Publicidad

Leonardo Guzmán

SEGUIR leonardo guzmán Introduzca el texto aquí Enfrentada a un traspié irreductible, la vicecanciller Dra. Carolina Ache recibió el apoyo del presidente Lacalle Pou y del ex presidente Sanguinetti, hoy Secretario del Partido Colorado. Como expresiones de respeto y solidaridad en el mal trance, es correcto. Pero ni separados ni juntos esos apoyos pueden bastar para cerrar el asunto.
SEGUIR leonardo guzmán Introduzca el texto aquí Apoyada en pruebas abrumadoras ventiladas en audiencias que se televisaron, la condena a Cristina Fernández de Kirchner y varios de sus secuaces por defraudar al Estado deparó una ráfaga de aire limpio desde la orilla oeste del Plata al Cono Sur de América. Por más que se difieran los Considerandos de la sentencia para el mes de marzo -lo que para nosotros es demasiado- y por más que sea discutible la absolución del cargo de asociación ilícita, es histórico y aleccionador que, en la Argentina, una Vicepresidente en funciones haya sido condenada a seis años de prisión e inhabilitación perpetua, por fraudes cometidos mientras ejerció la Presidencia. Estamos siendo testigos de uno de los golpes más duros que haya recibido en nuestro continente un gobernante en funciones. Y es solo una entrega a cuenta: aun faltan las causas penales de Hotesur y los Cuadernos y la acción civil para recuperar lo robado.
SEGUIR leonardo guzmán Introduzca el texto aquí Las nuevas derivas del asunto Astesiano no pueden dejar tranquilo a nadie. Que se encargue indagar intimidades de los senadores Bergara y Carrera -o de cualquier otro legislador- es un bochorno, que viola el art. 22 de la Constitución en cuanto declara “abolidas las pesquisas secretas”. Además de averiguar qué llegó a cumplirse de la fétida tarea, obliga a preguntarse quién financiaba ese atropello y para qué se requerían los datos. El hecho de que la empresa contratante sea privada no disminuye el atropello: a lo sumo, sirve para confirmarnos que los peligros para la libertad y la seguridad individuales hoy no radican sólo en las demasías de los Estados sino también en los métodos mafiosos que infectan la vida de los particulares.
SEGUIR leonardo guzmán
SEGUIR LEONARDO GUZMÁN
SEGUIR LEONARDO GUZMÁN
SEGUIR LEONARDO GUZMÁN
SEGUIR LEONARDO GUZMÁN
SEGUIR LEONARDO GUZMÁN
SEGUIR LEONARDO GUZMÁN
SEGUIR LEONARDO GUZMÁN
SEGUIR leonardo guzmán

Publicidad