Enviado a Bogotá, Colombia
En silencio, Lucas Ferreira llegó a Peñarol. Lo hizo a pedido expreso de Diego Aguirre y a préstamo por un año desde Defensa y Justicia de Argentina con opción a compra. En silencio se fue ganando su lugar y hoy es pieza clave en la zaga aurinegra.
Solidez, velocidad, fortaleza en el juego aéreo, determinación en los duelos y mucha personalidad, marcan el presente de un defensor que se transformó en figura dentro de la columna vertebral del Carbonero.
Acerca de cómo vive este momento, de las charlas con el Pato Aguilera –su suegro–, del acto de amor que tuvo su esposa en el estreno Mirasol por Copa Libertadores y de lo que genera jugar este torneo continental con la camiseta de sus amores, el zaguero de 25 años habló largo y tendido con Ovación.
- ¿Cómo vivís este momento en Peñarol?
- El jugador sabe cuando juega bien o mal y uno siente que viene haciendo las cosas bien. Eso me pone muy feliz. Tengo que agradecer el apoyo, primero que nada, de mi señora, de mi familia, de mi madre, de mi suegro. Mi señora se fue a Bogotá para verme y todo eso suma para que uno pueda rendir y jugar como juega y tener este nivel. Y también agradecerle a la gente porque es fundamental el apoyo de la hinchada que viaja horas para ir a alentarnos con mensajes y comentarios que uno ve y también son de ayuda para el rendimiento en la cancha.
- ¿Tu esposa se fue expresamente a Colombia para verte?
- Se fue sí. Hizo un acto de amor muy grande porque tenemos un bebé de un año y tres meses y nunca lo habíamos dejado solo. Ella lo dejó en Montevideo y vino a verme para acompañarme y estoy muy agradecido por eso.
- ¿Qué te dice el Pato Aguilera ahora que estás en un gran nivel en Peñarol?
- Con él hablo siempre, siempre me escribe. Es como una cábala de él escribirme antes de cada partido y después del partido me escribe también. Si tiene algo para corregirme, me corrige y cuando hago algo que no tengo que hacer él siempre está ahí para corregirme de buena manera, siempre dándome para adelante. Ahora me está felicitando por el nivel que vengo teniendo y también manda felicitaciones para todo el grupo por las cosas que venimos haciendo, por cómo venimos jugando. Tengo compañeros con unos huevos enormes y él eso lo ve y me lo remarca. “Mandale saludos a los chicos que esto es Peñarol, ellos sienten la camiseta y se nota”, me dice.
- ¿Y qué significa para vos que un exjugador tan histórico, además de ser tu suegro, te hable así?
- A mi me encanta, me sirve. Yo soy un chico que le gusta que le hablen, que le gusta que lo corrijan porque eso me hace crecer también y lo agradezco mucho. Y tenerlo a él, el jugador que fue y cómo es como persona me ayuda un montón porque yo también lo uso a mi favor tenerlo ahí.
- Hace unos meses dijiste que sabías que este tenía que ser tu año, ¿viene siéndolo?
- Lo dije porque estoy a préstamo hasta diciembre y este tiene que ser mí año sí. Yo no sé cuándo voy a volver a Peñarol, si me quedo o no. Entonces, como dije, este tiene que ser mi año y por eso intento demostrarlo adentro de la cancha en cada entrenamiento y en cada partido.
- Más allá de los comentarios, ¿internamente sentís que lo estás demostrando y que estás a la altura?
- Sí, lo siento porque el jugador sabe cuando está haciendo las cosas bien y yo siento eso. Siento que vengo haciendo las cosas bien, aportando mi granito de arena para el grupo y sé que tengo que seguir trabajando para crecer porque tengo mucho para aprender acá.
- ¿Cómo hacés para estar sano habiendo jugado los 90’ en 11 de 12 partidos de Peñarol en el 2026?
- La preparación es la misma, después son cosas que pueden pasar. Es fútbol. Son cosas que pasan y la verdad que yo me vengo sintiendo muy bien. Trabajo todos los días para sentirme bien, para poder estar al cien partido a partido y más ahora que estamos en una seguidilla importante con doble competencia. Pero por suerte vengo rindiendo bien, sintiéndome bien, descanso bien, comiendo bien y preparándome siempre para estar y rendir al cien por ciento en Peñarol.
- ¿Qué te dejó el partido en Bogotá?
- Buenas sensaciones. Me fui del estadio con la sensación de que lo podíamos haber ganado. Tuvimos nuestras chances, ellos también las tuvieron y fue un partido parejo, pero tuvimos nuestro momento y creo que lo podíamos haber ganado ahí en una de las ultimas. Pero me fui con una sensación buena porque llevarse un punto de Bogotá es bueno ya que es difícil ir a la altura y sumar.
- ¿Padecieron la altura en algún momento del partido?
- No, no. Por lo menos yo no. Solamente sentía el cansancio y el ahogo en los piques largos nomás, pero después estaba bien. El equipo se plantó bien y estuvimos juntos que fue lo que se habló por si en algún momento alguno sentía el cansancio y el ahogo de la altura, estar juntos y no sufrir en ese aspecto.
- ¿Qué fue lo más difícil del partido?
- Creo que los momentos en los que ellos tenían la pelota y la movían de un lado para el otro, yendo y viniendo de lado a lado. Eso te cansa y ahí creo que son los momentos en los que más se siente la altura también.
- ¿Cómo viste las dos jugadas polémicas del partido?
- La primera jugada (la del córner que luego derivó en el gol de Santa Fe) yo se la reclamo al árbitro y después al línea me dice que él le dijo al árbitro que lo vio de frente y que no era córner, que era saque de arco. Pero el juez decidió dar tiro de esquina y después es mérito de ellos en la cortina que hacen, en el doble ritmo del central y el cabezazo que mete. La verdad que ahí no podemos reclamar nada, pero sí la decisión del árbitro que le erró porque era saque de arco. Después la jugada del penal, creo que hay formas de tapar un tiro y después está la forma en la que se tira el central de ellos, con los dos pies para adelante. Y si bien va a jugar la pelota, la forma en la que se tira es demencial y yo creo que si esa jugada pasa en otro lugar de la cancha van al VAR y lo echan, pero bueno, ya está. Son cosas que ya pasaron y que no podemos controlar nosotros. Tenemos que trabajar y hacer lo nuestro, estar en los detalles que nosotros podemos controlar y después, ante lo que pase con el árbitro y sus decisiones, sabemos que no podemos hacer nada.
- ¿Mejorar la defensa de la pelota quieta es un detalle a corregir en Peñarol?
- Obviamente que ahí hubo mucha virtud del rival, pero nosotros tenemos que ajustar la marca en la pelota quieta. Creo que el peligro que nos generaban ellos era de pelota quieta y en ese aspecto tenemos que mejorar a la hora de defender. Pero son cosas que entrenando se mejoran y por suerte nosotros tenemos una calidad tremenda en el grupo, así que eso se va a laburar y lo vamos a mejorar.
- ¿Cuánto vale el punto de Bogotá pensando en lo que se viene?
- Sirve, pero queda la vuelta en el Campeón del Siglo así que vamos a ver qué pasa en el final de la fase, si sirvió o no. Pero hoy te digo que es valioso porque ir a jugar a la altura contra un equipo como Santa Fe es complicado y empatar es bueno.
- ¿Qué te genera la Copa Libertadores jugando en Peñarol?
- Una ilusión tremenda. Cuando llegás al club ya de entrada te hacen sentir la ilusión de que podemos, de que podemos pelear hasta el final y ganarla. Y así lo sentimos. Tenemos la ilusión de jugar la final, de poder ganar esta copa y como dice el eslogan, de llegar a la gloria eterna.
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