Lionel Messi no necesita ser el que más corre para ser decisivo. Según datos de Opta, al término de la fase de grupos, considerando a los 618 jugadores de campo que registraron 90 minutos o más, el “10” argentino fue el que menos distancia recorrió cada 90 minutos de juego, con 8,1 kilómetros por partido, que bajó a 7,7 tras el partido contra Cabo Verde en dieciseisavos.
Messi terminó el encuentro con menos de diez kilómetros recorridos, el registro más bajo entre los ocho futbolistas de campo que disputaron los 120 minutos, y aun así le valió para ser designado mejor jugador del partido que depositó a la albiceleste en los octavos de final.
Este escenario es habitual en los partidos de Argentina, donde Messi no participa en la presión y tiene total libertad de movimientos sobre el campo, lo que le permite dosificarse al máximo a sus 39 años.
Según la FIFA, Messi suma 27,5 kilómetros recorridos incluyendo el partido de anoche, una cifra que lo hunde en el puesto 312 de la tabla general de distancia. La paradoja es mayor cuando se tiene en cuenta que es el jugador 145 que más minutos ha disputado en el torneo, con 320 en cuatro partidos.
Esta brecha estadística arroja un promedio general de apenas 7,7 kilómetros por cada 90 minutos de juego, muy alejado de los más de 10 kilómetros por encuentro que registran los líderes de esta estadística.
Para reflejar la enorme diferencia que hay entre Messi y el resto, la comparación que rompe los ojos es la que tiene con Andrés Cubas. El jugador del Inter de Miami disputó la misma cantidad de partidos que el paraguayo, pero este último tiene más del doble de kilómetros recorridos, sobrepasando los 60, contra los 27 del argentino.
El desinterés del capitán de Argentina por el despliegue físico también es notable en su velocidad de crucero y en sus cambios de ritmo. Tiene una velocidad promedio de 4,56 kilómetros por hora sobre el césped (puesto 579 del ranking) y apenas ha realizado 96 'sprints' (puesto 368). Y sin embargo, es con siete goles el máximo goleador del torneo.
En comparación, el francés Kylian Mbappé, también con siete goles, expone una fisionomía muy distinta. Aunque también dosifica sus esfuerzos defensivos, es mucho más explosivo y aparece más alto tanto en distancia recorrida (puesto 147) como en 'sprints' (puesto 164).
Un ejemplo perfecto de que no hay un único camino al gol, aunque el de Messi, basado en la paciencia y en aprovechar cada gota de esfuerzo, demuestra que en ocasiones es más útil caminar que correr sin descanso sobre el campo.
-
Les ganó la euforia: Alejandro Domínguez y Claudio Tapia fundidos en un abrazo tras clasificación de Argentina
El polémico cruce entre Mbappé y Orlando Gill y la contundente frase de la figura de Francia en el Mundial 2026
Las cábalas de Ancelotti: del Padre Pio a los chicles, las costubres del DT que ilusiona a todo Brasil