Mathias Cormann, secretario general (y máxima autoridad) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), dio un espaldarazo a Uruguay en cuanto a sus objetivos en materia tecnológica, en su primera visita oficial al país. En tanto, autoridades nacionales dieron, en ponencias por separado, un mismo mensaje sobre la posición nacional de valorar el multilateralismo, la cooperación regional, el desarrollo con equidad y los aportes altos en estándares internacionales.
Los temas centrales del segundo día de la 11.ª Cumbre Ministerial del Programa Regional para América Latina y el Caribe de la OCDE, que se desarrolló ayer en la Torre Ejecutiva, fueron la innovación inclusiva y la revolución de la inteligencia artificial (IA) respecto a la productividad.
Hubo coincidencia entre los expositores sobre que los países de la región deben invertir más en innovación e inteligencia artificial, que podrían unificar regulaciones en la materia, que lograr bases de datos compartidos ahorraría costos y permitiría aunar estrategias, además de que convendría reforzar coordinaciones para potenciar resultados. Asimismo, destacaron la importancia de tejer alianzas, en un contexto donde la competencia mundial no es solo tecnológica, sino de políticas ante poderes que muchas veces indican a los demás qué hacer.
La principal propuesta consistió en asumir retos estructurales en IA en forma conjunta, como el acompañamiento cultural en la adopción de nuevas tecnologías, elevar la capacidad de cómputos reales y del alcance de los datos, mayor seguridad jurídica (que podría ser global o regional y no solo local) y reforzar la soberanía regional. Por otra parte, coincidieron en que unirse no solo es necesario para aprovechar más la IA, y en forma más rápida, sino que también para mitigar los riesgos de la misma.
Por parte de Uruguay, participaron como ponentes el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone; el secretario de Presidencia, Alejandro "Pacha" Sánchez; el canciller Mario Lubetkin; el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Rodrigo Arim; el director Ejecutivo de Uruguay Innova, Bruno Gili; y el presidente de la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE), Juan Ignacio Dorrego. Estaba prevista la presencia del presidente de la República, Yamandú Orsi, que finalmente no se concretó, aunque ya había mantenido reuniones con los invitados internacionales.
También expuso Anabel González, vicepresidenta de Países e Integración Regional del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), otras autoridades de la OCDE y altos representantes de los gobiernos de España, Chile, Costa Rica, Panamá y República Dominicana.
Oddone destacó, igual que en oportunidades anteriores, que “Uruguay es un país pequeño que quiere ser miembro de la comunidad internacional, y ser parte de la OCDE es un camino que el país empieza a debatir”.
También mencionó los logros de Uruguay en materia de trazabilidad ganadera, el Plan Ceibal en materia educativa y la transición energética de los últimos 15 años, temas que se podrían aportar en el marco de la organización.
De su lado, Cormann dejó clara la posición de la OCDE de valorar el potencial de la IA para que los países den “un salto” al desarrollo, dado que puede aumentar muchas veces la productividad. “Una economía crece no cuando pocas empresas incorporan la IA con éxito, sino cuando se extienden al conjunto”, advirtió.
A pesar de haber un reconocimiento generalizado del potencial transformador de esta tecnología, las suscripciones a banda ancha fija en la región son 40% inferiores a los promedios mundiales. “Pero el verdadero desafío no es acceder a la IA, sino lograr que las personas desarrollen las competencias necesarias para integrarla a sus procesos productivos y que se difunda en las economías”, agregó.
“Uruguay da pasos ambiciosos en el camino de la inteligencia artificial, que incluyen la creación de marcos regulatorios para dar impulso al sector”, afirmó Cormann en otro momento. De igual forma, reconoció el rezago que existe en América Latina y el Caribe en esta materia.
Arim, por su parte, compartió que la región recibe solo el 1,1% del total de inversiones en IA del mundo, una brecha que calificó de “preocupante”. Asimismo, mencionó otras brechas más allá de la regional, como la de las microempresas en relación a las empresas de cierto porte. Y reconoció, en ese contexto, que Uruguay tiene los mismos problemas que muchos otros países sobre cómo generalizar el uso de las herramientas tecnológicas.
En esta línea, Arim propuso aprovechar la política de IA en sectores específicos, es decir en "nichos", de forma diferenciada, ya que así es la realidad de las empresas.
Hizo foco en las pequeñas y medianas empresas (pymes) que requieren políticas dirigidas especialmente a ellas, para que puedan adoptar más la IA (vinculadas al financiamiento, al acompañamiento del plan de negocios, etcétera), y en los jóvenes, considerando que el futuro depara un nuevo marco laboral que hoy aún se desconoce.
“La OPP es una plataforma, también hay una Secretaría Nacional de Ciencia y Valoración del Conocimiento (Senci) en Presidencia, y otros espacios. Hay que evitar las decisiones dispersas, también a nivel de agencias, porque cada una tiene su propia dinámica, pero generan caída de la eficiencia en las políticas públicas”, reconoció.
En tanto, Gili fue duro al destacar que “todos estamos diciendo lo mismo y llegamos a las mismas conclusiones”, mientras que en otras partes del mundo hacen lanzamientos de innovaciones. “El reto es accionar; ese es el reto más fuerte y más difícil”, apuntó, considerando que la región debería ser más dinámica y actuar para contar con empresas escalables y sofisticadas.
A su vez, Gili compartió que algunas experiencias de Uruguay Innova se basaron en lo que han realizado en Chile. Y agregó que “hay que regular más rápido, como hizo Japón”.
Su mensaje fue que, regionalmente, necesitamos más acuerdos y alianzas para tener mayor poder de negociación con las grandes plataformas y potencias, porque aumentó el número de empresas con más de una nacionalidad. Además, los países de América Latina podrían alinear esfuerzos en materia de formación de talentos, en coordinar unicornios empresariales y recursos nacionales complementarios para que otras compañías que generan valor agregado se instalen en la región.
“La OCDE tiene la capacidad para darnos escala”, dijo en otro momento de su participación e instó a definir una hoja de ruta de proyectos viables y sencillos, regionales en común, para llevar a la práctica.
Posteriormente, Dorrego habló sobre proyectos de ANDE y centró gran parte de su participación en el tema de las brechas a todo nivel (entre países, entre grandes empresas y pymes, y entre compañías del mismo sector).
Defendió los kits digitales que ANDE ha puesto al servicio de las pymes, en línea con un programa del Banco Internacional de Desarrollo (BID), además de los bonos digitales y otras herramientas para la digitalización de modelos de negocio.
"Multilateralismo activo"
En la clausura del evento, el canciller Lubetkin reivindicó que Uruguay está en consonancia con sus compromisos históricos del “multilateralismo activo”, con perspectivas inclusivas.
Señaló que todos los intercambios realizados durante el evento -sobre innovación, producción, educación, financiamiento, IA y demás-, “están todos en el corazón de la política de este gobierno”.
Habló de avanzar en el fortalecimiento institucional, la sostenibilidad ambiental y la inclusión social en la región. “¡Que nadie quede atrás!”, concluyó.
Finalmente, Alejandro "Pacha" Sánchez expresó la voluntad de que el proceso de revolución tecnológica esté al servicio de las personas, para que puedan vivir mejor y en términos igualitarios, generando más empleo y desarrollo de las economías.
Haciendo alusión al “Paren el mundo, me quiero bajar” de Mafalda -el famoso personaje de Quino-, aclaró que “Uruguay no se quiere bajar del mundo”, sino que, por el contrario, “quiere estar en los debates internacionales donde se toman decisiones, en los lugares donde se construyen estándares, y donde se diseñan y planifican las nuevas reglas del juego del mundo actual”.
En esa línea, enumeró que las decisiones mundiales se refieren a asuntos clave como la biotecnología, la bioseguridad, sobre cómo se protegen los mares y se generan usos sustentables de recursos, y cómo se cierran las brechas de desigualdad en el mundo.
“No es perder soberanía acercarse a los espacios internacionales, sino que es la oportunidad de compartir nuestras experiencias y construir un camino común donde las mejores prácticas internacionales puedan ser aprendidas y aplicadas a nuestro país”, opinó en relación a la posibilidad de que Uruguay se proponga adherirse a la OCDE.
El secretario de Presidencia instó también “quitar el velo” al temor que muchas veces genera la IA “para ver mejor el camino al futuro”, y recordó que algunas transformaciones importantes que llevó adelante el país, como en materia digital, fue en base a los estándares de la OCDE.