La relación de Diego Torregiani con el deporte era escasa. Durante un tiempo salía a correr para estar en forma pero a los 28 años se arrimó al Club Solís de Las Piedras, su ciudad natal, para tirarse a la piscina y probar con la natación.
Fue amor a primera vista porque la relación no solo fue inseparable, sino que siguió creciendo y hoy, con 39 años, Diego está sumergido en el mundo de las aguas abiertas en el que se apronta para un desafío internacional tan duro como complicado, pero que lo llena de ilusión ya que será su segunda salida al exterior.
“Yo salía a correr habitualmente por hacer ejercicio, pero me salió un temita en el tobillo porque tenía pie plano, me recuperé de esa lesión y me recomendaron hacer otro deporte como la natación, por ejemplo. Ahí enganché un horario cómodo que no me interfiere con mi trabajo y ahí empecé a aprender a nadar porque no sabía, me daba algo de miedo el agua”, le contó Diego Torregiani a Ovación.
Un año y medio después de haber comenzado, la gente del Club Solís lo invitó a sumarse al plantel Master y empezó a entrenar con ellos hasta que conoció el mundo de las aguas abiertas.
“Siempre me gustó la naturaleza, el sol, el río, la arena. Estaba bueno nada en el club o en otra piscina, pero quería probar a dar otro paso”, recordó.
En Los Titanes y hace nueve años, el psicólogo que hoy tiene 39, hizo su primera travesía de aguas abiertas. Comenzó con una distancia moderada de 1.200 metros, le fue bien y se enganchó.
Luego llegaron distancias más largas como las de 2.500 y 5.000 metros, en la que salió dos veces tercero dentro de los eventos organizados por la Liga Nacional de Natación Master.
Eso lo llevó a unirse al grupo NAF (Nadadores de Aguas Frías) que organiza encuentros de ultranatación con distancias que abarcan 5.000, 7.500 y 10.000 metros.
“Hice los 10.000 metros preparando todo con mi entrenador Sebastián Burguez en la piscina y con Julio Ríos en el gimnasio y luego, en 2024, me propuse una nueva meta: los 20.000 metros en el Río Paraná que es la Vuelta de Obligado-San Pedro, en la Provincia de Buenos Aires”, contó Diego.
El pedrense cumplió su objetivo y buscaba nuevos horizontes dentro de la natación de aguas abiertas. Y en un viaje a México conoció a una holandesa que vivía en Bolivia y le comentó de una travesía en el Lago Titicaca, ubicado a 3.812 metros sobre el nivel del mar. “Ella me comentó de esa travesía al pasar y cuando volví me puse a buscar más información. Encontré al club organizador en Facebook, me contacté, me consultaron por mi historial, les dije que ya había nadado 5.000, 10.000 y 20.000 metros y me dijeron que les parecía que estaba apto para poder hacer la prueba. Eso fue el año pasado y ni bien me inscribí comencé a preparar todo con mis entrenadores”, explicó Torregiani.
La resistencia para este tipo de competencias es clave y por más que se trate de un nivel amateur, la preparación es importantísima: “Entreno cinco días a la semana, tres en la piscina y dos en el gimnasio o al revés. Y lo que no puedo hacer entre semana, lo hago el sábado. Es algo que me gusta, es como una realización personal porque me encantan estos desafíos”.
El sábado 16 de mayo lo espera a Diego Torregiani el Cruce de las Islas en el Lago Titicaca
El 16 de mayo, Diego Torregiani representará a Uruguay en el Cruce de las Islas, una competencia organizada por el Club de Tenis La Paz que llegará a su edición número 20 y que une la Isla del Sol con la Isla de la Luna con recorridos de 7.500 y 10.000 metros.
“Es difícil tener expectativas porque no hay un parámetro para comparar. Una cosa es nadar en un río y en círculo como lo hago acá y otra es a lo largo y en un lago. Voy a competir en los 7.500 metros. Es bastante, pero está dentro de lo posible. Voy a estar con traje y medias de neopreno, guantes, agua a 13 grados, y a 3.800 metros de altura”, explicó Diego acerca de lo que le espera para terminar cerrando: “Son muchas varias y es difícil predecir cómo vas a reaccionar ahí”.
La idea del uruguayo es viajar algunos días antes para aclimatarse a la altura y al lugar, conocer el agua y ultimar detalles para un desafío más que le espera dentro de un deporte que conoció hace una década y del que aún no se separó sino que todo lo contrario, lo alienta a seguir buscando desafíos para superarse.
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