Horas antes de viajar a New Jersey, para blindarse en The Ridge, el búnker del seleccionado brasileño para esta Copa del Mundo, Carlo Ancelotti llegó a declarar que su equipo no cuenta, como sí contaba décadas atrás, con un Romario o un Ronaldo. A pesar de que, según el DT italiano, la apuesta actual no es por una figura, sino por el “colectivismo y la responsabilidad compartida”, el puesto de centrodelantero fue uno de los más cuestionados y disputados de la convocatoria de la Canarinha, que no se decantó hasta último minuto. En esa puja, Igor Thiago, delantero de Brentford, de Inglaterra, que poco había participado de las convocatorias anteriores, se coló por la ventana, dejando afuera a candidatos como João Pedro, de Chelsea, Richarlison (Tottenham) y Pedro (Flamengo).
Desde el momento en que se dio a conocer su nombre en la lista definitiva, la mayoría de los brasileños, hasta los más futboleros, tuvieron que googlear ese nombre, y entender de dónde provenía. Es que la carrera del nacido en Gama, Distrito Federal, hace 24 años, explotó en ligas de Tipo B en Europa, como las de Bulgaria y Bélgica. En su país, apenas lo recordarán los fanáticos de Cruzeiro, donde llegó a marcar 10 goles entre 2020 y 2022, cuando el tradicional equipo de Belo Horizonte disputaba la Serie B. Sin embargo, la etapa del fútbol profesional, aún con altibajos, ya podría catalogarse de “lujo” en la vida de Igor Thiago. “Pasamos hambre, y mucho. De no tener nada para comer realmente”, confesó el delantero de Brenford, sobre su infancia, en una entrevista con ESPN Brasil.
Si bien la frase puede sonar fuerte, en la vida de Igor Thiago fue apenas un obstáculo más, otra barrera que debió saltar para cumplir sus sueños. A los 13 años, mientras jugaba en Gremio Ocidental, club de Cidade Ocidental (Goiás), al que entró por medio de un proyecto social, recibió la devastadora noticia de la prematura muerte de su padre. A partir de allí, todo cambió para su familia; ese cimbronazo también fue un factor determinante en su carrera. “Vio que mi mamá quedó sobrecargada y ni lo dudó, asumió la responsabilidad. Le dijo a mi madre que él conseguiría ser profesional, que lucharía por la familia”, comentó la hermana de Igor Thiago, Ranielly, a ESPN, sobre ese momento bisagra en la vida del ´9´ por el que apuesta sus fichas Ancelotti.
Pero antes de la gloria, el brasiliense tuvo que caminar mucho en el barro. “Después o antes de entrenar, dependiendo del día, agarraba un carrito y se iba a trabajar a la feria, las horas que hicieran falta, sin reclamar”, recordó su hermano Junior. Además de otras changas, Igor Thiago, que siempre se destacó por un físico imponente, fue peón de albañil. No importaba el tipo de empleo, todo era válido para pagar las cuentas y tener algo para tirar dentro de la olla familiar. Durante esos días, el fútbol pasó a un segundo plano, pero nunca perdió prioridad entre sus sueños.
Según contó la madre, Doña Diva, había días en los que Igor Thiago llegaba a casa y solo quería dormir, lo que la dejaba muy angustiada. Por un lado, necesitaban de la colaboración de Igor para el sustento familiar; pero, por otra parte, ella sabía lo mucho que su hijo soñaba con ser futbolista profesional. “Nunca le hizo asco a ningún trabajo. Había días en los que llegaba con las manos llenas de ampollas, deterioradas, y eso me mortificaba. Él abría su mejor sonrisa y me decía ‘lo voy a conseguir’”, recordó Diva en el especial para ESPN.
Además de la albañilería y las ferias municipales, Igor Thiago también trabajó como repartidor de volantes para supermercados, entre otros bicos (changas), pero nunca dejó de entrenarse, aunque estuviese exhausto. “Thiago siempre fue educado para no acomodarse, para pelearla. Me da mucho orgullo de cómo reflejó siempre los valores de nuestra familia. Lo mejor que le dejamos nosotros, sus hermanos mayores y mi madre, tras la muerte de mi padre, fue esa idea de siempre estudiar, trabajar y ser una buena persona, un hombre de bien”, sostuvo su otro hermano, Maycon.
El propio Igor Thiago le dio una entrevista a CBF TV, el canal oficial de la Confederación Brasileña, cuando su convocatoria estaba garantizada. “Sí, es verdad. De chico trabajé en la feria, repartí volantes, trabajé en lavaderos de autos y tuve que carpir muchos terrenos. Fui peón de albañil también”, detalló el centrodelantero de Brentford. “Tuve algunas profesiones y creo que esos trabajos me ayudaron a ser el hombre que soy hoy, a moldear mi carácter, a valorar las cosas de la vida y, sobre todo, disfrutar cada momento”, reflexionó.
Una vez que la familia consiguió estabilizarse medianamente tras la muerte del padre, Igor Thiago siguió intentando su camino en el fútbol. Le cerraron muchas puertas, muchísimas. De tanto insistir, con su voluntad inquebrantable de querer mostrarse para cumplirle la promesa a su madre, recibió una invitación del ex futbolista y scout Admilson Oliveira, mejor conocido como Tico, que lo llevó a disputar el Campeonato Paranaense Sub-17 con Verê FC, de la ciudad de Verê, de poco más de 8000 habitantes. Así y todo, Igor Thiago se lució durante todo el torneo, terminando como segundo goleador del certamen.
Las puertas volvieron a abrirse, después de tantos “no”. Athletico Paranaense, que lo había descartado cuando fue a probarse, puso los ojos en él. Pero Cruzeiro, que comenzaba a hundirse en una grave crisis institucional en ese 2019, fue más rápido y se quedó con la ficha del potente goleador. Apenas un puñado de partidos le bastaron a Igor Thiago para mostrar de lo que era capaz, lo que le permitió subir al primer equipo en 2020, cuando la Raposa ya estaba disputando la Serie B, por primera vez en su rica historia.
A pesar de haber convertido 10 goles entre liga, Copa de Brasil y Campeonato Mineiro, el horno no estaba para bollos en aquel Cruzeiro en el que le tocó debutar a Igor, quien con apenas 20 años se convirtió en uno de los blancos de las críticas despiadadas que bajaban desde las tribunas, mientras el conjunto de Belo Horizonte patinaba en su intención de ascender. Algunos años después, el futbolista brasileño confesó que había sentido depresión durante ese período.
Tal vez por ese motivo decidió aceptar una propuesta de una liga de la cual no sabía absolutamente nada, Bulgaria. Con el Ludogorets Razgrad, Igor anotó 21 goles y conquistó cuatro títulos en apenas dos temporadas. Tamaño fue su éxito en aquel país que hasta recibió el pasaporte local y fue llamado para defender al seleccionado búlgaro. Sin embargo, a pesar de mostrarse muy agradecido, ni lo pensó; él quería luchar para vestir la verdeamarela, la de Brasil.
Antes de llegar a Brentford, el atacante tuvo un paso exitoso por Club Brujas, de Bélgica. Durante la temporada 2023-24, el brasileño participó directamente en 29 goles, lo que le valió un pasaje a la prestigiosa Premier League. No obstante, si algo aprendió este jugador en su vida es que no todo es tan lineal y sencillo. Poco después de ser contratado por el equipo del oeste londinense (el fichaje más caro de su historia), una lesión de menisco le mojó los planes.
Pero, obviamente, el 9 no iba a aflojar después de pasar por tantos escollos. El destaque de Igor llegó en medio de la temporada que finalizó recientemente, antes de la Copa del Mundo. Fue el segundo goleador de la Premier League, con 22 tantos, cinco menos que un tal Erling Haaland (27). Durante la ventana FIFA de marzo pasado, Ancelotti, que lo estaba observando desde hacía tiempo, lo convocó para disputar los amistosos ante Francia y Croacia; inclusive marcó de penal ante los de Modric, que terminó de convencer a Carleto de incluirlo entre los convocados para la búsqueda del hexacampeonato mundial.
¡EL GOLEADOR DEL BRENTFORD NO FALLÓ! Igor Thiago engañó a Livakovic y gritó con mucho desahogo el 2-1 parcial de Brasil ante Croacia.
— SportsCenter (@SC_ESPN) April 1, 2026
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Cuando estaba en Verê, disputando el Campeonato Paranaense Sub-17, Thiagão, como era conocido en ese momento, ya demostraba una mentalidad inquebrantable, forjada después de aguantar duros golpes. “No hay que renunciar a los sueños. Hay que soñar, luchar y conquistar. El sol brilla para todos si lo buscamos; el fútbol no es solo ponerse los botines, hay que ser disciplinado y ser un hombre, dentro y fuera de la cancha”, dijo aquella vez, con solo 17 años, cuando aún no sabía lo que estaba por venir.
Ahora, ya confirmado en la Copa del Mundo, sabe que llegó el momento de dar el gran golpe. “En principio, voy a poner en un cuadro la camiseta de mi primer partido con la selección. Es un sentimiento que nunca podré explicar. Solo estando acá se puede entender”, declaró poco después del primer llamado de Ancelotti. “Mi familia viene realmente de abajo y mi papá, aunque lo tuve poco, es mi mayor inspiración. No me gusta hablar mucho de él porque lo extraño demasiado”, recordó, como no podía ser de otra manera, en su mejor momento.
Titular en los dos amistosos previos al Mundial, ante Panamá, en el Maracaná, y Egipto, en Cleveland, Estados Unidos, Igor Thiago supo impresionar al cuerpo técnico por su dedicación, su personalidad, su madurez y, lógicamente, sus goles. En medio de consagrados como Vinicius Junior y Raphinha, y desafiando a dos jóvenes promesas como Endrick y Rayan, el ex peón de albañil, el que todo lo hizo, el que todo lo pudo, pide pista para estar entre los once en el debut mundialista de la Canarinha, este sábado a las 19, en el MetLife Stadium, ante Marruecos.
Con información de La Nación / GDA
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