El funcionamiento intermitente del puerto de Montevideo continúa y esta vez fue el turno de la Intergremial Marítima que cortó los accesos por una movilización en reclamo de mejores condiciones de trabajo. “Están matando a las escuelas de formación y condenando al desempleo”, dijo a El País el secretario del Centro de Maquinistas Navales (CMN) y dirigente de la intergremial, Facundo Montaña.
La Intergremial Marítima reúne al Sindicato Único Nacional de Trabajadores del Mar y Afines (Suntma), el Sindicato Único de Patrones de Pesca del Uruguay Tráfico y Cabotaje (Suddeppu) y el CMN y los trabajadores involucrados son patrones de pesca (capitanes, no dueños de los barcos) y marineros (aquellos que se encargan de las actividades dentro de los buques). Mientras que el rol de las cámaras empresariales en la discusión es como dueños de los buques.
El presidente de la Cámara de Industrias Pesqueras (CIPU), Juan Riva-Zucchelli, dijo a El País que “es positivo todo lo que genere mejoras en las formas de trabajo”, aunque reconoció que los sindicatos “a veces buscan presionar o buscar conflictos donde no hay”.
Representantes del sector empresarial y de la Intergremial Marítima, fueron recibidos por la subinspectora de Trabajo, Andrea Bouret, la semana pasada quien aseguró en rueda de prensa que se realizaron inspecciones aunque no amplió sobre los resultados de los análisis. Riva-Zucchelli confirmó a El País que se realizaron inspecciones habituales sin mayores complicaciones y reconoció que la flota no se encuentra en las mejores condiciones aunque desmintió casos de semiesclavitud.
Falta de personal
El CMN había denunciado la pérdida de puestos de trabajo ante el Parlamento hace algunas semanas ya que considera que los permisos particulares para tripulantes y barcos extranjeros (weivers) otorgados por Prefectura Nacional Naval comprometen a estudiantes egresados de la Escuela Naval y Escuela Técnica Superior Marítima que atraviesan dificultades a la hora de desempeñarse en barcos extranjeros. El sindicato también denunció condiciones de “semiesclavitud” con salarios inferiores a los establecidos por laudo para trabajadores indonesios.
Riva-Zucchelli sostuvo que la mayor problemática que atraviesa el sector está vinculada a falta de personal en los 53 barcos de bandera nacional. Según explicó, en la categoría patrones (los capitanes de los barcos) existen entre 60 y 70 personas en funciones, lo que consideró un número escaso. Mientras que en el resto de las categorías se necesitan unos 100 maquinistas y alrededor de 800 marineros para que los barcos funcionen con normalidad.
Si bien el presidente de la CIPU no especificó el número actual de la planilla de trabajadores, aseguró que los buques atraviesan dificultades a la hora de armar la tripulación, que se compone de alrededor de 30 personas por barco. Por este motivo, defendió la contratación de extranjeros ya que “sin ellos el barco no podría salir”.
Según establece la ley de pesca y permisos pesqueros, el capitán es el único tripulante que debe ser ciudadano uruguayo (legal o natural). El 70% de la tripulación debe estar integrada por residentes o ciudadanos y hasta el 30% pueden ser ciudadanos extranjeros. Riva-Zucchelli sostuvo que la necesidad de que el capitán sea de nacionalidad uruguaya “es una limitante”.
“Tenemos particularidades que intentan proteger y terminan complicando la realidad”, dijo y agregó que para aumentar la captura y ampliar la variedad de pesca “es necesario formar más uruguayos”.
Riva-Zucchelli aseguró que “mucha gente quiere trabajar” y que para ello se está dialogando con el gobierno, la Escuela Marítima y la Universidad del Trabajo (UTU) para generar nuevas propuestas para estudiantes.
Montaña aseguró que no existe falta de personal en los buques y agregó que el otorgamiento de weivers genera una competencia desleal. “(Los empresarios) tienen que hacer autocrítica, culpan a los sindicatos o si no, al gobierno”, dijo.
Puerto
El conflicto en el puerto de Montevideo tiene a los actores del comercio exterior uruguayo expectantes debido a paros y actividades intermitentes por parte del Sindicato Único Portuario (Supra). “Es un desastre”, dijo Riva-Zucchelli y agregó que si bien la operativa de la pesca no se encuentra afectada, la parte financiera sufrió un imposrtante impacto debido a que los barcos no llegan a cargar la producción.
El presidente de la CIPU no especificó de cuánto fueron las pérdidas económicas durante el último conflicto desatado hace algunas semanas pero señaló que algunas navieras evalúan no desembarcar en el puerto de Montevideo.
“(Al gobierno) la esencialidad no le gusta, pero es un tema esencial”, dijo Riva-Zucchelli y agregó que las ventas del sector pesquero estuvieron paralizadas y algunos negocios debieron cancelarse.
Por su parte, el secretario del CMN salió al cruce del sector empresarial y aseguró que los efectos del conflicto en el puerto de Montevideo “no influyen como dicen” ya que consideró que las exportaciones del sector pesquero se mantuvieron estables durante los últimos años.
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