Lucas Hernández: la marca que alcanzó en Peñarol, la relación con Diego Aguirre y cómo convive con las críticas

El experimentado lateral zurdo habló con Ovación sobre su rol de referente, cómo impactó la derrota clásica y el punto perdido en los escritorios, el sueño de niño carbonero y más.

Lucas Hernández celebra el gol de Peñarol ante Defensor Sporting.
Lucas Hernández celebra el gol de Peñarol ante Defensor Sporting.
Foto: Ignacio Sánchez.

El del sábado frente a Cerro no fue un partido más para Lucas Hernández. Entró a los 63’ con el partido empatado, Peñarol terminó llevándose los tres puntos y el experimentado lateral zurdo se convirtió en el jugador en actividad con más partidos jugados con la camiseta amarilla y negra. Llegó a 227 presencias y superó las 226 de Kevin Dawson, actual arquero de Defensor Sporting.

Fue bicampeón uruguayo en 2017 y 2018, de vuelta campeón en 2024, hizo goles clásicos y por Copa Libertadores, y por todo eso hoy es uno de los capitanes del plantel de Diego Aguirre. El partido fue especial hasta por el escenario: el mismo Tróccoli que supo ser su casa por tres años, antes de llegar por primera vez al cuadro de sus amores.

Entrevista a Lucas Hernández de Peñarol

—¿Qué significa haber alcanzado esa marca y vivir todo lo que has vivido?

—Es una alegría inmensa. En mi casa somos todos hinchas de Peñarol y yo de niño, y sobre todo cuando empecé a jugar al fútbol, siempre anhelaba jugar en Peñarol. Era mi mayor deseo y no solo lo pude alcanzar, sino que ya son varios años, y haber alcanzado esta marca individual me da una satisfacción muy grande. Ojalá pueda seguir viviendo momentos lindos en este club que lo siento mi casa. Me siento muy querido y cuidado. Siempre digo que lo más lindo es disfrutar del día a día. Uno normaliza ir a diario a Los Aromos, jugar en el Campeón del Siglo con la gente alentándonos, llevar la cinta de capitán de este club... A veces hay que parar un minuto y mirar alrededor. Vivir todo esto es un sueño cumplido, solo el hecho de formar parte de Peñarol es muy lindo para mí y defender estos colores un verdadero honor.

—¿Cómo te describirías en el rol de referente del plantel? ¿Qué detalles asumís fuera de la cancha?

—Creo que en mi caso pasa por mi personalidad. Yo siempre intento estar a disposición de todos y poder ayudar, no solo a los jugadores, sino también a los funcionarios y a la gente que trabaja día a día con nosotros, gente que está constantemente trabajando para que al plantel no le falte nada. Creo que tener un buen diálogo y estar a disposición para colaborar con lo que sea es importante para trabajar en armonía. Y adentro del vestuario lo que intento es ayudar a los más jóvenes con alguna palabra de aliento, un consejo... No desde la arrogancia, sino porque por ahí son cosas que uno ya las vivió. No se trata de decirles que todo va a estar bien, sino de compartirles la experiencia y que les pueda servir para tomar las mejores decisiones para sus carreras. Va un poco por ahí: intentar ser disciplinado y estar siempre a disposición de lo que necesite el club.

—Jugaste 25 clásicos: ganaste siete, empataste 11 y perdiste otros siete. ¿Cómo los vivís personalmente?

—Los primeros con mucha incertidumbre. Son partidos, y sobre todo las semanas previas, completamente diferentes, en las que se vive un clima especial. Hoy los paso un poco más tranquilo, tratando de disfrutar de la adrenalina de esa semana previa en la que uno proyecta, visualiza y desea que todas las cosas buenas que se plantea puedan pasar en el partido: jugar, hacer un gol... Y ganar, lo más importante.

Lucas Hernández celebra el gol que marcó en el partido entre Peñarol y Defensor Sporting.
Lucas Hernández celebra el gol que marcó en el partido entre Peñarol y Defensor Sporting.
Foto: Ignacio Sánchez.

—¿Cómo impactó en el vestuario el último clásico perdido?

—Obviamente que es un golpe duro, porque los clásicos siempre los querés ganar. Pero siempre hay revancha y vamos a intentar revertirlo, no caer por ese cachetazo y seguir peleando. Estamos disputando el campeonato, no podemos estancarnos en lo que ya pasó. También son partidos que repercuten mucho en el humor de la gente: cuando ganás está todo el mundo de fiesta y te da esa satisfacción del deber cumplido. Por eso cuando perdés no te podés caer, hay que redoblar esfuerzos y no perder la cabeza porque lo importante se define a fin de año.

—¿Sienten que respetaron por demás a Nacional y no pudieron hacerse cargo de la condición de favoritos?

—Pueden ser varias las hipótesis, pero lo que tengo claro, por todos los clásicos que me ha tocado jugar, es que es un partido en el que no existe el favoritismo, por más buena campaña que esté atravesando uno de los dos. Ahora también está el tema de la localía y esa preocupación por no perder y fallarle a la gente, inconscientemente sentís esa responsabilidad. Quizás por ser local nos pasamos de precavidos y después no nos da el tiempo ni las armas para poder ganarlo. Pero no hay excusas, es parte de lo que vivimos y vamos a seguir trabajando para revertir ese tropiezo y salir adelante.

—¿Y cómo impactó en el plantel el punto perdido en los escritorios?

—Y bueno, obviamente que no está bueno que te saquen puntos porque la verdad que cuesta mucho ganarlos. Pero ya pasó, nos sacaron un punto y listo, a seguir. Siendo sincero, no hicimos mucho hincapié en este tema. Para nosotros ya es algo que quedó atrás: estamos enfocados en mirar hacia adelante y volver a recuperarlo.

—Estás teniendo varios minutos desde el banco y en distintas posiciones: ¿sentís respaldo de Diego Aguirre?

—Sí, desde luego. Con Diego ya tenemos una muy buena relación y mucha confianza, producto de todo este tiempo trabajando juntos. Me siento muy valorado por él y todo el cuerpo técnico. Es un placer trabajar con ellos.

—¿Cómo es el día a día con el Diego Aguirre humano, más allá de lo que representa su figura dentro del club?

—Diego es uno más. Es el primero en querer ganar y que todo lo que trabajamos en la semana salga a la perfección en la cancha. Y el primero en sufrir cuando las cosas no salen. Por eso el trabajo y la exigencia siempre están. Para mí es un líder muy bueno y positivo porque trasmite tranquilidad para estar a disposición de Peñarol, sea cual sea la circunstancia: jugando, entrando desde el banco o aportando desde cualquier lugar en cualquier momento. Eso genera que todos estemos con la mejor predisposición para trabajar.

Lucas Hernández en la previa del partido entre Río Negro y Peñarol por Copa AUF Uruguay.
Lucas Hernández en la previa del partido entre Río Negro y Peñarol por Copa AUF Uruguay.
Foto: @OficialCAP.

—¿Cómo convivís con las críticas por tu estado físico y cómo te sentís vos físicamente?

—Por supuesto que a nadie le gustan las críticas. Yo sinceramente no miro mucho las redes, más bien nada, pero todos tenemos familia y amigos que las consumen un poco más. Entonces lo que duele más es cuando la crítica llega por ese lado y ves sufrir a tu entorno. Por otro lado, yo siempre intento mejorar y nunca respondí a una crítica de ese estilo. La exposición en Peñarol es muy alta y la crítica incluso puede ser aceptable. Pero yo trabajo día a día para mejorar, me siento bien físicamente, estoy pudiendo aguantar bien los partidos y entrenamientos. Capaz que visualmente no parece, pero todos los cuerpos son diferentes y si yo me siento cómodo al momento de jugar, para mí es lo único importante.

—Con Nacional prácticamente descartado de la pelea por el título, ¿cómo manejan puertas adentro la presión de salir campeón este año?

—Puertas adentro hay una gran armonía para trabajar, tenemos un plantel muy completo y nutrido en todas las posiciones, y estamos enfocados en el gran objetivo que es salir campeones. Con respecto a la presión, estando en Peñarol la exigencia y responsabilidad de ganar siempre están a la orden del día, independientemente de lo que haya pasado antes. En este club no hay campeonato ni partido que no se exija, siempre hay que ganar y esa exigencia nos impulsa a seguir trabajando. Salir campeón es para nosotros una responsabilidad y esperamos poder cumplirla a fin de año.

—¿Cuál es tu mejor gol en Peñarol?

—Tengo dos: uno es el que le hice a Nacional en el Parque Central (para el empate 2-2 por el Clausura 2023) y el otro el que le hice al Atlético Mineiro por Libertadores en el Campeón del Siglo. Tiro libre de Leo (Fernández), la pelota quedó ahí boyando y la pude embocar en el rebote. Capaz no fueron los más lindos estéticamente, pero por el contexto fueron los que más disfruté: gol clásico, gol por Libertadores, dos cosas con las que soñé de niño.

Después me acuerdo el primero que hice: un zapatazo de afuera del área contra Racing en el Centenario que pegó en el palo y entró, en el arco de la Amsterdam.

—¿Y mejor asistencia?

—Sin dudas que la mejor fue el centro para el gol de Viatri en el Maracaná (victoria 1-0 a Flamengo por fase de grupos de la Libertadores 2019). Como te digo, son 227 partidos y muchos momentos inolvidables con esta camiseta. Los viajes por Copa, las semanas previas a clásicos, los títulos, el aliento de la hinchada. Me siento un privilegiado por haberlo vivido y disfrutado con Peñarol, el cuadro del que soy hincha desde que nací, y ojalá vengan más.

¿Encontraste un error?

Reportar
Temas relacionados
PeñarolLucas Hernández
Te puede interesar