"Internacionalizar da susto, pero no hacerlo es muerte” y la idea de desburocratizar que señaló "Pacha" Sánchez y remarcó Munyo

La Cámara Española reunió autoridades y expertos para tratar las oportunidades de internacionalización, la homologación normativa y experiencias concretas.

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Evento "Grow with Spain" organizado por la Cámara Oficial Española de Comercio, Industria y Navegación de Uruguay, con autoridades, representantes del sector privados y expertos.
Leonardo Mainé, El País.

"Internacionalizar da susto, pero no hacerlo es muerte”, afirmó Alberto Charro, presidente de la Cámara Oficial Española de Comercio, Industria y Navegación en Uruguay, entidad organizadora del evento “Grow with Spain, la vía española” que se llevó a cabo en el Hotel Hyatt Centric ayer, con un amplio panel de autoridades, representantes del sector privado y especialistas en inversiones y comercio. La premisa es que para que crezca la economía hay que conseguir más inversiones, pero también expandir las empresas uruguayas en el exterior, siendo España un “aliado natural” para la entrada a Europa, debido a las afinidades culturales, un mismo idioma, estabilidad jurídica, entre otros factores.

Actualmente, en medio de un entorno internacional convulsionado y un acuerdo Mercosur-Unión Europea (UE) que entrará en vigor el próximo 1° de mayo, España es vista como una plataforma para internacionalizarse y la potencial transformación de la realidad nacional.

El embajador de España en Uruguay, Javier Salido Ortiz, destacó que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de España es de 2,8%, el doble que el promedio de la zona euro, además de ser el cuarto mejor destino mundial para expatriados, ofrecer buenos financiamientos, contar con empresas punteras con las que firmar convenios y permitir el acceso directo al mercado europeo.

Por su parte, Alejandro "Pacha" Sánchez, secretario de Presidencia, habló del contexto bélico, el cierre del estrecho de Ormuz que impide el pasaje del petróleo, el aumento del precio del crudo que perjudica al país —entre otros— y las dificultades de acceso a los fertilizantes que podrían hacer reducir las áreas de cultivos en el mundo, justamente en un momento en que la demanda de alimentos podría aumentar 50% en los próximos años, según cálculos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Sánchez abogó por levantar la “bandera de la paz” y del multilateralismo —hoy en crisis— y dijo que en ese marco se inscribe el acuerdo Mercosur-UE, que es no sólo un pacto comercial sino de colaboración política.

Reconoció que dicho acuerdo tendrá “ganadores y perdedores”, pero “no hay que asustarnos ante eso, sino trabajar en la reconversión de los sectores para que compitan mejor en el nuevo mercado”, dijo.

Como ejemplo, citó al sector vitivinícola uruguayo que tenía las de perder cuando se constituyó el Mercosur, en la medida en que entraban vinos argentinos y brasileros al mercado local, pero que se reconvirtió y fue más allá al impulsar la marca país con el Tannat.

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Juan Labraga, Carlos Loaiza, Marcelo Scaglione e Ignacio Munyo.
El País.

Sánchez compartió la visión del ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, sobre que “Uruguay se ve bonito de lejos, pero de cerca tiene problemas” y señaló: “Por eso hay que mejorar la tasa de crecimiento, la agenda de cambios microeconómicos y aprovechar las oportunidades”, esto último en franca alusión a España.

Como debilidad, mencionó que el 50% del PIB del país está en ahorro bancario,sin ser canalizado a la inversión productiva, y que también existe mucha inversión uruguaya en el exterior, que se podría atraer. Asimismo, elogió la apertura comercial que encabeza la Cancillería, sobre todo hacia el Asia Pacífico y la UE, entre otros destinos.

“El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) presentó simplificaciones de trámites en el Estado que significarán un ahorro de US$ 20 millones al sector privado”, afirmó Sánchez, recordando que también el proyecto de ley de Competitividad e Innovación —con reformas microeconómicas— será presentado en mayo.

“Hay que mejorar la inversión productiva y la calidad, porque en cantidad no le vamos a ganar a nadie”, agregó en su discurso, dedicándole también unos cuantos minutos a las pequeñas y medianas empresas (pymes).

El secretario de Presidencia también le dio un espaldarazo a los negocios con España. “Hay que aprender de España y usarla como plataforma para acceder al mercado europeo y también a la inversa, porque ¿quién mejor que España conoce América Latina?”, se preguntó.

La UE es el tercer destino de las exportaciones uruguayas, con la celulosa a la cabeza, seguida por la carne y el arroz, y un incremento importante de la venta de servicios profesionales y de comunicaciones últimamente. Asimismo, España es el país con mayor inversión extranjera en Uruguay con más de 150 empresas de distintos rubros en el país, que suman un total de unos US$ 7.500 millones.

Homologación regulatoria

Juan Labraga, director de la Asesoría de Política Comercial del MEF, destacó que Uruguay, más que “dejarse ayudar”, está tomando como referencia las mejores prácticas del mundo.

Remarcó que el proyecto de ley de Competitividad e Innovación está en plena consulta pública y que contiene un capítulo específico de buenas prácticas regulatorias internacionales.

Sobre una posible solicitud de ingreso pleno a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), reconoció que es un tema complejo. “No sé si hay consenso político en Uruguay en esto de ir más rápido (con la OCDE). Es como el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Argentina: o lo aman o lo odian. La OCDE acá también genera pasiones”, lanzó Labraga, quien se mostró a favor de este organismo, porque “el mundo que se viene es muy disruptivo y tenemos que estar con países afines”, fundamentó.

El jerarca del MEF recordó que Uruguay le pidió recientemente un estudio económico a la OCDE para que identifique las brechas regulatorias que existen en el país, que podría llevar entre uno o dos años, y permitirá definir una hoja de ruta, a ser sometida después al escrutinio político. “La hoja de ruta se podrá aprovechar o archivar”, agregó.

Por su parte, Ignacio Munyo, director ejecutivo del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), destacó la importancia de avanzar en la homologación regulatoria entre los países del Mercosur y con la UE, y también con la OCDE, recordando que el 80% de los países de la UE forman parte del organismo.

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Evento de la Cámara Española 2026.
Leonardo Mainé, El País.

“En lo macroeconómico, Uruguay se ha graduado, pero estamos lejos de graduarnos en lo microeconómico. Hay que tener humildad para dejarse ayudar por organizaciones como la OCDE, como lo hizo con otros países”, apuntó Munyo.

En ese contexto, celebró las reformas microeconómicos que prevé el MEF, mencionadas por el secretario de Presidencia, y agregó “ojalá se haga todo lo que dijo”, aunque criticó que el proyecto de ley de Competencia e Innovación deja por fuera la parte laboral, energética, logística y puertos, y financiera.

“De los países del Mercosur, Uruguay es el único que todavía no se animó a pedir ser miembro pleno de la OCDE”, observó Munyo.

De su lado, Carlos Loaiza, abogado y socio local del despacho Garrigues, destacó la ventaja de tomar como referencia a un país que ya está homologado por la UE, como lo está España, porque es tener camino adelantado.

El debate derivó en que la convergencia regulatoria al ser parte de la OCDE puede generar ahorros y aumento en el PIB, pero como no existen estudios concluyentes al respecto en todos los casos, ´por lo que Loaiza destacó que “igual vale la pena ser parte del organismo para disciplinar decisiones políticas y que aumente la capacidad de influir de un país periférico como lo es Uruguay en las decisiones mundiales”, apuntó.

Otros datos

Charro destacó que España se ha modernizado con la internacionalización de sus empresas y la apertura a compañías extranjeras. Es decir, aumentó su PIB gracias a esa estrategia, lo que a su entender, también debería hacer Uruguay. En tal sentido, apuntó que mejorar las regulaciones para facilitar las fusiones empresariales sería positivo en la medida en que son las empresas grandes las que tienen más chance de internacionalizarse.

Rafael Domenech, Global Head de Economic Analiysis en BBVA, coincidió en que “más comercio internacional es más crecimiento del PIB”. “La internacionalización (de negocios, productos y servicios) mejora el tejido productivo de los países”, agregó.

Micaela Arias, directora ejecutiva de Invest en España ICEX (Exportación e Inversiones), informó que los sectores con más apertura para invertir en el país europeo en este momento son: energías renovables y fabricación de equipos para esos fines, agroalimentos, economía circular, salud, biotecnología y farmacéuticos.

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