenta. El expresidente José Mujica le dio impulso en Antel y su legado desde el Ministerio de Industria es el controvertido y majestuoso Antel Arena. Con Mujica y el MPP tiene hoy una relación tensa, tras la campañas internas de 2019. Pero eso lo contaremos más adelante.

En el Palacio Municipal.

Martes, unos minutos luego de las cinco de la tarde. Cosse recibe a El País acompañada por Ana de Rogatis, la directora de Comunicación, que está a su lado desde la campaña para las departamentales.

La fotógrafa propone hacer un retrato en el mirador panorámico del último piso del Palacio pero Cosse se ríe y dice que mejor no porque “hay vientos huracanados”. Propone hacer las fotos en el balcón del segundo piso, que da a la explanada municipal: “Generalmente me sacan ahí”. Y no hay viento.

Viste un elegante tailleur negro. Cosse cuida mucho su imagen, se nota. Tanto que le pide a la encargada de prensa que mire cómo están saliendo las fotos. Unos minutos después, y ya en su amplio y luminoso despacho donde dispuso varios livings que permiten hacer reuniones paralelas, muestra con entusiasmo las fotos que hay allí. Como un retrato de Tabaré Vázquez que le regalaron unos funcionarios el lunes después de su muerte y una serie de imágenes de la construcción de la rambla, también de 1930.

Cuenta los cambios que hizo en la decoración respecto al período anterior, cuando estaba Daniel Martínez y después Christian di Candia. Colgó una reproducción de los Artigas de José Luis Zorrilla de San Martín y sacó un enorme adorno que ocupaba mucho sitio (“llamé a la directora del Blanes para ver qué hacíamos con eso, es una donación de la familia Rosell y Rius, y la gente del museo lo movió a la esquina”). Allí dejó unas sillas rojas que le gustan mucho y estaban en la sala de espera. También retiró una cortina enorme que tapaba el ventanal y oscurecía la sala. “Dejé más espacio fácil de usar, me siento bien cuando trabajo y la gente me usa la oficina”, cuenta, “y se genera un buen ambiente”.

Cosse se ubica en una de esas sillas rojas y se dispone a contar su vida, en una charla en la que la intendenta se mostrará más amable y cálida que esa imagen fría y distante que refleja en algunas apariciones públicas. Dice que en la Intendencia de Montevideo está “aprendiendo muchísimo”, lo que la llena de energía.

—Si le pido que defina en forma breve su forma de ser, ¿qué respondería?

—No le contaría nada —dice y se ríe fuerte—. No sé.

—Tiene fama de cierta frialdad...

—Soy seria, soy seria... Cuando hago algo, lo hago en serio. Y cuando hablo, hablo en serio. Pero, yo que sé, soy una persona normal. No me gusta hablar de lo que no sé. Si no tengo nada para agregar, no hablo. Y trato de ser muy precisa para que me entiendan y me puedan criticar.

Pero, sean positivas o negativas, Cosse dejó marcas en quienes la acompañaron en las diferentes etapas de su vida política, desde su primera experiencia en la intendencia de Montevideo hasta la última campaña electoral.

Su ingreso a la política partidaria se dio a mediados de 2006, cuando el intendente era Ricardo Ehrlich y Battistoni (“el Batti”, como le dice Cosse) ocupaba un cargo jerárquico. Él la llamó por un inconveniente informático grave: tras la crisis de 2002 había habido poca inversión en la actualización y migración del sistema informático. Cosse le sugirió una solución y luego la ejecutó en un fin de semana. “Me pareció que ella podía ser la que resolviera el problema. La verdad es que me sacó las castañas del fuego”, relata el exdirigente tupamaro, quien la había conocido en el Centro Artiguista para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Cadesyc), un think tank próximo al MPP. Entonces ella era una ingeniera que venía de trabajar en Venezuela, contratada por la empresa que proveía lectores de huellas digitales. Allí en 45 días debió instalar un sistema para el voto electrónico en un referéndum. “Teníamos que machear y que un elector fuera un voto y no tres votos. Había que evitar un fraude y fue un desafío”, dice. “Fue un estrés muy grande y estaba a cargo de 18.000 personas. Si fallaba, estaba todo mal”, recuerda. Y dice que estaba concentrada en eso, no en lo político. Como todo salió bien, la contrataron para el siguiente referéndum.

—¿Qué opina de lo que pasa hoy en Venezuela?

—Es muy triste. Debemos tener pedazos de información. La mejor salida para el pueblo siempre pasa por la libertad. Ahora, yo puedo opinar con mis amigos en un boliche sobre lo que sucede allá, pero con responsabilidad tengo que ser muy cuidadosa en lo que digo por la lógica del manejo internacional, sin renunciar a los principios y ayudando a abrir el diálogo. No hay que azuzar el fuego.

Volvemos a la intendencia. Tras aquella primera experiencia, se transformó en 2007 en la directora de la División Tecnología de la Información. Battistoni, como es lógico, no se imaginaba lo que se venía con la carrera política de Cosse, aunque en los hechos de alguna manera es el responsable de todo lo que vino después. “Sin duda cuando yo me fui, ella ya era una líder del sistema informático, de esas personas que hacen sentir al equipo que pertenecen a algo”, dice.

Alejandro Zavala asumió como secretario general de la intendencia más o menos al mismo tiempo que Cosse ocupó el cargo y tiene presente sobre todo su papel en la creación del Sistema de Transporte Metropolitano (STM). De hecho, Zavala y Cosse fueron juntos a negociar con Antel para que “pagara las tarjetas” a cambio de que del lado de atrás tuvieran publicidad del ente. “Yo me llevé muy bien con ella, es una persona inteligente, dedicada y trabajadora. Y nunca tuve problemas de vínculo, era amable y dispuesta”, dice Zavala.

Mujica, a quien había conocido personalmente recién en las elecciones internas de 2009, le ofreció en 2010 la presidencia de Antel. Ella aceptó y con el paso del tiempo muchos empezaron a hablar de sus ambiciones políticas. Ya en el segundo gobierno de Vázquez (2015-2020) vino el Ministerio de Industria, donde mostró “organización e innegable capacidad de trabajo en un ministerio muy amplio”, dice una funcionaria que estuvo cerca de ella pero pide no ser identificada. ¿Y el trato humano? “Era correcto, pero la verdad hoy no tengo diálogo”.

El 12 de noviembre de 2018 Cosse inauguró el Antel Arena, que es algo así como su legado al país.

Cosse, Vázquez y Delgado en Antel Arena. Foto: Fernando Ponzetto.
La noche en la que inauguró el Antel Arena en 2018, acompañada por el entonces presidente Tabaré Vázquez y su esposa María Auxiliadora Delgado. Foto: Fernando Ponzetto.

—¿Qué dice de la auditoría que hizo este gobierno?

—Es un tema que no está en mi agenda para nada —responde, algo tensa—. Yo estoy muy ocupada con Montevideo, nos estamos matando laburando y la pandemia no terminó.

—El primer informe de la auditoría dice que tuvo un costo final de 118 millones de dólares. Casi el triple de lo que se había dicho que costaría...

—Ya te contesté.

—¿Y el Antel Arena...?

—¿Me vas a hacer explicarlo de vuelta? —se ríe.

—¿Pero en qué momento se gestó? ¿Fue una idea suya?

—Nada es mío. Yo no trabajé sola en nada, en un momento cuajó. Por ejemplo, si no hubiera existido el proyecto de fibra al hogar, quiero ver qué hubiera pasado con la educación en la pandemia. Una de las cosas que hacen que yo disfrute más el trabajo son los equipos enormes. Como ahora en el Plan ABC, que hay un equipo de más de 20 personas.

Cosse asegura que desde 2016 algunos le empezaron a pedir que compitiera como precandidata a presidente: “Me fueron hablando mucho”, dice, “pero yo mantuve la calma”. Con el aparato del MPP atrás se terminó presentando en las internas de 2019, cuando perdió con Martínez.

—¿Piensa que estaba preparada para presidente o fue mejor terminar acá?

—Yo nunca razono así en la vida, porque pienso que es en vano —cuenta—. Viví todo eso con mucha intensidad. Me entregué con todo. Es la vida, que es dura pero hermosa. Aprendí mucho en ese proceso político y conocí mucho más al Uruguay. Me abrumó el contacto humano tan intenso.

Un referente del MPP, que pide no ser identificado, recuerda que las semanas posteriores a las internas fueron un “recorrido tumultuoso y raro” porque Cosse quería ir en el segundo lugar de la lista al Senado del Espacio 609 y ese sitio era para Lucía Topolansky. Eso no se negociaba. “A los pocos días, y sin que nosotros supiéramos, ella anunció un acuerdo con el Boca (Óscar Andrade)” en la lista comunista. “Eso dolió mucho porque la habíamos apoyado un montón en las internas”, dice el dirigente.

Pero vino la revancha y, aunque con poca diferencia respecto al candidato del MPP Álvaro Villar, en la noche del 27 de setiembre de 2020 se convirtió en la intendenta montevideana. La vida la había premiado tras la derrota de 2019, mientras Martínez era relegado a un lejano tercer lugar.

Un funcionario que estuvo vinculado a Martínez en la intendencia dice que Cosse “creció mucho” y es muy pragmática, le gusta tener “control del poder” y cuenta con el potencial puesto a futuro. Pero también se queja por cierto “ninguneo” y “rencor” vinculado al exintendente. Y pone como ejemplo un tuit publicado este miércoles por De Rogatis, vinculado a la inauguración del parque Idea Vilariño donde estaba el añejo asentamiento Isla de Gaspar, cuyo traslado se concretó en el período de Martínez, aunque el proyecto venía desde antes. En ese tuit la encargada de comunicación solo menciona a los exintendentes Ehrlich y Ana Olivera.

Otro referente de la época de Martínez dice que el funcionamiento ahora es vertical y la intendenta está en todos los detalles, desde lo más relevante a cosas mínimas. Cuando asumió en noviembre, envió un croquis con el dibujo de cómo quería que fuera el escenario para la transición. Un croquis dibujado por ella, según supo El País.

Desde el MPP, un dirigente afirma: “Ella tiene una ambición muy grande y se mueve de forma autoritaria”. El único representante del sector en el gabinete es Pablo Inthamoussu.

La limpieza, las polémicas por TV Ciudad y su estilo "duro"

“Yo asumí el 26 de noviembre y la gente ve una diferencia, estamos implementando medidas innovadoras y difíciles”, dice Carolina Cosse sobre la limpieza, un debe de la ciudad. Y menciona los bolsones para reciclables en barrios como Pocitos, el plan piloto en cinco plazas sin tarros de residuos (pero con bolsitas lavables para llevarse a la casa) y de contenedores intradomiciliarios en otras zonas. Sobre las polémicas en TV Ciudad, como la denuncia de Denisse Legrand a la directora Alejandra Casablanca, dice: “Me llama la atención el encarnizamiento con TV Ciudad. Yo respaldo a la gente que trabaja bien”.

¿Y cómo viene la imagen de la intendenta? La última encuesta que se conoce es la de Cifra. La mitad de los montevideanos aprueba su gestión (con una caída de cinco puntos respecto a la medición anterior) y el 26% desaprueba. La directora de Cifra, Mariana Pomiés, la presenta así: “Se perfila con futuro en el Frente. Tiene aspiraciones políticas pero parece muy abocada a gobernar Montevideo, tal vez por personalidad o porque no pertenece a ningún sector”. Su estilo duro “genera adeptos y rechazos”, opina.

Su equipo más cercano.

Cosse armó un gabinete donde pesa la confianza, paridad y lo que ella considera “compromiso político y trabajo”, pero no las cuotas políticas. Dice que escucha mucho a sus “amigos” y, de hecho, hay un grupo bastante claro de “carolinistas” que integran una suerte de mesa chica, aunque no todos tienen cargos. Ella dice que, en realidad, tiene “muchas mesas chicas”.

El primer nombre que todos mencionan es Jorge Braga, mano derecha muy leal a la intendenta. Es un funcionario municipal de perfil bajo que estuvo con ella en Antel, a donde fue en pase en comisión. Desde el círculo cercano a Cosse dicen que es asesor y muy amigo.

En 2014, durante un evento sobre el Antel Arena, Cosse lo felicitó explícitamente por haber sido “el visionario” de ese “gran proyecto”, tal como recuerda una nota de El País el año pasado.

Otro muy cercano a Cosse es el ingeniero Guillermo Moncecchi, quien la acompaño como subsecretario en Industria y luego asumió su lugar cuando ella se fue en campaña. Hoy está en un lugar clave: como director de Desarrollo Ambiental tiene a su cargo la limpieza, un talón de Aquiles de la intendencia.

Moncecchi dice a El País que “un clásico” de Cosse es lo breve que son las reuniones de trabajo. Y pone un ejemplo: una vez vio las dos primeras slides de una presentación y le dije a la presentadora: “No es necesario que me cuentes, esto va a andar, dale para adelante”. También destaca que suele reunirse por los temas más diversos con los equipos de trabajo, no solo con los directores.

Otra referente de esa mesa chica es la actual secretaria general Olga Otegui, quien fue subsecretaria de Industria al final del período anterior. Y en un segundo nivel el prosecretario general Daniel González, quien tiene una trayectoria de casi 10 años en el Ministerio de Salud Pública y ASSE y a quien escucha mucho.

De Rogatis —la directora de Comunicación, quien es pareja de la senadora Silvia Nane, otra referente de Cosse— está a cargo de la imagen de la intendenta. Allí también fueron contratados, entre otros, el periodista Gabriel Romano y el vestuarista, escenógrafo y productor de eventos Nelson Mancebo. Según pudo saber El País, este último está a cargo de todo lo vinculado a la estética.

Pero a quien varios señalan como el estratega atrás de la comunicación de la intendenta es el publicista Carlos “Tachinta” Betancourt, exreferente socialista que en el pasado trabajó con Vázquez y Martínez y la conoció en la campaña de las internas de 2019. Nunca más se separó. Dicen que él está convencido de que Cosse es el futuro del Frente Amplio y apostó sus fichas ahí. También afirman que se lo ha visto en la intendencia, aunque el publicista aclara a El País que no tiene cargo ni atribuciones como estratega sino que su aporte es solo como “militante con cercanía”. Eso sí, admite que la intendenta le tiene confianza, lo respeta y lo escucha como a muchos otros.

Tachinta la define así: “Carolina es una persona de oídos abiertos, es de las personas que he encontrado con mayor apertura. Yo la llamo y le doy opiniones. Ella escucha y luego toma las decisiones, no es una persona que juegue a la democracia y a la participación. Es ejecutiva”. Además, el publicista asegura que la intendenta tiene una “capacidad de trabajo insólita” y poco habitual en política: “Es una locomotora, difícil de seguir el tren”.

Carolina Cosse en su despacho. Foto: Estefanía Leal.
La intendenta Carolina Cosse en su despacho. Atrás, una foto de la construcción de la rambla en 1930. Foto: Estefanía Leal.

Lo que viene: ¿2024?

Cosse mantiene una relación directa con el presidente Luis Lacalle Pou. Se reunieron varias veces, la última en Suárez el 2 de junio, el mismo día en que se presentó la denuncia tras la auditoría de Antel. Hablan por teléfono, aunque ella dice que ahora hace tiempo que no lo hacen. “El problema es que se reunió dos veces en privado con el presidente y nadie sabe qué habló”, dicen desde el MPP.

¿Será candidata en 2024? “Sin duda”, afirma una persona que trabajó cerca de Martínez. Lo mismo afirma un referente del MPP: “Ella quiere instalar su candidatura para 2024. Pero tiene que dejarse ayudar y en el fondo a todos en el Frente nos conviene que le vaya bien”.

El edil nacionalista Diego Rodríguez está de acuerdo con el diagnóstico: “Ella es muy personalista, es autoritaria y no le gusta el control. Tiene aspiraciones presidenciales, no me cabe ninguna duda. El día de la última conferencia del gobierno con anuncios sobre la apertura de fronteras, dio una conferencia de prensa unos minutos antes. Siempre contrapone al gobierno con la intendencia”. Sobre eso, Cosse afirma que ella “no tiene idea” de la agenda del presidente y que tampoco puede “dormir” sus “cosas”. Declara que nada la distraerá de la responsabilidad de ser la intendenta. No habla de 2024.

—Nos estamos matando laburando —insiste— y no es el momento de esas preguntas.

—Ojeda dijo: “Ella ya está en campaña para el 2024 desde que asumió”.

Cosse hace un silencio y pregunta:

—¿Quién es?

—El colorado, Andrés Ojeda.

—Todos ven lo que estoy haciendo, trabajando con un equipo enorme. Felices. La gente no es boba, me ve trabajar.

La charla termina. Cosse camina rápido hacia el otro living. Aparecen de golpe el prosecretario González y otros funcionarios, que la rodean. “Tenés un zoom, Carolina”, le dicen. “Mejor lo hago desde casa”, responde. Afuera ya es de noche pero la jornada sigue.

Su familia, lo que lee y mira en la tele
"Otra Carolina, no la emperatriz, la reina"
Carolina Cosse, intendenta de Montevideo. Foto: Francisco Flores

“Mi infancia fue muy feliz, tengo miles de recuerdos”, dice Carolina Cosse. El primero que le viene a la mente es la playa de San Gregorio de Polanco, su abuela y los juegos en la puerta de su casa en Villa Española. Su padre es el reconocido actor y director de teatro Villanueva Cosse, quien concentró su carrera en Argentina, y su madre la profesora Zulma Garrido. Dice que “son dos personalidades muy fuertes” a las que les debe “todo” pero se concentra en ella: “Mi mamá es una gran profesora de historia, muy estudiosa e inquieta”. Tiene dos hijos, de los cuales no quiere decir sus nombres para mantener su privacidad. “Son la luz de mi vida y estoy orgullosa, como cualquier madre”, relata. Ella es fonaudióloga y psicomotricista y él arquitecto.

Pero también habla de los años en que estuvo preso su tío en dictadura, lo que afectó mucho a su familia, porque además sucedió con su mujer embarazada. Él era maestro y profesor de literatura y terminó tres años en la cárcel entre 1972 y 1975 por “pasar un papelito”. Estuvo en cárceles del interior y en el penal de Libertad. “Mi madre se turnaba con mi tía para tomarse el ómnibus de toda la noche e ir a verlo a Salto, viví su angustia”, dice Cosse, quien por entonces iniciaba su adolescencia y empezaba a entender ciertas cosas.

Estudió liceo en el IAVA y en la facultad, afirma, encontró un lugar donde canalizar el interés por la política. Se recibió como ingeniera eléctrica en 1991. Ya desde antes daba clases particulares de matemáticas y física para ganarse unos pesos. “Con química nunca me llevé muy bien”, dice y larga una risa larga. “Nada bien. Me tocó una profesora que no sabía nada, ni un pomo. Eso me hizo mal”.

Su periplo posterior la llevó a empresas privadas, luego se independizó. “Me gusta resolver problemas y cerca de la crisis empecé a buscar trabajo fuera del país”, cuenta.

¿Qué mira en la tele? Está abonada a varias plataformas y le gustó mucho la serie de ciencia ficción Westworld y la miniserie The Plot Against América, ambas de HBO. Le encantó la película Nomadland, que ganó varios Oscar. También dedica tiempo a la lectura y disfrutó Historia alternativa del siglo XX del periodista británico John Higgs. Lo mismo con uno de los libros que su madre le dio para donar. “Yo primero los leo”, dice a las risas. “Descubrí un autor escocés que la vida del tipo es una novela y escribe cuentos de la cotidianeidad gauchesca del siglo XIX, se llama Robert Cunninghame Graham”.

El publicista Carlos “Tachinta” Betancourt, amigo y asesor “militante”, cuenta que en privado es “una persona cálida, lisa, divertida y una gran asadora”. En el mano a mano aparece “otra Carolina, no la mediatizada, la emperatriz, la reina”.

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