“Una victoria es una victoria”. Con esa frase, Joanna Wietrzyk resumió en redes sociales lo que había ocurrido unas horas antes en Beijing. La atleta australiana, una de las grandes figuras del HYROX y actual poseedora del récord mundial de la disciplina, ganó la prueba femenina disputada el sábado, pero lo hizo después de atravesar una situación que generó una fuerte polémica alrededor de la organización.
Durante la competencia, Wietrzyk sufrió un episodio de incontinencia intestinal. Las imágenes que comenzaron a circular posteriormente muestran a la atleta continuando con la prueba mientras tenía restos de materia fecal en las piernas y en su indumentaria. Pese a lo ocurrido, siguió adelante con las distintas estaciones de HYROX, que combina ocho kilómetros de carrera con ejercicios funcionales como empuje de trineo, remo, burpees y lanzamiento de balón medicinal.
La australiana terminó la competencia en 1 hora, 1 minuto y 23 segundos, consiguió la victoria en su categoría y posteriormente fue trasladada para recibir atención médica. Desde una camilla y conectada a una vía intravenosa, publicó una fotografía en Instagram acompañada por un mensaje: "O lo das todo o te vas a casa, eso dicen. Una victoria es una victoria. En serio, gracias por todo el apoyo. Volveré pronto”. La publicación fue posteriormente eliminada.
El resultado deportivo quedó rápidamente en segundo plano. La decisión de permitir que Wietrzyk continuara generó críticas porque durante el recorrido compartió sectores y equipamiento con otros participantes. Una competidora que estuvo presente en Beijing aseguró que la limpieza no se realizó inmediatamente y que algunas personas llegaron a mancharse e incluso resbalarse.
La polémica terminó alcanzando directamente a HYROX. La organización reconoció que sus protocolos médicos y de biocontaminación no fueron aplicados correctamente y admitió que hubo una falta de claridad entre los procedimientos previstos para las competencias de élite y las pruebas masivas.
Moritz Fürste, cofundador de HYROX, fue todavía más directo en su respuesta. Se disculpó con quienes se vieron afectados y reconoció que la organización “cometió un error al no reaccionar inmediatamente durante la carrera”. Fürste asumió además la responsabilidad por no haber previsto una situación de ese tipo y anunció que ya se habían implementado nuevas reglas y procedimientos para evitar que vuelva a ocurrir.
HYROX también pidió que las críticas no se transformaran en amenazas contra Wietrzyk. La organización sostuvo que no hay lugar para amenazas de violencia ni llamados a hacerle daño a una atleta, al tiempo que aseguró que las preocupaciones sobre lo sucedido eran legítimas y que debía hacerse responsable de revisar sus procedimientos.
Wietrzyk, mientras tanto, quedó en el centro de una discusión que va más allá de una victoria. Su decisión de continuar puede ser interpretada como una muestra extrema de determinación competitiva, pero también abrió preguntas sobre los límites que debe tener el esfuerzo individual cuando una competencia se desarrolla en espacios y con elementos compartidos. Y la propia HYROX terminó reconociendo que, en Beijing, fue la organización la que no supo establecer ese límite a tiempo.
Joanna Wietrzyk sufrió incontinencia intestinal, pero siguió y ganó el HYROX de Beijing
Podczas zawodów w Pekinie Joanna Wietrzyk mimo problemów fizjologicznych kontynowała swój udział . Posikała się i popuściła kał. w trakcie rywalizacji nie zrezygnowała i sięgnęła po zwycięstwo. pic.twitter.com/iXYFHAZEI1
— Meztorr (@Topwolfwer) September 14, 2026