"Picala, picala”, pareció decirle Washington Aguerre a Facundo Batista mediante señas, mientras el 9 caminaba desde el centro del campo para patear su penal, que pudo ser definitivo si entraba. Justamente venía de atajarle el penal Cristián Zavala, que la intentó picar y se quedó agarrando la rodilla acusando una lesión.
En ese momento, el arquero estaba surfeando la cresta de la ola: había atajado cuatro penales de seis y logrado despertar la euforia de los hinchas en las tribunas, que debieron esperar 90 minutos para gritar un gol y en la tanda de penales solo los mantenía con esperanza la exhibición del 29.
Batista no le hizo caso: definió cruzado y la pelota rebotó en el palo. La tanda siguió, siguieron fallando de los dos lados y al final se llevó la victoria Colo Colo 4-3, luego de 18 ejecuciones.
El partido dejó poco positivo para Peñarol, salvo el show del arquero en su vuelta definitiva al club, tras un regreso que se extendió incluso más allá de su presentación oficial. “Fue entre amor y odio”, declaró tras el partido porque reconoció que al principio hubo “algún silbido”. Pero al final el hincha lo retribuyó con un “Olé olé, Washi, Washi” que agradeció con aplausos al cielo.
Sin embargo, la gente se fue frustrada del Centenario, que lució con un marco espectacular de público para ser un amistoso, con sus tribunas Olímpica y Amsterdam colmadas de hinchas aurinegros.
En la cancha, el equipo no estuvo a la altura. No pudo zafar de la presión alta de Colo Colo para salir con la pelota limpia, le costó encadenar tres pases seguidos en campo rival, solo generó ocasiones de contragolpe o por algún robo eventual en tres cuartos, perdió en la mitad de la cancha, no pudo ni supo abrir el juego y los de arriba no gravitaron. os chilenos merecieron más, pero también fallaron en el último pase.
El gol del empate se hizo esperar hasta el último suspiro del partido, por un destello de calidad del doble nueve que terminó jugando. Matías Arezo la capturó en su cancha, contra el latreal, levantó la cabeza y mandó un pelotazo profundo a las espaldas de los zagueros. Batista les ganó la posición y definió de primera: un remate cruzado, raso y potente que entró contra el palo e hizo explotar el estadio. Pero más por desahogo que alegría.
Quedan exactamente 10 días para la final de la Supercopa Uruguaya contra Nacional y Diego Aguirre se quedó sin zurdo para el lateral izquierdo, porque Maxi Olivera salió lesionado a los 26'. Todo indice que por un esguince de rodilla que lo tendrá varias semanas al margen. Y Diego Laxalt viene de nueve meses sin jugar.
Hay mucho que ajustar, altas que no han llegado y se tienen que acoplar, y por margen de tiempo para preparar una final clásica por el primer título oficial del año.
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