Surgió en Peñarol de Dolores, Soriano. Pero muy temprano en su vida, el mismo talento que le hizo destacarse, lo alejó de las canchas de su departamento de origen y con 17 años recién cumplidos llegó su estreno en Segunda División: “A pesar de que ese día fue con derrota, lo recuerdo con mucha alegría”. Aquella noche, marcada por la caída 4 a 0 frente a Colón, sería el inicio de una carrera que le posiciona como una de las mayores promesas del ascenso uruguayo.
En la actual temporada, Oriental de La Paz se encuentra en puestos de ascenso directo y, en la mitad de la cancha, el nombre de Lautaro Ultra -ya afianzado en la titularidad-, aparece con la 19 en la espalda. “El tiki-taka no te lo negocio, me gusta que mi equipo tenga la pelota siempre”, dice el jugador doloreño que considera como sus principales virtudes el hecho de siempre estar bien parado en la cancha, el pase y el desgaste físico para la presión. Cree flaquear en el juego aéreo.
Por sus formativas en el interior, considera que el fútbol “de allá” es muy distinto y le aportó herramientas para adaptarse a la versión capitalina por ser “mucho más de roce y contacto”.
Desde su llegada al Paceño, muchas cosas cambiaron en su forma de juego. “La madurez que he agarrado en estos últimos dos años es lo que destaco, en comparación de cuando llegué que era un gurí, un niño”, reconoce. Venía de un deporte un poco más rebelde y tuvo que integrarse a un modelo más sistemático aunque, a decir verdad, la integración no le costó demasiado: “Llegué a Oriental porque me captaron, hice un año de formativas y al siguiente ya debuté en primera”. Agrega que su gran debe cuando empezó era no tener tanto “la idea del posicionamiento táctico”, pero hoy en día es indispensable amoldarse a ello para tener un lugar dentro de la cancha.
En agosto de 2025, vivió uno de los momentos más destacados de su trayectoria cuando fue citado por la Selección Uruguaya sub-18. Al mando de Diego “el Ruso” Pérez, a quien ve como un referente, disputó dos amistosos contra Argentina defendiendo a la Celeste, cuyo plantel estuvo conformado casi exclusivamente por jugadores de equipos de Segunda División -como Oriental-. “Abre muchas puertas y da incentivo a los gurises de la B para seguir sumando. Es lindo que a pesar de estar en Segunda División uno pueda estar también en la selección”, dice.
“Mi familia ha sido clave, obviamente ellos quieren que estudie, pero su apoyo siempre estuvo y nunca me soltaron la mano”, expresa el futbolista que está terminando quinto del liceo en paralelo a su carrera deportiva. Cuando habla de sus sueños, Lautaro menciona al fútbol, pero también la posibilidad de darle seguridad económica a su hogar, que siempre fue un pilar fundamental.
Las expectativas, la seguridad y confianza que genera el jugador dentro de Oriental de La Paz es tal que, hace poco más de un mes, el club decidió renovarle hasta 2031. Un contrato largo para un jugador de Segunda División de 19 años, que fiel a la serenidad que lo caracteriza, expresa: “no creo sentir presión, trato de disfrutar el día a día y si la renovación llegó es porque vengo haciendo las cosas bien. Tranquilo y con los pies sobre la tierra”.
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