Daniel Carreño, técnico de Nacional: “Antes la presión era por el miedo al caos; ahora es mirando algo muy lindo”

El entrenador reveló cómo sacó a Nacional de la crisis y dijo que nunca vio algo "tan parecido como lo de Coates con Ostolaza". También habló del rol de las emociones y se refirió al decanato.

Daniel Carreño, director técnico de Nacional, dialogó en exclusiva con Ovación acerca de la huella que le dejó el plantel campeón de América en 1988 y dijo que nunca vio algo "tan parecido como lo de Sebastián Coates con Santiago Ostolaza".
A su vez, reveló qué pasos claves dio para sacar al tricolor de un momento caótico y ponerlo en la disputa por el Torneo Clausura. Dejó su reflexión acerca de cómo influye la faceta emocional en el deporte, se refirió al decanato y prefirió no opinar del comunicado de la directiva.
A continuación, lo más destacado de la entrevista.

- ¿Es real que sos el primero en llegar a la Ciudad Deportiva Los Céspedes sobre las 06:30 horas?
- No sé sí soy el primero en llegar, ja, pero ya soy de madrugar, es una costumbre del campo. Eso también requiere acostarme muy temprano porque ya estoy cansado y me pierdo algún momento de la noche. Me levanto bien temprano, tomo algunos mates en casa y ya salgo para acá. Ahora ya estoy llegando casi amaneciendo, hace unos días llegaba de noche.

- Hace poco dijiste que priorizás la necesidad de obtener resultados por sobre tu estilo de juego, ¿qué has sacrificado vos en pos de los resultados?
- Aparte de sacrificar sueños y años pensando cómo se podía dar un regreso a Nacional, llegué en un contexto totalmente diferente a lo soñado. Ya me había pasado en dos períodos anteriores que tuve la oportunidad de ser entrenador de Nacional. Yo vine acá en el 2002 después que Nacional había logrado un bicampeonato con uno de los técnicos más ganadores de la historia, como Hugo de León, un ídolo total del club. Yo vine con una edad muy joven, con 36 años, a suplantarlo a él y puse mi estilo desde el primer día. Se había logrado un bicampeonato con línea de cuatro, yo vine el primer día y puse línea de tres con un estilo que yo venía de proponerlo en Wanderers.
El equipo que venía de lograr el bicampeonato se basaba más en su solidez y su experiencia de llevar los partidos a donde realmente le convenía. Yo venía con un estilo diferente, mucho más vertical y con un riesgo grande de cambiar, pero ahí pude desarrollar lo que realmente había pensado. Acá vine a adaptarme rápido, a buscar el resultado lo más rápido posible, hacer cosas que de repente en otro equipo no hacía y dándole prioridad a lo urgente.
Y bueno, para eso hay que dejar muchas cosas personales de lado y tratar de adaptarse lo más rápido; eso fue lo que me sucedió.

- ¿Y vale la alegría?
- Claro, porque el resultado se consiguió. Si no se hubiera conseguido capaz que el reproche era doble. No solamente porque no logré el resultado, sino que dejé mi estilo o lo que uno piensa de lado. Pero yo creo que Nacional necesitaba otras cosas antes que el pensamiento egoísta. Había que abarcar mucho más lo que pedía el momento y no lo que uno soñó.

- Has hablado sobre dos miedos principales de los futbolistas: al fracaso y al éxito, ¿cómo lo gestionás internamente con el plantel?
- Todos vivimos el fútbol de manera diferente. En esa experiencia donde hablo del miedo al éxito y al fracaso lo hablo desde el punto de vista personal, me pasó a mí desde muy joven. Después, gracias a los estudios, cuando me empecé a preparar como entrenador en psicología estudiábamos por dónde pasaban esos miedos que tiene el jugador, pero siempre se basan en esos dos miedos. Algunos sufren del miedo al éxito y otros del miedo al fracaso. Yo como jugador tenía miedo al éxito, me achicaba. Pero bueno, eso se maneja de forma individual y a veces también de forma colectiva, pero se hace mucho de forma individual.

Daniel Carreño, entrenador de Nacional, durante la entrevista con Ovación.
Daniel Carreño, entrenador de Nacional, durante la entrevista con Ovación.
Foto: Estefanía Leal.

- Alguna vez, hablando de tu época como jugador, dijiste que ser campeón de América con Nacional te generó más frustración que alegría. ¿Cómo aplicás esa experiencia hoy?
- Primero que nada si habrá que tener cuidado con lo que uno dice, queda en la memoria de la gente y queda archivado, ja. Esas cosas las habré dicho en alguna charla que me agarraron un poco flojo emocionalmente porque son cosas que yo llevo adentro y que no suena bien políticamente ser campeón de América y del mundo y hablar de que yo sentí más fracaso que alegría. Era lo que sentí en el momento, no había tenido mucha participación, erré un penal en la final y me habían pasado cosas que no estaban deseadas ni soñadas, pero bueno, con el pasar del tiempo lo supe superar y al haberme identificado con este club de una manera tan fuerte me sirvió para mi futuro. El haber participado de ese plantel de jugadores también me quedó algo para toda la vida. Son gente con la que hasta el día de hoy tengo relación y, con quienes no tengo relación, les guardo un cariño bárbaro. Fue un plantel de gente humilde, ganadora y con muchas ganas. Fue un plantel que me marcó para toda mi vida, inclusive para después en mi etapa como entrenador. Los ejemplos que ellos me dejaron hoy los veo muy claros y me han servido para llevar mi carrera.

- ¿Qué ejemplos tenés en mente?
- Cómo vivía el equipo jugar esa Copa Libertadores, con el hambre y la necesidad que la jugaba, era un equipo de mucho sacrificio. Y Peñarol había sido campeón el año anterior. Jorge Seré y Mario Alles venían de dos equipos menores. Todos los jugadores… Santiago Ostolaza, Jorge Cardaccio, Juan Carlos de Lima... Los únicos que venían de equipo grande eran Pinocho Vargas, que vino con un problema de lesión a curarse y después se quedó, y Hugo de León, quien ya había sido campeón de América y del mundo. Yo había llegado de mi pasaje por Europa y el resto venían de Bella Vista, Rentistas, Sud América y Danubio. Han dejado ejemplos de solidaridad, de cómo manejábamos los premios, los tiempos, cómo lo hacíamos de forma grupal, cómo se defendía en la cancha y cómo trabajábamos desde el punto de vista táctico. Ese grupo me ha dejado ejemplos de todo punto de vista, en la parte humana, grupal y cómo se defendía en la cancha, con algunas limitaciones, pero logrando el máximo de rendimiento de cada jugador por parte del cuerpo técnico y del grupo sobre todo, que tuvo la virtud de sacar el máximo.

- ¿De este plantel hay algún futbolista que te haga acordar a esos históricos?
- Nunca vi algo tan parecido como lo de Sebastián Coates con Santiago Ostolaza. Hablo de la última parte, no de su carrera, pero el último año de Ostolaza y el de Coates se me asemejan mucho por cómo manejan el liderazgo, cómo sufren sus lesiones y cómo no se bajan del barco. Son ejemplos permanentes solamente en el andar, no precisan levantar la voz ni meterse en problemas. Son líderes con el andar y el ejemplo que nos dan a diario.

- ¿Es el mejor tipo de liderazgo el de Sebastián Coates?
- El que no se impone es el mejor, pero bueno, hay gente que se impone, lo hace muy bien y también saca cosas. Hay varias maneras de liderar, las más claras son esas: el líder impuesto y el líder que lo elige el grupo, que solamente camina con el ejemplo. Son necesarios los dos.

Sebastián Coates, capitán de Nacional.
Sebastián Coates, capitán de Nacional.
Foto: Ignacio Sánchez.

- Me contaron que después del clásico de visita tuviste un momento de muchísima emoción en la intimidad. ¿Te pasó de tener un momento de llanto o de descarga emocional?
- Sí, hubo un momento de desahogo, que fue un ratito en el vestuario, rápido, y en el ómnibus viniendo hacia Los Céspedes también. Me fui para el fondo, creo que me puse al lado del doctor y del kinesiólogo Daniel Calimares y se me salió un llanto. Pero era todo de descarga, ¿no? Había sido una semana muy dura, habíamos ganado en la hora con Progreso en un partido de mucha emoción, era mi primer partido en el Gran Parque Central. Luego habíamos empatado con Albion en el día del banderazo cuando nuestra hinchada nos despide para jugar el clásico. También habíamos tenido la pérdida de Ruben Rada, que para mí fue algo que también me tocó. Y bueno, era una semana muy cargada emocionalmente, así que hubo un descargue ahí, pero fue en forma privada, sí.

- Dijiste que tu opinión no sirve para nada respecto de las declaraciones que hizo Flavio Perchman, ¿pero cuál es tu opinión individual sobre el decanato?
- Está todo dicho. Yo dirijo al Club Nacional de Football, el decano del fútbol uruguayo, y hasta ahí va mi reflexión y mi sabiduría. No soy idóneo para hablar del tema. Sé a quién dirijo, sé lo que es Nacional y lo que yo siento por el club. Lo demás, no me da, la verdad; no estoy preparado.

Daniel Carreño en pleno diálogo con Ovación y El País.
Daniel Carreño en pleno diálogo con Ovación y El País.
Foto: Estefanía Leal.

- En esta línea, ¿te pareció correcto el comunicado de la directiva? ¿Ameritó alguna charla con los dirigentes?
- Nadie me consultó nada y lo que entiendo que es correcto es que ni siquiera diga nada sobre el tema porque no me incumbe y no tengo nada importante para decir. Capaz que lo que digo es solamente algo personal y no le interesa a nadie.

- ¿Hay algo específico en lo que te hayas sentido perjudicado por el arbitraje desde tu llegada?
- En algunas cosas muy particulares puede ser que me haya sentido perjudicado y pondría las manos en el fuego que los rivales que tuvimos, sea Central Español o más hacia atrás, se han sentido perjudicados en alguna jugada específica, pero no creo que Nacional haya ganado ni haya perdido ningún partido por los arbitrajes desde que estoy yo.

Daniel Carreño, entrenador de Nacional, en la sala de conferencia situada en Los Céspedes.
Daniel Carreño, entrenador de Nacional, en la sala de conferencia situada en Los Céspedes.
Foto: Estefanía Leal.

- ¿Ignacio Suárez regresará al plantel principal?
- Cuando nosotros llegamos Nacho Suárez estaba en una situación totalmente diferente con el plantel. Fueron muy claros cuando me hablaron de Nacho Suárez, así dejamos las cosas. Nosotros sufrimos ahora la pérdida de Luis Mejía y hubo la posibilidad de traer a otro arquero que sea libre. Yo vi que era muy agarrado de los pelos, que no íbamos a encontrar al jugador que íbamos a precisar en el momento. Y a Nacho lo tenemos acá en el club. Ahí hubo una idea de Leo Romay de ponerlo a competir en Tercera División y todos estuvimos de acuerdo, así que se dio ese primer paso. Yo lo fui a ver a Tercera y Nacho actuó muy bien, muy sobrio y serio. Creo que fue muy inteligente con su posición al percibir el mensaje, la situación y ponerse a la orden con mucha humildad. Vamos a ver, el primer paso se dio y vamos a ver cuál es el segundo.

- ¿Una de las claves de la mejora de tu plantel es que les sacaste presión?
- Le sacamos la presión al jugador y hoy nuevamente se nos viene esa presión de una manera más fuerte, pero diferente. Ahora la presión es por mirar hacia arriba. Antes la presión era por el miedo al caos, ahora es mirando algo muy lindo, pero no deja de ser una presión alta también.

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