Diego Aguirre sorprendió con el 11 inicial de Peñarol para enfrentar este miércoles a Montevideo City Torque en el Estadio Centenario, por la primera fecha del Torneo Clausura que se postergó por aquel apagón en el Estadio Charrúa. Aunque venía jugando con una línea de tres defensas más dos carrileros, que formaban un esquema táctico 3-4-3 cada vez más aceitado, la Fiera eligió jugar de arranque con una línea de cuatro por primera vez en ocho fechas.
La pareja de zagueros fueron Lucas Ferreira y Nahuel Herrera, mientras que en los laterales aparecieron por derecha Franco Romero y por izquierda Maxi Olivera. Un plantel defensivo y curioso teniendo en cuenta la velocidad por las bandas del equipo ciudadano, que formó con Esteban Obregón por derecha y Luka Andrade por izquierda.
Pero lo que pasó a la media hora de juego sorprendió más: con el partido empatado 1-1, Aguirre metió mano en el banco de suplentes antes a falta de 15 minutos para el descanso y cambió los dos laterales. Ignacio Alegre entró por Romero y Thiago Espinosa por el capitán Olivera.
Apenas salieron del campo de juego, a Olivera le pusieron hielo en el gemelo de la pierna izquierda y a Romero hielo en el posterior de la pierna derecha. Más allá de que ambos estaba sufriendo los contragolpes rápidos del equipo de Marcelo Méndez, la razón del llamativo doble cambio de Aguirre parece haber sido esas dificultades físicas.
Peñarol se había puesto en ventaja al minuto 20 tras una buena triangulación entre Herrera, Javier Cabrera y definición de Matías Arezo. Pero a los tres minutos un error del propio Franco Romero le dejó servido el empate al Ciudadano: la pasó mal hacia atrás, Obregón robó la pelota y eludió a Aguerre para definir con el arco vacío y establecer el 1-1.
La situación generó malestar entre la gente de Peñarol, que llegó en gran número este miércoles al Centenario, y cuando siete minutos después Romero salió de la cancha, se fue fuertemente silbado por las tres tribunas.