Todo Peñarol sabía que el de ayer frente a Cerro Largo no era un partido más. El Carbonero tenía varios objetivos por cumplir y los consiguió en lo que terminó siendo una noche redonda en la que los casi 30.000 hinchas, a pesar del frío y la lluvia, disfrutaron en las tribunas del Estadio Campeón del Siglo.
Es que por un lado, el categórico triunfo 3-0 ante el Arachán dejó al Mirasol como líder de la Serie A y por eso ahora jugará este miércoles la final del Torneo Intermedio frente a Wanderers. Pero además, la victoria le permitió al aurinegro quedar como único puntero de la Tabla Anual tras el empate entre Deportivo Maldonado y Juventus de Las Piedras.
Y otro punto que a Diego Aguirre lo dejó más que contento fue el regreso de Nahuel Herrera, quien jugó una hora y lo hizo en un muy buen nivel junto a Lucas Ferreira en la zaga central.
También volvieron a jugar Brandon Álvarez —luego de superar una pubalgia— y Tomás Olase, y se dio el reestreno de Jonathan Rodríguez, quien debutó en el Campeón del Siglo con la camiseta de Peñarol. Todo positivo.
A eso hay que sumarle que la Fiera, ante la ausencia de Leandro Umpiérrez —quedó afuera del partido por una molestia muscular—, apostó por el doble nueve con Abel Hernández y Matías Arezo. Y dio en la tecla.
Es que el peso ofensivo de Peñarol terminó siendo demasiado para un Cerro Largo que si bien comenzó con un muy buen manejo de pelota pero sin profundidad, cometió errores en la salida y los pagó muy caro.
Luego de una primera media hora en la que la visita plantó bandera con buen toque y llegadas que complicaron a la zaga Mirasol, cuando Leonel Jaime se enchufó, todo cambió. A los 33’ le metió un gran pase profundo a Matías Arezo y luego de un par de rebotes, Javier Cabrera mandó un centro al área y Abel Hernández la mandó a guardar de cabeza: 1-0.
Tranquilidad absoluta para un Peñarol que encontró aire con ese gol que significó un duro golpe para un Cerro Largo que no tuvo reacción. Se vino abajo.
El Arachán ya no fue el del inicio del partido durante el complemento y el aurinegro pisó el acelerador con un jugador que terminó siendo determinante: Leonel Jaime.
El argentino de 20 años se transformó en figura porque a los 53’ robó una pelota en la salida de Cerro Largo y tras una estupenda jugada individual dentro del área, asistió a Abel para el 2-0. Apenas cinco minutos después, lo dejó a Matías Arezo de cara al tercero y el goleador no perdonó.
Ahí se terminó el partido, pero no el fútbol de Peñarol porque con la ventaja, los cambios y las ganas, el Mirasol lo pasó por arriba a su rival y pudo haber anotado algún gol más.
Y todo fue en base a grandes rendimientos como los de Eduardo Darias, quien jugando de doble cinco marcó la diferencia, el desborde y la presión del Cangrejo Cabrera, la exuberancia técnica de Leonel Jaime —dejó la cancha bajo un mar de aplausos en el CDS— y la gravitación de Arezo y Abel como delanteros.
Con el pasaje a la final del Intermedio asegurado, ahora el Carbonero irá por el título pero sobre todo, buscará seguir consolidando este nivel que se explica en el progresivo regreso de varias piezas importantes y en el rédito que le está sacando a un futbolista que empieza a marcar diferencias como Jaime.
La nueva versión de Peñarol ilusiona al hincha, tranquiliza las aguas y le da paz a un Diego Aguirre que de a poco vuelve a sonreír en su casa. Fue un sábado gigante.