El clásico de Maxi Silvera: el desgaste que lo aleja del arco, el duelo con los rivales y un gol que no llega

El delantero vivió su primer encuentro ante Peñarol como titular y no contó con una buena actuación, más allá de lo particular de enfrentar a muchos excompañeros.

El lamento de Maximiliano Silvera en el clásico entre Nacional y Peñarol.
El lamento de Maximiliano Silvera en el clásico entre Nacional y Peñarol.
Foto: Leonardo Mainé.

Pese a que Nicolás López estaba recuperado y había tenido buenos minutos frente a Progreso, el paso de las horas parecía que lo iba confirmando cada vez más: Maximiliano Silvera iba a ser titular y por ende iba a contar con su primer clásico como titular.

Eran las 18:37 cuando Nacional confirmó su alineación y la presencia del “11” en el ataque. Rostro serio -como es habitual en él- y a la cancha para entrar al lado de lo que -en su gran mayoría- eran sus compañeros hasta el año pasado.

El primer cruce, que fue por la Supercopa Uruguaya, había dejado roces e incluso chicanas de los propios futbolistas al término del encuentro, pero ahora la historia era otra y Maxi Silvera buscaba no solo su primer gol clásico con la camiseta tricolor, sino que además su primer tanto desde que llegó al Bolso, que se le viene negando luego de cuatro fechas.

¿El primer desafío? El saludo protocolar. Se paró entre Coates y Mejía, levantó su mano y espero la reacción de los futbolistas de Peñarol, en una estrategia que le “quitó la presión” de ser él quien saludara. Jesús Trindade -capitán- amagó a chocarle, pero esquivó la mano cuando se percató de quién se trataba. Gastón Togni -que no fue compañero suyo- saludó al capitán de Nacional y luego al arquero y lo propio hizo Emanuel Gularte. Washington Aguerre -quien en su momento había tenido un cruce con Ruben Bentancourt por un hecho similar- también siguió de largo.

No fue un gran encuentro del delantero y la prueba es que Ovación en su calificación le puso cuatro (4). En el primer tiempo, al igual que la mayoría de los jugadores, estuvo errático con la pelota y mostrando su sacrificio, una de sus principales aportes fue recuperar una pelota casi en su área donde Leandro Umpiérrez lo pisó, le dejó una dura marca y durante varios minutos quedó quieto en el césped, generando la preocupación de la sanidad que lo atendió rápidamente, aunque pudo continuar.

Maximiliano Silvera es atendido por la sanidad de Nacional en el clásico ante Peñarol.
Maximiliano Silvera es atendido por la sanidad de Nacional en el clásico ante Peñarol.
Foto: Leonardo Mainé.

Otro registro de lo que terminó siendo el partido de Silvera, fue que se encargó de despejar la pelota en su propia área luego de que Arezo quedara mano a mano y Luis Mejía evitara el gol con una gran atajada. Pocos minutos después tuvo su chance, pero no la pudo aprovechar. Centro desde la derecha y pese a que puso la cabeza, prácticamente que se llevó la pelota por delante y su intento terminó lejos del arco de Aguerre.

Pidió falta, y no fue sancionada, en la jugada en la que Nahuel Herrera le quitó la pelota y terminó en asistencia de Leonardo Fernández para que Matías Arezo, ahora sí, pusiera el gol que terminó valiendo el único gol del encuentro.

Un tanto cansado de ese desgaste, salió a los 80’ para dejarle su lugar a Gonzalo Carneiro, en un clásico en el que luchó más de lo que pudo generar.

Sabido es que es una característica propia del atacante, que se suele entregar más para el equipo que para el provecho personal, que para un delantero siempre son los goles, pero esta vez no fue suficiente. Nacional extrañó su presencia dentro del área y no logró conectarse con Maxi Gómez.

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