"Terminé trabajando en un frigorífico nueve horas": la historia del Teca Muñoz, héroe de Central ante Nacional

Después de una mala experiencia en Brasil, regresó a su Santa Lucía natal y había tomado la decisión de dejar el fútbol profesional. De la nada, la llamada de un excompañero le cambió la vida.

Franco Muñoz junto a su pareja Lucía y su hijo Gianluca en el ascenso de Central Español a la Primera División.
Franco Muñoz junto a su pareja Lucía y su hijo Gianluca en el ascenso de Central Español a la Primera División.
Foto: Gentileza

Fue el protagonista de la resonante victoria de Central Español por 1-0 ante Nacional en el Gran Parque Central por la Liga AUF Uruguaya. El Palermitano ascendió de la ‘C’ a Primera de corrido y en un plantel de guerreros que dejan la vida, la historia de Franco Muñoz (27), que trata de destino, resiliencia y superación, es digna de ser contada. Hace algunos días salió en todas las portadas, pero en 2024 trabajaba en un frigorífico en su Santa Lucía natal y había decidido dejar el fútbol profesional.

“La verdad, vi el gol un millón de veces. Después del partido llegamos tarde y lo miramos como quince veces. No lo podíamos creer. Fue soñado. Todo el mundo me lo mandaba y me escribía. Me sorprendieron tantos mensajes. Un disparate”, confesó Franco acerca de las repercusiones de su tanto frente a los tricolores. En ese momento supo que iba a ser difícil que se les escapara el partido: “Si no sufrimos, no somos nosotros. Estamos destinados a sufrir, desde el año pasado. En lo que más se trabaja es en lo defensivo y en lo ofensivo tratamos de llegar con transiciones rápidas y mucha gente al ataque para aprovechar las situaciones de gol”, explicó sobre el trabajo de los de Pablo de Ambrosio, que también le ganaron a Peñarol en este Apertura. Para ganar, Central tuvo que sufrir y para estar donde está ahora, Franco también.

Paradójicamente empezó su carrera como juvenil en Nacional, pero luego estuvo ocho años en Juventud de Las Piedras hasta debutar en el primer equipo pedrense. Orgulloso, cuenta que llegó a los 100 partidos ahí, pero a punto de renovar en 2023, le llegó la propuesta de jugar el estadual con el Betim de Brasil. “Eran unos meses y si andaba bien podía ir a otro cuadro mejor, pero no me fue bien”, reconoció Muñoz.

“El técnico ni me vio, no me hizo hacer fútbol, éramos como 40 en el plantel y no quería que jugaran extranjeros. La verdad no la pasé bien ahí, decidí volverme a Uruguay y no quería volver más al fútbol de Montevideo. Tuve propuestas, pero me encerré y en 2024 terminé trabajando en un frigorífico nueve horas y jugando en Wanderers de Santa Lucía”, confesó Franco. Su abuelo y su hermano también habían jugado allí, el presidente del club lo llamó apenas se enteró de su situación y es que Santa Lucía parece ser ese lugar seguro para el volante de Central Español. “Con mi pareja compramos una casa acá y la seguimos pagando. Tenía que salir a trabajar sí o sí porque tenía que sustentar, ahora tenemos un hijo también y era complicado”.

Doble jornada: Franco Muñoz trabajaba en un frigorífico y jugaba en Wanderers de Santa Lucía.
Doble jornada: Franco Muñoz trabajaba en un frigorífico y jugaba en Wanderers de Santa Lucía.
Fotos: Gentileza

La historia de Franco y Lucía comenzó cuando él era jugador de Juventud y durante dos años vivieron en una pieza que construyeron en la casa de los padres de ella en La Teja. Cuando tuvieron la oportunidad de tener su propio hogar, ni lo dudaron. “Le dimos para adelante desde el primer minuto. Hace tres años la venimos pagando. Ahora estamos más tranquilos y disfrutando”, confesó Muñoz, que encontró en su pareja un verdadero sostén y fue clave para que no dejara el fútbol.

“¡Estás loco, es de hierro! Una locura lo que me ha bancado y si no fuera por ella no sé dónde estaría. En la Segunda División los sueldos son bajos y nosotros teníamos una casa y un hijo. Ella me dijo: ‘Andá, probá y ves qué pasa’. La jugada me salió redonda. Dios estaba conmigo ahí”, dijo Franco, y no le falta razón porque su llegada a Central se dio como una obra del destino... y de un excompañero.

“Fue increíble porque yo estaba trabajando en el frigorífico y me llama Ignacio Panzariello, que compartí en Juventud con él. Me voy para afuera para atender y me dice: ‘Hay una oportunidad de que puedas venir para Central ahora en la Segunda División, estuve hablando con los dirigentes y estás bien visto. Quieren contar contigo. Tomalo con calma, pero hay grandes chances. Me sorprendió porque me llamó de la nada”, reconoció el Teca, que le debe su apodo a su hermano, delantero, al que le dicen Manteca por Sergio Martínez. Franco compartía ese apodo, hasta que en Central lo acortaron.

Ignacio Panzariello y Franco Muñoz después del ascenso de Central Español a la Primera División.
Ignacio Panzariello y Franco Muñoz después del ascenso de Central Español a la Primera División.
Foto: Gentileza

En el fútbol siempre hay que estar preparado y eso es algo que Franco pudo ver en Juventud cuando compartió con un jugador que hoy viste la Celeste. “Me acuerdo que llega en Cuarta, estaba medio gordito y el representante dijo que lo esperen, que iba a ir a un gimnasio. Pasó un mes y estaba gigante y fuerte. Hacía goles, estaba bien en el juego aéreo y nos sorprendió a todos. Ahora es una bestia”, dijo en referencia a Federico Viñas, actual futbolista de Real Oviedo.

Muñoz, que se siente muy cómodo como volante mixto, reconoce en su entrenador, De Ambrosio, es alguien que le sabe llegar al jugador: “Podés hablar con él de lo que sea”. De Central destaca el grupo humano: “Es gente humilde que lucha siempre y sabe sufrir” y el club ha ido creciendo con ellos porque han sumado videoanalistas, nutricionista y coachings. Franco valora su camino. “Nunca darse por vencido es lo que me queda. Nunca me imaginé volver a estar en la situación que estoy hoy”.

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