Se jugaban los últimos minutos de descuento del primer tiempo en el Estadio Luis Tróccoli cuando el árbitro Mathías De Armas debió detener el juego.
El atacante de Cerro, Augusto Cambón, atacó por el sector izquierdo del área, pero Emanuel Gularte le cerró los caminos y logró robarle la pelota sobre la última línea.
En el cuerpo a cuerpo con el defensa de Peñarol, Cambón cayó al suelo afuera de la cancha y Gularte, en lugar de restar porque la pelota seguía en juego, miró a su colega y le hizo una seña al árbitro para que detenga el partido.
Enseguida se escuchó el grito de Cambón, desde el suelo: “¡Me quebré!”.
El grito de dolor del jugador villero retumbó en todo el estadio porque el partido se jugó a puertas cerradas: por un lado porque la parcialidad de Cerro fue sancionada por los incidentes en el Gran Parque Central, y por otro lado porque por disposición del Ministerio del Interior, EL Tróccoli no está en condiciones de recibir hinchas visitantes y por lo tanto los parciales de Peñarol tampoco pudieron acudir.
El juego permaneció unos cinco minutos detenido mientras cargaron al joven futbolista de 21 años en la ambulancia y fueron a buscar sus documentos al vestuario local. Luego de reanudarse, se jugó el minuto que faltaba y ambos equipos se fueron a los respectivos vestuarios con el marcador igualado, sin goles.