Cuando perdió con Central Español el lunes pasado, alguien dijo que parecía matemáticamente imposible que Peñarol estuviera disputando los primeros lugares de la Tabla Anual, si no le ganaba a nadie. Y ahí hay un punto más que válido: el equipo no solo perdió tanto con rivales de mayor jerarquía, como Corinthians, sino por ejemplo con Wanderers, que está peleando el descenso.
Lesiones, suspensiones y otras variables seguro han influido en el rendimiento. Pero ayer en el Tróccoli no pateó al arco de Cerro en los primeros 45 minutos salvo un penal que Irrazábal le atajó a Facundo Batista (18’), que parecía extender la agonía de un equipo con la capa caída, no importa el rival que se pare enfrente.
Por eso tuvo mucho sentido que fuera Javier Cabrera quien le diera oxígeno a un plantel asfixiado por los malos resultados de un semestre decepcionante que por fin terminó.
El Cangrejo volvió a ser titular luego de muchos meses por la lesión de ligamento cruzado que lo marginó del fútbol, pero también de la energía negativa que contaminó al resto del plantel.
Como en tantos partidos anteriores, al Carbonero se le complicó hilvanar tres pases en campo rival y amenazar el arco del último de la Anual. No necesariamente por virtudes de Cerro, sino por la carencia de confianza para salir a arrollar a un equipo que en cualquier contexto debería superar.
La ausencia de público en las tribunas quizás también colaboró para que no se generara el ambiente hostil de los últimos partidos, sobre todo cuando los minutos pasan y las soluciones no llegan. Incluso para el DT. A diferencia de otros partidos, ayer Diego Aguirre se mantuvo fiel a su idea pese a que el gol no llegaba: cambió nueve por nueve y mantuvo la figura táctica del 4-3-3. Dio en la tecla.
Hubo justicia divina porque el tándem Brian Barboza-Javier Cabrera —lo mejor del equipo en todo el partido— creó la ocasión que terminó en el gol de la victoria. Una avivada del juvenil en un lateral rápido habilitó al Cangrejo para que, con uno de sus típicos desbordes, encontrara a Abel Hernández en el segundo palo.
En la primera pelota que tocó y al minuto de haber ingresado, la Joya convirtió el 1-0 definitivo y aportó la calma que todo el club necesitaba para renovar la energía de cara al único objetivo importante que tendrá en el segundo semestre del año: salir campeón uruguayo. Está tercero, a tres del líder Deportivo Maldonado y cinco por encima de Nacional.
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