Sistema para aterrizar con niebla en Carrasco seguirá limitado y sector turístico y aerolíneas cuestionan falta de respuestas

El esquema de julio mantiene restricciones horarias para el sistema ILS CAT III B, provocando desvíos a San Pablo y Ezeiza, cancelaciones de tripulaciones y trastornos para los pasajeros.

 Aeropuerto Internacional de Carrasco 600x322
Aeropuerto Internacional de Carrasco
Foto: Archivo.

La extensión de las restricciones operativas del sistema de aterrizaje instrumental (ILS CAT III B) del Aeropuerto Internacional de Carrasco hasta el próximo 28 de julio volvió a encender las alarmas entre agencias de viajes, aerolíneas y operadores turísticos. El sistema, que fue instalado y quedó operativo desde el punto de vista técnico en diciembre de 2025 para permitir operaciones en condiciones de baja visibilidad, continúa utilizándose bajo determinadas franjas horarias y días específicos, una situación que el sector considera insuficiente para resolver los problemas generados por la niebla.

Durante los últimos días, varios vuelos registraron demoras, cancelaciones y desvíos a aeropuertos alternativos, reavivando un conflicto que ya había generado polémica semanas atrás. Mientras los controladores aéreos sostienen que aún necesitan más capacitación para operar plenamente el sistema, desde distintos sectores de la actividad aeronáutica y turística cuestionan la falta de definiciones de las autoridades -sobre todo del Ministerio de Transporte y de la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia)- y advierten por las consecuencias económicas y operativas que la situación está generando.

Actualmente, el esquema previsto para julio mantiene las mismas limitaciones que regían durante la segunda quincena de junio. Entre el 1° y el 12 de julio y entre el 14 y el 20 de julio, el sistema operará de 7:00 a 19:00 horas, mientras que en determinadas jornadas (1, 4, 8, 18, 21, 26 y 29 de julio) también estará habilitado en horario nocturno (19:00 a 07:00). Sin embargo, la preocupación radica en que las restricciones continúan precisamente en períodos donde suelen registrarse fenómenos de baja visibilidad. En este escenario, ¿qué opinan las diversas autoridades turísticas y aeronáuticas del sector?

El presidente de la Asociación Uruguaya de Agencias de Viajes (Audavi), Carlos Pera, sostuvo que los problemas registrados durante los últimos días en determinados vuelos son consecuencia directa de que el sistema no esté plenamente operativo.

“Estos días anteriores no hubo niebla y no pasó nada. Pero ayer (martes) y hoy (miércoles) hubo niebla, no estaba dentro de los horarios que dijeron que lo iban a prender y no lo prendieron. Entonces hubo desvíos de vuelos para todos lados”, afirmó.

Como ejemplos de esta semana, mencionó que un vuelo de Copa Airlines tuvo que desviarse al Aeropuerto Internacional de Ezeiza este lunes, mientras que otro vuelo de la misma compañía debió desviarse hacia Asunción. A su vez, otro vuelo tuvo una demora prolongada en su origen. En tanto, Latam tuvo dos vuelos -uno el domingo y otro el lunes- que salían desde San Pablo hacia Montevideo, pero debieron volver al Aeropuerto Internacional de Guarulhos y el miércoles se canceló otra operación de la compañía porque el sistema no estaba operativo.

Por otro lado, también destacó problemas en la operación de Aerolíneas Argentinas los días lunes y martes, ya que uno de sus vuelos sufrió un desvío, otro se canceló y otro se demoró. A su vez, sostuvo que durante esta semana hubo un vuelo de Paranair que fue desviado.

Pera advirtió además sobre las consecuencias que generan estos episodios para los pasajeros, particularmente cuando los vuelos son desviados a aeropuertos alternativos.

“Cuando hay problemas climáticos, la compañía aérea no está obligada a compensar con alimentación o traslados. Te tienen que traer a destino cuando se pueda. Para el pasajero es un trastorno enorme”, indicó.

El dirigente también explicó que muchas veces los problemas se agravan porque las tripulaciones alcanzan el límite máximo de horas permitidas para operar, unas 12 horas aproximadamente.

“Si la tripulación se vence, no puede seguir volando. Tiene que descansar y la compañía tiene que conseguir otra tripulación. Eso puede generar retrasos mucho mayores”, sostuvo.

Pera también cuestionó la falta de respuestas oficiales a los planteos realizados por distintas organizaciones del sector.

“No contestaron (el Ministerio de Transporte y Dinacia) ninguna de las cartas que mandamos. Audavi envió notas, la Cámara Uruguaya de Turismo (Camtur) reforzó el planteo, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) también hizo gestiones y seguimos sin respuestas”, afirmó.

Aeropuerto de Carrasco
Aeropuerto Internacional de Carrasco, en el departamento de Canelones, ND 20250813, foto Darwin Borrelli - Archivo El Pais
Darwin Borrelli/Archivo El Pais

A su juicio, la situación genera incertidumbre porque organismos internacionales ya habían validado la utilización del sistema.

“El organismo internacional que fiscaliza todo esto dice que Uruguay está apto para usarlo. Cuando hablan de aptitud no es solamente el equipamiento, también es la parte operativa. Sin embargo, seguimos con este problema”, señaló.

“Da la impresión de que no le importa nada a nadie. Acá nadie ejerce autoridad. Ni Dinacia, ni el Ministerio de Transporte ni nadie está dando explicaciones sobre qué va a pasar”, cuestionó.

Por su parte, el presidente de la Cámara Aeronáutica del Uruguay y gerente de Copa Airlines en Uruguay, Christian Rodríguez, sostuvo que las afectaciones registradas durante los últimos días confirman las advertencias que venía realizando el sector desde hace meses.

“Está pasando lo que dijimos que iba a pasar, ni más ni menos. Ayer (martes) se comunicó que todo esto se extendía hasta final de julio. Son las mismas limitaciones que ya estaban vigentes y que ahora continúan”, indicó.

El dirigente manifestó que uno de los principales problemas es la percepción que tienen los pasajeros sobre la situación.

“Muchos (pasajeros) escucharon que había un acuerdo, que el sistema estaba funcionando o que el problema se había resuelto. Pero después viven las consecuencias de las limitaciones y eso genera frustración. Muchas veces quien termina pagando el plato roto son las aerolíneas porque el pasajero les atribuye el problema directamente a ellas”, afirmó.

Rodríguez puso como ejemplo lo ocurrido con varios vuelos de Copa Airlines afectados por la niebla.

Avión Boeing 737 MAX 9 de la panameña Copa Airlines, en una fotografía de archivo. EFE/Carlos Lemos
Avión Boeing 737 MAX 9 de la panameña Copa Airlines, en una fotografía de archivo.
Foto: EFE/Carlos Lemos

“Hoy (miércoles) hubo tres vuelos de Copa afectados. Si el ILS hubiera estado funcionando como fue concebido originalmente, esos vuelos habrían podido aterrizar normalmente”, aseguró.

Además, señaló que las restricciones no solo afectan las llegadas sino también las partidas.

“Ahora estamos viendo afectaciones también en los despegues. Eso antes no ocurría y hoy está generando nuevas complicaciones operativas”, indicó.

A esto se suma, según explicó, la dificultad de justificar ciertas limitaciones técnicas ante tripulaciones extranjeras. “Hay pilotos que aterrizan perfectamente y después no entienden por qué no pueden despegar. Les resulta ilógico porque pueden aterrizar con determinada visibilidad, pero después se encuentran con restricciones diferentes para salir”, comentó.

Respecto al futuro, Rodríguez reconoció que no existen certezas. “Hasta el 28 de julio las limitaciones siguen. Después de esa fecha nadie sabe qué va a pasar. Hoy hay incertidumbre y no existe una explicación clara sobre cómo se va a resolver definitivamente esta situación”, afirmó.

En tanto, el presidente de Camtur, Fernando Tapia, también expresó preocupación por la continuidad de las restricciones y por la ausencia de definiciones sobre los próximos pasos. En este sentido, señaló que incluso dentro de la propia actividad existe incertidumbre respecto a cómo evolucionará el conflicto.

Aeropuerto Carrasco. Foto: Leonardo Mainé.
Pasajeros ingresando por la puerta de embarque del Aeropuerto Internacional de Carrasco General Cesareo Berisso, departamento de Canelones, ND 20220608, foto Leonardo Maine - Archivo El Pais
Leonardo Maine/Archivo El Pais

“Lo más importante sería que las autoridades fueran más claras respecto a qué cabe esperar. Esto genera trastornos operativos y de servicio muy importantes para las empresas, para el aeropuerto y para los usuarios. La expectativa era que, una vez instalado el sistema, estas situaciones dejaran de ocurrir. Sin embargo, los pasajeros llegan al aeropuerto y se encuentran nuevamente con demoras, cambios de itinerario y vuelos afectados”, agregó.

Según Tapia, las consecuencias alcanzan a toda la cadena aeronáutica y turística. “Se vuelven a generar vuelos irregulares, reprogramaciones, costos adicionales y dificultades operativas para las aerolíneas, para los equipos de trabajo y para la propia operativa aeroportuaria. Es una situación muy compleja”, concluyó.

La respuesta de Aeropuertos Uruguay

Fuentes de Aeropuertos Uruguay indicaron este jueves a El País que las obras para la inversión realizada en el Aeropuerto Internacional de Carrasco “se ejecutaron principalmente durante 2025 y en enero de 2026 se hizo la última etapa, que es el vuelo de comprobación y la verificación quedó perfecta”, aseguró.

Según expresaron, el proyecto incluyó la instalación y certificación de equipos de radioayuda, sistemas meteorológicos, balizamiento e iluminación, así como los vuelos de verificación necesarios para homologar el funcionamiento del sistema. Posteriormente se publicaron los procedimientos de aproximación requeridos para que las aerolíneas pudieran comenzar a utilizarlo.

Sin embargo, a partir de mayo surgieron dificultades vinculadas a la operativa de control de tránsito aéreo que terminaron postergando su puesta en marcha hasta el 19 de junio.

“Empezaron a surgir algunas cuestiones ajenas a nuestra actuación como concesionario del aeropuerto respecto a la cantidad de controladores aéreos que se entendía necesaria para el funcionamiento de la torre en condiciones de visibilidad reducida y respecto a la capacitación”, explicaron a El País

“Eso está generando que algunas compañías, ante el riesgo de poder aterrizar pero no despegar, decidan irse a un aeropuerto alternativo”, señalaron.

En tanto, sostuvieron que Aeropuertos Uruguay cumplió con la parte que le correspondía dentro del proyecto y sostuvo que las restricciones actuales no están vinculadas a la infraestructura instalada.

“Se nos encomendó la parte de infraestructura en tierra. Eso desde enero está validado y homologado. Las publicaciones aeronáuticas y todo lo referente a los controladores depende de Dinacia”, afirmaron.

A su vez, alertaron además por el impacto que la situación viene generando en la operativa aérea. Según datos manejados por Aeropuertos Uruguay, en lo que va del año hubo cerca de 160 vuelos afectados y alrededor de 25.000 pasajeros impactados por problemas vinculados a la baja visibilidad.

“Para una aerolínea, desviar un vuelo a Ezeiza o San Pablo implica costos muy altos de combustible adicional, hoteles, traslados, alojamiento y reprogramación de pasajes”, indicaron.

A su juicio, las consecuencias también alcanzan al sector turístico y a la competitividad del país.

“Nos deja como país en una condición competitiva inferior a la que tendríamos si pudiéramos utilizar plenamente este sistema. El turismo también se ve afectado porque hay pasajeros que llegan tarde o ven alterados sus itinerarios”, señalaron.

Respecto a los plazos para normalizar la situación, destacaron que no existe una fecha definida. Por ahora, la única referencia disponible es la grilla de restricciones publicada para julio.

Sobre el cobro que está haciendo el concesionario en relación a la sobretasa correspondiente al ILS hacia las aerolíneas para recuperar la inversión realizada, confirmaron que el denominado “precio por apoyo al aterrizaje” se está aplicando y ronda los US$ 140 por vuelo.

“El precio por apoyo al aterrizaje sí está previsto en el contrato de gestión integral y está asociado al funcionamiento del sistema”, afirmaron.

Desde el sector aeronáutico habían explicado a El País que consideran que ese cobro no corresponde mientras el servicio permanezca parcialmente operativo.

“Lo que hacemos es transmitir las afectaciones que esto está provocando y la necesidad de que, lo más rápido que se pueda, se levanten estas restricciones para utilizar el sistema en toda su capacidad”, concluyeron.

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