Publicidad

Martín Aguirre

Hubo un tiempo, hace muchos, muchos años, en que existió una cosa llamada debate de ideas. La gente intercambiaba puntos de vista de manera constructiva con el ingenuo fin de alcanzar alguna síntesis que hiciera avanzar el pensamiento general. Eran tiempos dorados, antes de que existiera Google analytics, Twitter, y la hipersensibilidad a flor de piel.
Mientras en Uruguay discutimos de titulos ausentes, y escupitajos, en el mundo están pasando cosas que amenazan cambiar todo. ¡Y rápido!
El resentimiento y rechazo que genera en algunas figuras “de izquierda” la industria del turismo, tiene un trasfondo bastante peligroso.
El 2022 se cierra con un torbellino de noticias, buenas y malas, que prometen cambiar de manera radical el panorama político nacional.
SEGUIR martín aguirre Introduzca el texto aquí Quién le pone el cascabel al gato? Esa pregunta retórica se vuelve más compleja, cuando la mayoría de la gente no quiere asumir que hay un cascabel, o que la sola mención del gato como problema, desata una andanada de ataques y prejuicios. Y eso es lo que sucede hoy con uno de los principales desafíos a la convivencia que enfrenta la sociedad uruguaya. O, al menos, la montevideana. Hablamos que la cantidad de gente que vive, deambula, hace su vida, en las calles y veredas capitalinas.
SEGUIR Introduzca el texto aquí Hay una expresión muy usada en periodismo, que se refiere a “vender pescado podrido”. Significa que alguien difundió una información falsa por error o, principalmente, por mala fe. Pues el olor a pescado podrido ha impregnado Uruguay estos días de una manera pestilente.
SEGUIR martín aguirre Introduzca el texto aquí Lo de Astesiano me resulta muy inflado”, decía ayer Danilo Arbilla en su columna en El País. Mmmm... inflado parece mucho. Pero en medio del maremágnum de información, filtraciones, chats, a buena parte de los uruguayos les pasa que no terminan de descifrar si estamos ante un escándalo histórico, o a un caso menor propio de un país donde todo está atado con alambre.
SEGUIR martín aguirre Introduzca el texto aquí Al final, lo hizo. Elon Musk, el hombre más rico del mundo, el villano soñado del “bienpensantismo” global, cumplió su último capricho: comprar Twitter. Y lo informó a su manera, sin concesiones: “El pajarito ha sido liberado”, a la vez que se filmó entrando a la sede de la compañía con un enorme lavabo: “Let that sink in”, juego de palabras en inglés, significando que la noticia había que digerirla con tiempo.
SEGUIR Introduzca el texto aquí Todos no somos iguales. Hay niños inteligentes, y niños que no lo son. Hay niños trabajadores, y otros que no lo son. No puedes tratar igual al niño brillante, que mañana puede ser el que haga el mundo mejor para el resto, que al que se niega a estudiar o no tiene el talento suficiente. Todos deben tener las mismas oportunidades. Pero una vez que están todos en el sistema, al brillante, empújalo. Y al que no lo es, ayúdalo. Pero no intentes rebajar al brillante a la altura del mediocre, porque te los estás cargando a todos”. La frase pertenece al escritor español Arturo Pérez Reverte, y es de una contundencia como un mazazo. La cita calza justo, además, ya que esta semana se supo que entre las cosas que podrían cambiar en el marco de esta reforma educativa, es el sistema de calificaciones.
SEGUIR Introduzca el texto aquí Cerco mediático”. Así describen algunos un supuesto pacto de los “medios hegemónicos” para amparar al actual gobierno en sus errores. En particular, en el caso del custodio Alejandro Astesiano, hoy preso por integrar una banda que adulteraba documentos. El hecho de que en tiempos de internet, redes, youtubers, RT y “ainda mais”, alguien hable de “medios hegemónicos”, ya muestra un nivel de ignorancia importante. Pero, sobre todo, que quien dice eso no ha visto los diarios, portales, informativos de TV, donde hace semanas que no se habla de otra cosa. O los ha visto, y se trata simplemente de mala fe.
SEGUIR martín aguirre Introduzca el texto aquí Tenemos un problema. Serio. Políticos, economistas, encuestadores encuentran cada vez más difícil explicar cosas importantes que pasan en nuestras sociedades.

Publicidad