Estaba peleado con la red. Las cosas no le venían saliendo y las pocas chances que se le generaban no terminaban como él quería: adentro del arco. Pero el delantero es optimista por naturaleza y eso Matías Arezo lo tiene bien claro. Las rachas —buenas y malas— en algún momento llegan a su fin y así lo dejó de manifiesto el atacante de 23 años ayer por la tarde en Jardines del Hipódromo, donde Peñarol despachó a Danubio con un contundente 4-0 a domicilio y a puertas cerradas.
Y como muestra de la insistencia que deben tener los jugadores de estas características, solo hay que remontarse a una primera parte del partido de ayer frente a Danubio en la que Matías tuvo varias situaciones claras y no pudo mandarla a guardar.
La primera fue a los 21 segundos de juego cuando lo habilitó muy bien Leandro Umpiérrez, luego tuvo otro remate que se fue por arriba del horizontal y, por supuesto, tuvo que lidiar también con grandes atajadas de un Mauro Goicoechea que evitó lo que pudo ser una goleada mucho más abultada del Carbonero en Jardines.
En total fueron cinco las llegadas claras de Peñarol en las que Arezo pudo haber anotado en la primera parte. “La verdad que del primer tiempo me fui re caliente. Era increíble cómo la pelota no entraba. No había forma”, dijo Arezo tras el partido y antes de subirse al ómnibus que trasladó al plantel Mirasol hacia Los Aromos, donde los jugadores se bañaron tras vencer a Danubio 4-0.
“En el segundo tiempo salió. Gol de zurda y por lo menos empezamos a corregir”, agregó el delantero que lo festejó mucho con sus compañeros y también con el cuerpo técnico encabezado por Diego Aguirre, quien contó que le había dicho al futbolista en el entretiempo que iba a anotar antes de los 10 minutos del complemento y así fue.
“Mis compañeros sabían que yo había salido muy caliente porque tuve muchas ocasiones que no pude concretar y soy muy autocrítico conmigo mismo. Estaba re caliente. Diego me dijo ‘vas a ver que en 10 minutos vas a hacer un gol’. Se dio y por eso la felicidad”, agregó Arezo.
El delantero cortó una racha de 391 minutos y un mes sin anotar. Su último grito había sido el 5 de agosto en la final del Torneo Intermedio frente a Wanderers (5-1).
Matías Arezo volvió a ser clave en la ofensiva que lideró junto a un descomunal Leandro Umpiérrez y ahora suma 13 goles y dos asistencias en 30 juegos en 2026. Decisivo en Peñarol.