Diego Franco: de periodista y mochilero por Asia a tomar el desafío de dirigir a Albion con un "fútbol posicional"

Renunció a sus trabajos en los medios de comunicación, llevó a cabo un viaje intempestivo hasta llegar a Barcelona. "Quería abrir mi cabeza, entonces busqué una formación que me representara", dijo.

Diego Franco, como DT de Albion.
Diego Franco, como DT de Albion.
Foto: Albion.

Es el año 2015. Diego Franco Peraza lleva más de un lustro trabajando como periodista deportivo y su vida profesional se desarrolla de manera ascendente. Forma parte del equipo habitual de “13 a 0”, programa de la radio El Espectador, trabaja en prensa y su proyecto personal, el portal Por Decir Algo, gana terreno dentro de la preferencia de los futboleros más jóvenes.

Todo marchaba bien. No había nada para tocar. A sus 25 años, Diego tenía un gran futuro en los medios. La cosa es que él ya no lo estaba disfrutando y dentro suyo tenía un sueño enjaulado: convertirse en entrenador. Tomó coraje y dio el paso inicial: renunció a todo, se fue de mochilero por Asia y, meses más tarde, estaba en Barcelona para hacer el curso de DT.

Hoy, junto a Federico Macías forma parte de la dupla técnica de Albion. Franco, que está cumpliendo 10 años desde su primer trabajo al frente de un equipo de fútbol, logró alcanzar su sueño. Así fue el camino. Esta es su historia y su visión sobre este deporte.

Su etapa en el periodismo

Diego Franco en 13 a 0.
Diego Franco en 13 a 0.
Foto: gentileza.

Franco era un joven de 20 años que estudiaba para analista programador y diseño web y, cuando tenía cierto tiempo libre, escuchaba radio, principalmente el programa “13 a 0”. Comenzó a interactuar con los diferentes conductores hasta que lo invitaron a participar. Estamos a finales de 2010.

Gracias a su desempeño quedó fijo; empezó cubriendo partidos en las canchas chicas (en épocas en la que coincidían los horarios de los encuentros) y terminó en todos los lados del mostrador: producción, co-conducción, comentarios, estudios y más.

Se enamoró de la profesión, comenzó a estudiar comunicación y, casi inmediatamente después, empezó una pasantía en El Observador, donde también lo contrataron a tiempo fijo. Como si le sobrara el tiempo fue uno de los fundadores del portal Por Decir Algo, que se convirtió en referencia para la muchachada joven. Ahora es 2011.

Más allá de que estaba en su prime (como dicen los gurises de ahora) profesional, Franco Peraza había perdido el fuego sagrado. La profesión lo cansó, se aburrió de escuchar más a dirigentes hablar de política que a los protagonistas opinar sobre el juego. Entonces, recordó su sueño adolescente, ese que se encendió cuando se dio cuenta que, por sus condiciones, no le daría para jugar profesionalmente: ser entrenador de fútbol.

La escuela Culé

Diego Franco en su viaje por Asia.
Diego Franco en su viaje por Asia.
Foto: gentileza.

“Renuncié a mis trabajos, menos al de PDA, claro”, le comenta a Ovación. Todo su círculo le comentó que estaba loco, incluido su jefe en “13 a 0”, Ricardo Piñeyrúa. “Pero en realidad el ‘Profe’ me entendió y me dio más trabajo que nunca para que juntara unos pesos y me vaya”. La hoja de ruta era así: unos meses de mochilero en Asia hasta llegar a Barcelona, donde estudiaría en la escuela Cenafe, donde tuvo profesores como Abel Mourelo, Fredi Martin y Adri Díaz.

Cuenta: “Quería abrir mi cabeza, entonces busqué una formación que me representara. Era la época del Barcelona de la MSN, con el recuerdo fresco de la etapa de Guardiola y me generaba mucha curiosidad saber cómo funcionaba esa maquinaria. Me sentía muy atraído por el fútbol de ataque”.

Se formó y recibió allí, hasta que una serie de eventos afortunados le permitió tener su primera experiencia al frente del Club Atlético Juanicó, su club de gurí. Tenía 27 años. “Nos fue bien, salimos campeones”, recuerda. Y ahí se animó a dar el salto: “Mandé currículums a todos los clubes profesionales”, dice. “A todos”, subraya.

Quedó en Wanderers. “Alejandro Cáceres, que a partir de entonces fue mi mentor, estaba tratando de implementar en las formativas del club un juego de posición, que es en lo que yo me había formado”. Es principios de 2018 y a Franco la profesión empezaba a sonreírle.

Su estilo de juego

Se había alejado de los medios por hablarse poco y nada sobre lo que sucede dentro de la cancha. Adelante entonces: “Para mí el fútbol tiene una lógica que pasa por entender de ventajas: identificarlas, crearlas y aprovecharlas”, resume.

“En el caso del ataque se trata de encontrar espacios libres, ventajas numéricas o duelos favorables. Lo contrario en defensa: reducir las posibilidades del rival en base a los mismos parámetros. Ver qué está pasando en el juego para poder leer y reaccionar tanto a lo que emerge esporádicamente como a los patrones de comportamientos”, enumera.

Esto tiene una etiqueta: fútbol posicional. Explica el joven entrenador: “Busca organizar al equipo para favorecer determinadas relaciones entre los jugadores, ocupar racionalmente los espacios y generar ventajas a partir de las ubicaciones, el movimiento y la interacción. Todo depende de las características de los futbolistas, de las de los rivales, de sus posibilidades y de lo que el partido te va proponiendo en cuanto a intenciones y momentos”.

Franco insiste en la importancia de entender el juego desde las probabilidades: “Intentamos generar escenarios en los que nuestros jugadores tengan mayores posibilidades de resolver bien una situación. Se busca progresar en el campo utilizando la posesión para encontrar jugadores solos o espacios liberados, jugadores que te puedan romper con un duelo cerca del área rival”.

Esa lógica también está presente cuando el equipo no tiene la pelota. “Defender no es solamente recuperar la pelota. Es condicionar las posibilidades del rival, reducir sus opciones y llevarlo a situaciones en las que tenga menos herramientas para generar peligro. Para eso hay que conocer sus fortalezas, entender cómo se organiza, qué espacios busca y qué comportamientos utiliza para atacar. A partir de ahí, definir cómo queremos defender, qué queremos conceder y qué necesitamos evitar”.

Para Franco, el fútbol no se reduce a una serie de movimientos predeterminados. “El juego es dinámico y cambia permanentemente. Podemos establecer principios que orienten nuestros comportamientos, pero los jugadores tienen que interpretar lo que sucede y adaptarse. El desafío es construir una organización colectiva que permita que cada uno tome mejores decisiones, sin perder de vista que cada situación es diferente. Al final, se trata de generar mejores condiciones para jugar y aumentar las posibilidades para que el resultado se acerque a decantarse a nuestro favor”.

¿La nuestra?

El futbolista uruguayo carga con un estigma: no poseer en su idiosincrasia la capacidad de interpretar este estilo de juego. “Esa es una premisa errada”, explica. “Si se leen libros de táctica de la época, es fácil percibir que Uruguay tenía un juego innovador, rompiendo los moldes. El primer falso 9 de la historia, por ejemplo, fue Piendibene en la década del 10. Gracias a eso, y al juego colectivo influenciado por los escoceses, conseguimos grandes títulos en esos años y posteriormente”.

El DT de Albion dice que no creer “en las máximas, el fútbol es un sistema complejo, está compuesto por muchos elementos; los hombres en sí somos seres complejos y dentro de una cancha interactuando entre sí somos un montón tomando decisiones en cada segundo, bajo distintas circunstancias, atravesados por cualquier tipo de emoción. Creo que hay que analizar un poco más, tener en cuenta más factores, y evitar dentro de lo posible conclusiones apresuradas o totalmente cerradas”, pide.

¿Vos sos de la A?

Diego Franco como DT de Albion.
Diego Franco como DT de Albion.

Si el club pionero hubiera tenido un segundo semestre similar al primero, seguramente Franco hubiera continuado como entrenador de la Tercera. Pero no pasó esto: el equipo se pinchó, las derrotas comenzaron a sucederse y el ciclo de Federico Nieves se cortó. Entonces, Franco asumió junto a Macías.

Ahora el objetivo máximo es mantener la categoría, para que los jugadores recuperen la confianza, Franco cuenta que “es necesario apelar más a los hechos que a las palabras. “Hay que trabajar en cosas simples, centrarnos en mejorar cada día y que eso desemboque en hacer las cosas tan bien que nos acerque lo máximo posible a la victoria”. Y le ha dado rédito, porque llegó y el equipo ganó los tres partidos.

Tras trabajar junto a Román Cuello (Torque, Liverpool, Temuco, Defensor), Martín Varini (Rentistas) y tener su experiencia como DT en Villa Española, Peraza asume este desafío compartido en un momento ascendente de su carrera. Igual de ascendente que cuando largó todo para, diez años después, estar más o menos dónde y cómo está. Trabaja sin descanso para lograr imponer en el juego a la lógica. Justamente él, que ha pasado más de 15 años desafiándola.

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