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La vieja amistad entre Peñarol y Rosario Central: mismo origen, un solo cruce y cracks que llegaron del canalla

En la antesala al estreno de ambos equipos en el Grupo G de la Copa Libertadores este jueves en el Gigante de Arroyito, la relación entre estas instituciones tiene algunas particularidades históricas.

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Peñarol y Rosario Central en 1916 en la cancha de Racing de Avellaneda.
Peñarol y Rosario Central en 1916 en la cancha de Racing de Avellaneda.
Foto: Archivo El País.

Redacción El País
Para encontrar el único partido por una copa internacional entre Peñarol y Rosario Central hay que retroceder más de un siglo, hasta la final de la Copa Competencia de 1916. Pese a la afinidad institucional entre los dos clubes debido a que comparten un origen ferroviario, la historia registra pocos partidos entre ambos. Sin embargo, existe otro vínculo especial: del canalla llegaron al carbonero importantes goleadores.

El equipo rosarino disputó 12 veces la Copa Libertadores pero nunca se cruzó con Peñarol (en cambio sí con Nacional). Fue fundado en 1889 bajo la denominación Central Argentine Railway Athletic Club y en 1903 adoptó su actual nombre. Esa similitud de origen determinó que hubiera cierta cercanía con los aurinegros, en tiempos en que los equipos solían entablar “amistades” con instituciones argentinas (Peñarol era amigo de Rosario Central y River Plate, en tanto Nacional lo era de Newell’s Old Boys y Boca Juniors).

Aquel partido de 1916 se disputó el 24 de diciembre por la final de la Copa Competencia Chevallier Boutell, un torneo de gran prestigio que reunía equipos de Buenos Aires, Rosario y Montevideo. Curiosamente, no jugaron en Montevideo ni Rosario, sino en la cancha de Racing en Avellaneda. Peñarol se impuso 3 a 0 con tres goles de su entonces ídolo José Piendibene.

El jugador más importante que llegó desde Rosario Central a Peñarol fue Juan Eduardo Hohberg, cordobés de nacimiento pero que se hizo futbolista profesional en el club azul y amarillo. En 1947 llegó a Montevideo con su equipo a jugar un torneo internacional nocturno: el día 6 de setiembre convirtió dos goles en el triunfo sobre Nacional por 4 a 2. Los dirigentes mirasoles enseguida pusieron sus ojos sobre ese delantero completo, de gran potencia y habilidad, con poderoso remate y facilidad para convertir.

Juan Eduardo Hohberg en el medio con la camiseta de Peñarol.
Juan Eduardo Hohberg en el medio con la camiseta de Peñarol.
Foto: Archivo El País.

Y así se incorporó en 1948: tuvo destaque inmediato hasta convertirse en uno de los mayores ídolos aurinegros, con una vigencia que fue desde la “Máquina de 1949” hasta la conquista de la primera Copa Libertadores en 1960. Fue siete veces campeón uruguayo y dos veces máximo goleador. Se especializó además en marcarle a Nacional.

Nacionalizado uruguayo, también sería figura celeste en el Mundial de Suiza 1954 con dos goles en la semifinal ante Hungría, así como técnico del seleccionado en dos etapas diferentes. No fue al Mundial de 1950 porque los papeles para su ciudadanía no estaban listos.

Hohberg no fue el único centrodelantero con nacimiento futbolístico en Rosario Central que se destacó en Peñarol. En 1938 llegó Sebastián Guzmán, un futbolista que hacía olvidar su lentitud y su complexión más bien gruesa gracias a una técnica depurada y gran remate. Se consagró campeón uruguayo ese año antes de sufrir una lesión que lo obligó a regresar a Rosario. Es el quinto goleador histórico del equipo del barrio Arroyito.

Raúl Castronovo en Peñarol.
Raúl Castronovo en Peñarol.
Foto: Archivo El País.

En 1971 fue el turno de Raúl Castronovo, delantero de baja estatura pero de enorme oportunismo en el área. Su aparición espectacular en un torneo de verano, la Copa Montevideo, hizo pensar a los hinchas aurinegros que habían logrado encontrar al sucesor de Alberto Spencer. Después siguió haciendo goles en serie, incluidos cinco en una noche a The Strongest por la Copa Libertadores. Fue el máximo goleador de la edición 71 junto a Luis Artime. Sin embargo, no era el mejor momento aurinegro, ni en lo deportivo ni en lo económico: no pudo pagar el pase definitivo a Rosario Central y antes que finalizara la temporada se marchó al fútbol francés. Jugó en el Nancy junto a un Michel Platini juvenil y después continuó su carrera en varios clubes de España.

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