El 34% de los trabajadores uruguayos tiene intención de cambiar de empleo y el 15% efectivamente lo hizo durante el último semestre, según el último estudio de la consultora de recursos humanos, Randstad.
Los datos de 2026 muestran que, aunque la mayoría del talento priorizó permanecer con su empleador, la intención de cambio se mantiene en niveles que llevan a las empresas a reforzar sus estrategias de retención y su propuesta de valor como empleador, ante el costo asociado a una mayor rotación.
“El contexto de incertidumbre, el aumento del costo de vida y otros componentes de la macroeconomía regional explican, en parte, una actitud más conservadora de los trabajadores, con una ejecución del cambio laboral más limitada que la intención declarada”, indicó Randstad en el informe y agregó que la movilidad laboral se ha mantenido relativamente estable en Uruguay desde la salida de la pandemia del Covid-19.
El relevamiento hizo una distinción según las edades y mostró que los trabajadores más jóvenes tienen una mayor predisposición a buscar nuevas oportunidades. El 38% de los integrantes de la generación Z (las personas nacidas entre 1997 y 2012) tiene planificado cambiar de empleo en los próximos meses, frente al 27% de la generación X (los nacidos entre 1965 y 1980). En cuanto a la movilidad efectiva, la generación Z y los millennials (nacidos entre 1981 y 1996) informaron más cambios de empleo recientes –16% en ambos grupos– frente al 10% registrado en la generación X.
Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, afirmó: "Si bien la movilidad laboral se mantiene en niveles relativamente estables, un porcentaje significativo de los trabajadores sigue explorando oportunidades para avanzar en su desarrollo profesional. En este contexto, las organizaciones tienen la posibilidad de reforzar su propuesta de valor, alineándose con las expectativas y necesidades del talento para impulsar un mayor compromiso y fortalecer su fidelización".
Las razones
Entre los principales motivos que impulsan el cambio laboral, la baja remuneración se consolida como la primera razón para renunciar a un trabajo (38% de los trabajadores la menciona como un elemento significativo para cambiar de empleo), seguida por la falta de oportunidades de crecimiento profesional y las dificultades para alcanzar un equilibrio entre el trabajo y la vida personal.
Completan el listado de las principales razones que llevan a los trabajadores a dejar un empleo un ambiente de trabajo negativo, la percepción de una remuneración no equitativa y una mala relación con la gerencia o dirección.
Los resultados arrojaron que entre los motivos de renuncia por nivel educativo, el talento con educación superior tiene una mayor tendencia a mencionar un salario bajo como principal motivo de cambio laboral (44%, frente al 24% del talento con educación secundaria o inferior), lo que sugiere mayores expectativas de desarrollo y recompensa en ese segmento.
Al analizar los motivos de renuncia por géneros, las mujeres son más propensas que los hombres a renunciar por falta de oportunidades de crecimiento profesional (39% ante 32%) y por un ambiente laboral negativo (26% ante 20%).
Los trabajadores uruguayos resaltaron el desarrollo profesional como el principal atributo del empleador ideal (66%), seguido por un ambiente de trabajo agradable (64%) y, a poca distancia, el salario y los beneficios (61%) y la seguridad laboral (61%). El balance trabajo-vida personal completa el listado de las cinco prioridades principales (51%).
Sin embargo, el estudio revela que existe una brecha entre las expectativas de los trabajadores y la percepción sobre sus empleadores. La seguridad laboral se destaca como una fortaleza debido a que siete de cada 10 talentos consideran que su empleador se desempeña de forma positiva en este aspecto, al igual que en la construcción de un ambiente de trabajo agradable.
En cambio, las mayores brechas se observan en los atributos más valorados por el talento: en desarrollo profesional, solo la mitad del talento siente que su empleador actual cumple con las expectativas, y el salario y los beneficios muestran una brecha similar. El balance entre el trabajo y la vida personal presenta brechas menores, aunque igual de notorias.
"Es fundamental entender estos factores de manera integral, como una combinación que cada organización configura de acuerdo con sus valores, su cultura, su estructura y los estilos de liderazgo que impulsa. Sin embargo, estos aspectos son solo el punto de partida: hoy las expectativas del talento son cada vez más diversas, amplias y personales. En consecuencia, hablar del trabajo dentro de las organizaciones implica también hablar de realización personal, bienestar e incluso de felicidad.", indicó Avila.