"Florecerás en cada primavera": Peñarol ganó en la hora, encadenó cuatro victorias y es único líder de la Anual

Un gol de Abel Hernández en los descuentos le dio al Carbonero el triunfo sobre Boston River y tres puntos agónicos, que confirman su buen pasar a días de un partido clave con Montevideo City Torque.

Los jugadores de Peñarol festejan la victoria agónica sobre Boston River en el Centenario y con su camiseta aniversario 135
Los jugadores de Peñarol festejan la victoria agónica sobre Boston River en el Centenario y con su camiseta aniversario 135.
Foto: Leo Mainé

El partido se jugó sin público de Peñarol, pero fue el típico transcurso que genera murmullos y fastidio de los hinchas en las tribunas, aunque en el caso de ayer estuvieran del otro lado de las pantallas. El equipo de Diego Aguirre terminó sufriendo ante un Boston River que venía golpeado anímicamente, con problemas internos al vestuario, un entrenador cesado y de tres derrotas consecutivas por el Torneo Clausura. Pero al final el Manya le tiró la camiseta encima y terminó llevándose los tres puntos por un cabezazo ganador de Abel Hernández en los descuentos que transformó el hastío en desahogo total, al punto de provocar el canto tribunero de un puñado de dirigentes aurinegros ubicados en la Platea América.

Fue una victoria a lo Peñarol, sufriendo y en la hora, para empezar a celebrar el 135º aniversario luciendo la icónica camiseta del CURCC que estrenaron los jugadores ayer. Y haciéndole honor a su viejo lema: "Florecerás en cada primavera". En setiembre, Peñarol encadena cuatro victorias que hoy lo posicionan como único líder de la Tabla Anual y en carrera por el Clausura, a tres puntos del líder con un partido entre sí pendiente que se juega este próximo miércoles.

El Carbonero confirma su buen pasar en el campeonato con resultados. Por momentos juega bien y supera al rival que tiene enfrente en todos los aspectos del juego: marca, domina segundas pelotas, tiene dinámica y posicionamiento en el campo. Pero otras veces se repliega por demás, cede la pelota pese a saberse dominador y en ocasiones los cambios le sacan profundidad y/o velocidad por las bandas.

Por ejemplo, ayer empezó jugando con el característico 3-4-2-1 que Diego Aguirre viene puliendo partido a partido, pero jugó la última media hora con un 4-4-2 poco funcional. Con peso ofensivo sí, por el doble nueve que formaron Matías Arezo y Abel Hernández, pero lento por afuera: Franco Romero de lateral derecho, Lucas Hernández de lateral izquierdo y por delante Leandro Umpiérrez y Leonel Jaime pero volcados contra las bandas para "volantear".

El joven maragato volvió a destacarse en el doble enganche que forman con el joven argentino, aunque el último no pudiera desequilibrar como en otros partidos anteriores. Lo escalonan cada vez más, pero igual se las ingenia para ser incisivo cuando recibe cerca del área y, sobre todo, atraer marca y atención de los defensores rivales. Los dos se entienden muy bien de mitad de cancha hacia adelante y generan circuitos interesantes en ofensiva.

Jaime salió muy dolorido de la cadera por una fuerte entrada en los últimos minutos de juego y encendió las alarmas para lo que viene. "Fue un golpe", dijo Diego Aguirre cuando terminó el partido y puso en duda su presencia en el partido del miércoles.

Leonel Jaime de Peñarol sentido en la cadera
Leonel Jaime de Peñarol sentido en la cadera.
Foto: Leo Mainé

También tuvo un buen partido Eric Remedi en la mitad de la cancha: manejó la pelota desde la salida y distribuyó como lo hace habitualmente, con el respaldo que le brinda el despliegue del Indio Fernández a su lado en el doble cinco. El volante argentino es especialista en cubrir la pelota y controlar los tiempos del juego al generar muchísimas faltas, que muchas veces sirven para descomprimir la presión que ejercen los equipos rivales. Fue la figura de Peñarol, ya que los dos goleadores no necesariamente brillaron.

Por un lado, Abel Hernández convirtió —nada menos que— el gol de los tres puntos, pero jugó los últimos 15 minutos del partido. Por otro, Lucas Ferreira ensayó una chilena bárbara para abrir el marcador a los 10 minutos, pero salió en el entretiempo por jugar comprometido por una amarilla y media, ya que cometió una segunda falta evitable cuando ya había sido amonestado.

Boston River tuvo su momento de protagonismo en el partido, luego de que Bonfiglio le ganara la posición en el área a Maxi Olivera y decretara de cabeza el empate parcial a los 50'. Rodrigo Saravia tuvo dos chances claras que se fueron por arriba del horizontal y Fredy Martínez falló un mano a mano con Aguerre, por ejemplo. Pero Peñarol también tuvo sus ocasiones, como el gol anulado a Umpiérrez en el primer tiempo o las dos de Arezo en el complemento: el cabezazo que atajó Antúnez o el remate que reventó el palo.

En la hora, Lucas Hernández metió un centro fuerte y con rosca al segundo palo, por donde apareció la Joya en palomita para mandarla a guardar.

Abel Hernández celebra su gol agónico a Boston River en el Centenario
Abel Hernández celebra su gol agónico a Boston River en el Centenario.
Foto: Leo Mainé

Pero más allá de un rendimientos individuales y un colectivo que sigue mejorando, dio otra vez la sensación de que Peñarol sufre por demás por no creérsela y respetar demasiado al rival de turno. Porque cuando acelera genera situaciones y apabulla al rival.

Ayer el Manya sumó tres puntos y duerme tranquilo en la cima de la Anual, ahora con más ventaja sobre Montevideo City Torque, su próximo rival que a segunda hora perdió el invicto de seis triunfos que mantenía en este Clausura. Pasarán los festejos del aniversario y el miércoles se jugará una final, de nuevo en el Estadio Centenario, pero por fortuna para Peñarol con su gente en las tribunas, porque es visitante.

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