Nacional se aferró a la épica y obtuvo una victoria que hasta los 89 minutos no tenía ningún fundamento futbolístico. Defensor Sporting había sido superior desde el funcionamiento y ganaba con justicia a raíz de los goles de Germán Barrios y Nicolás Medina.
El primero llegó a los 27’ con gran muestra de juego asociado: Brian Montenegro le bajó la pelota a Nicolás Wunsch, que la filtró a tiempo para Barrios. Después llegó su definición típica de goleador -a pesar de ser volante- eludiendo al marcador y colocándola con sutileza.
El carácter de Francisco Calvo apareció por primera vez en el encuentro cuando se posicionó en ataque, recibió y buscó el ángulo izquierdo con un remate cruzado. Hubo suspiros en el Gran Parque Central, pero no entró.
Desde entonces el anfitrión no pudo evitar el nerviosismo, recurrió a los reclamos contra Esteban Ostojich y se ganó las amarillas de Calvo y Rubén Botta. El equipo de Mauricio Larriera lucía cómodo contra un rival que carecía de profundidad en ofensiva y no lograba conectar un pase filtrado para Maxi Silvera o Tiziano Correa.
La tónica se mantuvo en el arranque del complemento con el Tuerto exigiendo a Mejía a través de Lucas Agazzi. A los 56' Carreño optó por el triple cambio y le dio ingreso a Rodrigo Martínez, Alejandro Martínez y Maxi Gómez, que por segunda vez se enfrentaba a al club que lo formó.
Tres más tarde Correa tuvo una ocasión en el mano a mano con Kevin Dawson, pero cruzó demasiado el remate. Cuando corrían 72' Dawson hizo un envío largo, el juvenil Luciano Rodríguez falló y Nicolás Medina convirtió el 2-0. Parecía el golpe definitivo para el partido, y también para las aspiraciones del Bolso en el Clausura. Mejía salvó al equipo del tercero y un cabezazo de Alejandro Martínez que dio en el travesaño parecía ser el último intento del Bolso.
La lluvia comenzó a azotar el GPC, pero el aliento del local fue incesante. Lejos de los cánticos del estilo “que se vayan todos” que solían escucharse con anteriores entrenadores, la brisa cambió y esta vez, aun con el 0-2 en el marcador, optaron por apoyar. “Siempre estuvimos en las malas, las buenas ya van a venir, al Bolso lo hace grande su gente…”, entonaban con énfasis.
El punto de inflexión lo tuvo a los 89' después del penal sancionado por mano de Edgar Elizalde. Gómez tomó la pelota en un momento candente y la colgó del ángulo. Corrió para la mitad de la cancha mientras el estadio gritaba: “Huevo que ganamos…”.
Llegó un nuevo centro y el “9” capitalizó el desconcierto para decretar el 2-2 a los 91'. Tres más tarde Calvo definió de palomita por el segundo palo y desató la locura del GPC mientras Carreño le adjudicaba la responsabilidad a la hinchada. Nacional sigue complicado porque tiene 11 puntos, pero dio otra muestra de que no tira la toalla.
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