Peñarol volvió a lo más alto del básquetbol uruguayo. Obtuvo su primera Liga Uruguaya de Básquetbol y alzó su séptima liga a nivel local, en base a una temporada súper dominante. Fue un campeón sin objeción alguna, perdió apenas seis partidos en fase regular y dos en todo su trayecto en playoffs.
Tuvo cara a cara en las finales al único equipo que pudo vencerlo más de una vez en la temporada y salvo un bache en los juegos 3 y 4 de la serie, fue el absoluto dominador, controlando a su rival desde el alto tono defensivo que impuso durante toda la temporada, con un equipo que construyó Leandro García Morales en su primera experiencia como DT desde el inicio de una temporada y aprobó con una excelente nota. La defensa siempre la tuvo como bandera y más allá de tener un equipo súper talentoso para dañar en el cinco contra cinco, el alto ritmo fue algo que identificó al Mirasol.
Primer tiempo
Aguada comenzó cargando repetitivamente el poste bajo con Luis Santos, mientras que Peñarol apeló a sumar en ataque rápido. El rojiverde, que intentó nuevamente colapsar la pintura sufrió los tiros a distancia de su rival y se vio rápido nueve abajo. Joaquín Rodríguez saltó de la banca y agregó su triple en un equipo que volvió a dominar el rebote ofensivo, pero esta vez con una mejor cuota de segunda oportunidad. El partido creció de ritmo y el Mirasol castigando las pérdidas recuperó el doble dígito de ventaja y entró al primer descanso ganando 31-21.
El Carbonero llegó a sacar 15 de ventaja gracias a un doble y falta de Skyler Hogan, mientras que Santiago Calimares también saltó del banco con un bombazo. Aguada logró reducir el déficit tras minuto de Leandro Taboada, intentó cambiar la tendencia en zona, adelante fue más colectivo y logró quebrar el doble dígito. El Mirasol rotó bien la pelota frente a la defensa zonal tras tiempo muerto de Leandro García Morales, y si bien los porcentajes no lo acompañaron, mejoró la calidad de los tiros. Por su parte, más allá de forzar por momentos, el rojiverde encontró conversiones importantes, libres al entrar en colectivas su rival, y Donald Sims agregó un triple en transición que puso a uno a su equipo.
Segundo tiempo
Peñarol recuperó rápido la ventaja de dos dígitos con los argumentos que le dieron de comer en el primer cuarto: triples, corridas y puntos de segunda oportunidad. Aguada intentó desde rotaciones terminar en el bajo, pero al entrar en colectivas muy temprano le costó descontar. Federico Pereiras fue quien entonó al Aguatero con tiros a distancia, pero a su equipo le costó romper la barrera de los 10 por la eficacia de su rival adelante. El reingreso de Rodríguez en el Carbonero le dio un tono más elevado y asistencias en ataque rápido. Hogan agregó un triple en transición disparando la diferencia a 17 (86-69) al cierre del tercer cuarto.
Cuando Aguada intentaba una última reacción, un triple más de Hogan le dio al Mirasol 16 de renta, con seis minutos y medio por jugar. El de la Avenida San Martín nunca pudo recuperarse del golpe, Peñarol siguió con la eficiencia ofensiva bien alta e hizo delirar a su público que agotó las entradas.
La previa
El Carbonero viene imponerse por 80-71 con un enorme estreno de Joaquín Rodríguez, el jugador de la selección que llegó en reemplazo de Norris Cole fue el gran líder ofensivo del equipo, le permitió al Mirasol abrir la cancha con el tiro de tres puntos, incluso puso una bomba decisiva cuando el equipo estaba 12 abajo cerca del cierre del tercer cuarto y parecía perdido en el juego.
Aguada, que hizo una gran labor defensiva para evitar los rompimientos y tuvo en su balance un aspecto importante para evitar corridas, ahora deberá reajustar sobre el tiro de tres de su rival, algo que por diseño defensivo había dado del juego 2 en adelante, con ajustes sobre Sklyer Hogan, y Santiago Vescovi cuando volvió a cancha, pero al agregar una efectiva mano su rival, seguramente a Leandro Taboada le toque reajustar para poder nuevamente llevar un partido de score bajo, que fue su virtud en el partido pasado.
Si bien el rojiverde ha sido el dominador del ritmo, bajando los momentos de alto vértigo de Peñarol, precisa mayor solidez en el cinco contra cinco, donde Luis Santos fue sin dudas su punto a mejorar. Habrá que ver la situación de Santiago Vidal, que terminó con una dolencia en el partido pasado y si bien su participación estaba en duda, estará a la orden del equipo más allá de estar mermado físicamente.
Peñarol también tiene margen de mejora, del juego 3 en adelante no ha logrado imponer su vértigo sacando pequeños pasajes, pero tuvo una gran versión en los últimos cinco minutos del segundo cuarto, donde absorbió muy rápido un déficit de 13 puntos y se fue cinco arriba al descanso largo. Sin dudas la llegada de Rodríguez es un alta fundamental para el equipo en este rol, siendo uno de los defensores más importantes de la selección, mostrando otra versión en esa faceta previo a partir del país, y además fue importante en la generación, algo que el Carbonero podía llegar a perder ante la ausencia de Cole, que había tomado ese rol con Vescovi lesionado.
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