Peñarol adoptó hace años una postura que, objetivamente, le ha devuelto poco rédito. La del "contra todos": salir de las esferas de decisión de la Asociación Uruguaya de Fútbol y dar una batalla mediática desde afuera, pero quedando constantemente sujeto a las decisiones de una mesa chica que dejó de integrar. Una postura de confrontación que al final se interpreta como victimización, y dinamita los puentes en lugar de tenderlos.
Esa postura no es la causa de las sanciones que recibió el club en los últimos dos años, que con la recién impuesta por la Comisión Disciplinaria de la AUF por los incidentes en el clásico ascienden a 15 partidos despojado de su estadio y/o de su hinchada. Pero impacta directamente ante la resolución de cada fallo en contra del club, porque una vez promulgados es generalmente incapaz de revocarlos. Solo puede apelar o ir por una vía burocrática y económicamente agotadora como el TAS.
La catarata de sanciones comenzó en octubre 2024. Paradójicamente, mes del clásico en el Gran Parque Central que Nacional ganó 2-1 y no se suspendió pese a haber estados 10 minutos detenido por proyectiles y fuegos artificiales que cayeron incluso adentro de la cancha. En esa ocasión solo había público local y la Comisión Disciplinaria de la AUF sancionó al tricolor con dos partidos fuera de su estadio y sin público, pero sin quita de puntos ni multa.
Apenas unas semanas después ocurrieron los incidentes en Rio de Janeiro, a partir de lo que el Ministerio del Interior declaró la semifinal de vuelta contra Botafogo como un “partido de alto riesgo”, y sugirió jugarlo sin visitante en el Estadio Campeón del Siglo. La Conmebol, inflexible, amenazó al con disputar el partido a puertas cerradas o incluso fijar otro estadio fuera del país. Entre la espada y la pared, Peñarol terminó fijando el Centenario y sus hinchas no pudieron vivir una semifinal de Libertadores por primera vez en su casa.
El club ya había sido advertido por el recibimiento con pirotecnia de cuartos ante Flamengo, que Ignacio Ruglio incluso presumió en los medios como “una inversión en marketing”, consultado acerca de la multa que implicó. Pero volvieron a aparecer fuegos artificiales y el club fue sancionado con tres partidos a puertas cerradas en la fase de grupos del 2025: en el CDS frente a San Antonio Bulo Bulo, Olimpia y Vélez Sarsfield.
Pero ese año comenzó con un partido a puertas cerradas también en el plano local: la tercera fecha del Apertura ante Boston River en el CDS, por el cruce de bengalas náuticas que hubo semanas antes en el clásico por la Supercopa Uruguaya (victoria tricolor por 2-1).
La guerra de bengalas náuticas tuvo un desenlace peor en el siguiente clásico con las dos hinchadas, por la final del Intermedio 2025: desde la Colombes salieron dos y una de ellas impactó a un Policía ubicado en la Tribuna América. Nacional fue sancionado con quita de puntos, entre otras cosas, pero Peñarol también con el cierre de su cancha por los siguientes dos partidos: las dos primeras fechas del Clausura, contra Progreso y casualmente el clásico contra Nacional (victoria 3-0, pero sin gente).
Más adelante, fue preso de un vacío legal bastante insólito del reglamento del fútbol uruguayo: el Ministerio del Interior sugirió que el Estadio Luis Tróccoli no reciba visitantes en un partido de alto riesgo como el de Cerro-Peñarol, irónicamente motivado por los incidentes ocasionados por los hinchas de Cerro en el CDS por el Apertura anterior. El partido se jugó solo con hinchas villeros y ganó el local 2-0.
En este 2026 volvió a quedar atado de manos cuando debió volver al Tróccoli por la cuarta fecha del Intermedio, esa vez completamente a puertas cerradas por una sanción que recibió Cerro (ganó Peñarol 1-0). Y puede sufrir lo mismo si el albiceleste vuelve a fijar el Tróccoli para la séptima fecha de este Clausura.
Por una medida de prevención que tomó la Mesa Ejecutiva de la AUF, tampoco tuvo a su hinchas en el partido ante Danubio en Jardines del Hipódromo. Motivada por la agresión de hinchas de la Franja sus propios jugadores por un lado, y por otro los incidentes del pasado clásico en la Tribuna Cataldi, entre hinchas aurinegros y la Policía.
Eso fue previo a conocerse el fallo de la Comisión Disciplinaria de la AUF, que castigó al Manya con la quita de un punto, multa de 150 UR (equivalente a unos 7.000 dólares) y la obligación de los próximos cuatro partidos como local fuera de su estadio y sin su público. Frente a Albion (este domingo en el Estadio Centenario), Boston River (fecha 8), Progreso (fecha 10) y Wanderers (fecha 13).
Los hinchas del Carbonero podrían volver al Campeón del Siglo para la última fecha del Clausura para recibir a Cerro Largo.