Un dolor de cabeza: el juego aéreo le pasa factura a Peñarol y le hicieron tres goles en cinco días

Uno en Colombia y dos en el Campeón del Siglo dejaron en claro que en este momento es uno de los debes del plantel de Diego Aguirre de cara a lo que se viene.

El cabezazo de Martín Rabuñal para poner su gol en el partido entre Liverpool y Peñarol.
El cabezazo de Martín Rabuñal para poner su gol en el partido entre Liverpool y Peñarol.
Foto: Estefanía Leal.

"Me preocupa todo. Todo lo que es negativo para el equipo, son cosas que te preocupan”, le dijo Diego Aguirre a Ovación en conferencia de prensa al ser consultado sobre un aspecto puntual: el problema para defender las pelotas quietas.

Lo que lo complicó en Colombia frente a Independiente Santa Fe, volvió a ser clave ante Liverpool porque no solo los dos goles del negriazul llegaron mediante esa vía, sino que además, muestra cierta irregularidad al momento de la defensa en ese tipo de jugadas.

Es cierto que quedó un tanto desconcertado en Bogotá por el reclamo del tiro de esquina que no era, pero una desatención en ese córner puso el tanto del Cardenal en el estreno por Copa Libertadores y cuatro días después la historia se repitió.

En aquella ocasión fue Emanuel Olivera quien ganó por arriba y puso en ventaja al equipo cafetero, más allá de que luego Peñarol lo pudo empatar, pero esta vez costó demasiado caro porque no solo fue en dos ocasiones, sino que además terminó siendo derrota y el hecho de quedar a cuatro puntos de lo más alto del Torneo Apertura, un certamen que se le puede escapar, cuando tenía todo para pelearlo hasta el final.

Si bien esta vez no fueron de pelota parada, porque ambos tantos de Liverpool se dieron con pelota en movimiento, el juego aéreo fue la cuenta pendiente.

En el primero de los goles Ruben Bentancourt salta muy solo luego de que Andrés Madruga perdiera su marca y tras el centro preciso de Facundo Perdomo. En el otro, tras una segunda pelota luego de un tiro de esquina, Facundo Batista -colaborando en defensa- quedó en la disputa con Martín Rabuñal y el volante ganó de cabeza para poner el 2-0, con la particularidad de que junto al delantero aurinegro había otros cinco compañeros suyos parados en línea que solamente atinaron a mirar cómo la pelota se metía en el vertical izquierdo de Washington Aguerre.

Es cierto que Aguirre dejó en claro que todo lo negativo le preocupa de cara a lo que se viene -que en lo inmediato es Platense por Copa Libertadores- pero está claro que hay que hacer importante énfasis en el momento de las marcas en las pelotas aéreas, esas que se convirtieron en un dolor de cabeza.

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