Dólar, guerra y costos: el complejo combo que reconfigura las fusiones y adquisiciones de empresas en Uruguay

En un contexto internacional marcado por la incertidumbre, Uruguay continúa siendo percibido como un destino seguro para la inversión, aunque con matices en cuanto a su alcance y atractivo relativo.

Fusiones y adquisiciones caen en Argentina.
Fusiones y adquisiciones.
Foto: archivo El País.

El mercado de fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés) en Uruguay comenzó 2026 con señales de actividad sostenida, aunque con una tendencia creciente hacia la selectividad, operaciones de mayor porte y una mayor cautela en la toma de decisiones. Los principales estudios y consultoras coinciden en que el país mantiene atractivo relativo, pero advierten por factores que empiezan a condicionar el ritmo del mercado: el nivel del dólar, el costo país, la incertidumbre internacional y el impacto de variables como el petróleo y las tasas de interés.

KPMG

El socio de KPMG, Rodrigo Ribeiro, describió un mercado que “está funcionando muy bien”, aunque con un horizonte más incierto.

“El mercado de fusiones y adquisiciones está funcionando muy bien, sin embargo, las perspectivas no son claras hacia adelante”, afirmó, aludiendo tanto al contexto global como a factores internos.

Entre los elementos que generan preocupación mencionó el posible rebrote inflacionario asociado a los costos energéticos, la incertidumbre geopolítica y su impacto en el costo del capital. “Todo ese tipo de cosas está afectando un poco el costo de capital, o sea, la tasa de interés”, explicó.

En el plano local, el nivel del dólar aparece como una variable clave, aunque insuficiente para corregir el encarecimiento relativo. “Es necesario una suba del dólar para que el costo del país baje, pero todavía no ha subido lo suficiente”, sostuvo.

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Rodrigo Ribeir. Foto: KPMG.

Respecto a las valuaciones, indicó que el tipo de cambio incide de forma diferenciada: “La suba del dólar hace que el valor de las empresas locales que producen en moneda nacional baje, no así en las exportadoras”.

Sobre el contexto regional, relativizó el impacto del desalineamiento cambiario y puso el foco en los fundamentos económicos de cada país. “Es más fuerte el tema de los fundamentos de cada economía, en donde Uruguay tiene una ventaja importante”, afirmó.

En relación al petróleo, advirtió que presiona los márgenes, aunque por ahora de forma transitoria. “Los mercados lo consideran algo temporal”, señaló, aunque alertó sobre los riesgos de una prolongación del conflicto bélico en Medio Oriente.

petroleo
Petróleo. Foto: Archivo.

Finalmente, indicó que las grandes corporaciones priorizan hoy sus mercados principales, lo que puede relegar inversiones en países emergentes. “Salir a mirar mercados emergentes pasa a un segundo plano”, concluyó.

Dentons Jiménez de Aréchaga

Desde Dentons Jiménez de Aréchaga, su socio, Fernando Jiménez de Aréchaga (h), planteó que el mercado muestra una transformación más que una desaceleración.

“El mercado mantiene un dinamismo moderado”, indicó, en línea con los últimos años.

Según explicó, en 2025 se registró una caída en la cantidad de operaciones, pero con un aumento significativo en los montos transados, lo que refleja una mayor sofisticación.

“Más que una desaceleración, lo que observamos es una reconfiguración del mercado: menos transacciones en cantidad, pero operaciones de mayor valor”, afirmó.

En cuanto a sectores, destacó la continuidad del dinamismo en tecnología, energía, consumo y agronegocios, con una creciente diversificación.

tecnología
Tecnología

Sobre el dólar, señaló que su nivel puede incidir en las valuaciones y la competitividad. “Un dólar relativamente bajo puede volver más caros algunos activos locales”, sostuvo.

También mencionó el impacto indirecto de Brasil, donde la depreciación del real afecta a exportadores uruguayos.

Respecto al petróleo y las tasas, indicó que aumentan la exigencia en los procesos de análisis. “Este tipo de presiones incrementa la rigurosidad en los procesos de valorización”, explicó.

En este contexto, señaló que conviven cautela y oportunidades. “El mercado no parece haberse detenido; se volvió más selectivo”, resumió.

Posadas

Desde el estudio Posadas, su socio Fernando de Posadas destacó el dinamismo reciente del mercado.

Firma de contrato. Foto: Archivo
Firma de contrato. Foto: Archivo

“Terminamos el año (2025) con casi récord de operaciones y comenzamos el 2026 muy bien”, afirmó, señalando además la existencia de transacciones relevantes en tamaño y complejidad.

A diferencia de otras miradas, indicó que no observan sectores frenados. “Estamos con operaciones en todas las áreas de la economía”, sostuvo.

En cuanto al tipo de cambio, planteó que su impacto “depende mucho de cada industria”.

Sobre el contexto regional e internacional, señaló un cambio en la lógica de los inversores. “No miran tanto la rentabilidad sino diversificar el riesgo”, explicó, en referencia a la búsqueda de estabilidad en un escenario global más volátil.

Ferrere

Santiago Fontana, socio de Ferrere, describió el pulso actual como una etapa de concreción de negocios gestados en años anteriores. “Actualmente es un momento de concreción y cierre de operaciones que vienen de años anteriores. A finales de 2025 y comienzos de 2026 la tónica fue más lenta en términos de nuevas oportunidades”, explicó.

Ese comportamiento, agregó, no es ajeno al contexto internacional. “Esto coincide un poco con una situación mundial bastante inestable”, señaló. Sin embargo, el escenario comenzó a cambiar recientemente: “En las últimas semanas hemos notado un repunte de nuevas oportunidades”.

A diferencia de otros momentos, no hay sectores claramente rezagados o golpeados. La desaceleración —y ahora el repunte— se observa de forma bastante homogénea.

“No se percibe una industria especialmente impactada por el contexto local, regional o mundial. La desaceleración ha sido más bien general, y el repunte también ha sido general”, sostuvo Fontana.

No obstante, sí aparece un foco de interés: “Estamos notando un interés especial por empresas de tecnología”, afirmó, en línea con tendencias globales que priorizan activos vinculados a innovación y escalabilidad.

El nivel del dólar en Uruguay introduce un elemento adicional en las negociaciones, aunque sin frenar operaciones. “En general el impacto es que comienza una tensión adicional en la negociación de los precios en dólares”, explicó.

Dólar
Dólar.
Foto: Archivo

Sin embargo, relativizó su efecto como factor decisivo: “El nivel del dólar se encuentra a la baja desde hace años y no fue una limitante para la concreción de operaciones”.

Donde sí aparece un desafío es en la comparación regional. “En otros países de la región la moneda local se ha desvalorizado, por lo que probablemente comencemos a competir con activos más baratos”, advirtió. Aun así, confía en el diferencial local: “La estabilidad e imagen de Uruguay deberían contrarrestar esa ventaja temporal”.

Otro factor bajo seguimiento es la evolución del petróleo y su eventual traslado a costos empresariales. Por ahora, para Fontana, el impacto es limitado.

“Hasta ahora eso no se ha trasladado a precios y, por tanto, no ha impactado el resultado de las empresas”, señaló Fontana. Pero dejó una advertencia: “Si continúa, es probable que afecte a las empresas que no puedan trasladar el 100% del efecto a toda la cadena”.

En cuanto al ánimo del mercado, el socio de Ferrere entiende que la cautela inicial comienza a disiparse. “Se percibió una desaceleración en el último trimestre de 2025 y primero de 2026. Sin embargo, esa tónica ha empezado a cambiar, por lo que no se puede hablar —al menos por ahora— de cautela”.

PwC

La socia de PwC, Patricia Marques, describió un mercado históricamente estable, aunque con cambios recientes en su dinámica.

“El mercado de M&A en Uruguay no se caracteriza por vaivenes demasiado pronunciados”, afirmó.

No obstante, señaló que en 2025 se registró una caída en la cantidad de operaciones, compensada por un aumento en su valor.

“Se incrementó el valor, observándose transacciones más relevantes”, indicó.

En lo que va de 2026, la tendencia se mantiene, con menor volumen de cierres, algo habitual en el primer trimestre.

Respecto al dólar, explicó su impacto en los flujos empresariales. “Un dólar bajo o estable genera un encarecimiento de los costos en dólares”, señaló, afectando especialmente a empresas con costos en moneda local.

Sobre el petróleo, advirtió que ya se observan efectos en costos logísticos y fletes. “Esto genera incertidumbres, presiona los costos al alza y puede ser un freno al mercado de M&A”, sostuvo.

Aun así, remarcó que los procesos en curso continúan. “Los deals que estaban en marcha siguen su curso”, indicó, aunque con ajustes en valuaciones.

Exante

Desde Exante, sus socios Priscilla Pelusso y Pablo Rosselli coincidieron en que el mercado enfrenta un contexto más desafiante, con menor dinamismo internacional.

Pablo Rosselli
Pablo Roselli, Socio Director de Exante
Ignacio Sánchez / El País

“Estamos viendo en general menos operaciones con compradores internacionales”, afirmó Pelusso.

No obstante, destacó el rol creciente del capital local. “Seguimos viendo una participación activa de empresarios uruguayos”, señaló.

También advirtió sobre una desaceleración en el inicio de 2026. “Estamos viendo cierto enlentecimiento de los procesos”, indicó.

En cuanto a sectores, señaló que tecnología viene perdiendo dinamismo, mientras que consumo y agronegocios se mantienen activos.

Rosselli, por su parte, relativizó el impacto del tipo de cambio en el corto plazo. “Las fluctuaciones del tipo de cambio no tienen gran impacto en la dinámica de M&A”, explicó.

Sin embargo, reconoció efectos diferenciados según el tipo de negocio. “Los negocios domésticos tienden a perder valor medido en dólares cuando el tipo de cambio sube”, indicó. Sobre el petróleo, consideró que “los efectos en los costos y márgenes serán graduales”.

Ernst & Young

El socio de Ernst & Young, Marcelo Del Guercio, destacó que Uruguay mantiene un mercado “activo y predecible” en fusiones y adquisiciones.

Al igual que otros actores, señaló una evolución hacia operaciones de mayor calidad. “Se observó un movimiento hacia transacciones más grandes y de mayor calidad estratégica”, indicó.

En términos sectoriales, destacó tecnología, energía, servicios financieros y agroindustria, mientras que sectores exportadores enfrentan mayores presiones “sensibles al tipo de cambio atrasado”. Sobre el dólar, advirtió que “encarece los activos uruguayos” para inversores extranjeros.

Un destino seguro para la inversión

En un contexto internacional marcado por la incertidumbre, Uruguay continúa siendo percibido como un destino seguro para la inversión, aunque con matices en cuanto a su alcance y atractivo relativo.

Ribeiro sostuvo que “Uruguay sigue siendo siempre un lugar de refugio por la estabilidad y respeto de las reglas”, destacando su bajo riesgo país y posicionamiento en rankings internacionales. Sin embargo, advirtió que el país no es visto como un mercado en sí mismo, sino como una plataforma. “Los inversores lo ven como centro de operaciones, pero no como un atractivo per se”, explicó.

En la misma línea, Fernando Jiménez de Aréchaga (h) señalaron que el país “mantiene plenamente su condición de refugio regional”, apoyado en su estabilidad institucional y reglas claras, factores que continúan siendo decisivos en la toma de decisiones.

El socio de Posadas fue aún más contundente: “Sigue más firme que nunca”, afirmó al referirse al posicionamiento de Uruguay como refugio inversor en el contexto regional.

Desde PwC, Marques aportó otra mirada complementaria, al señalar que Uruguay funciona como un “balanceador de portafolios”. Según explicó, si bien la rentabilidad puede ser menor que en otros mercados, la previsibilidad de los flujos resulta atractiva para inversores que buscan diversificación.

Por su parte, Rosselli, de Exante, destacó que en contextos globales inciertos “ese factor toma más importancia” (refiriéndose a Uruguay como un país atractivo por su estabilidad política, económica y social), mencionando incluso el interés de inversores europeos en activos como tierras.

“La imagen de Uruguay a nivel mundial continúa siendo robusta y no hemos notado que haya habido una desaceleración cuya causa sea Uruguay”, opinó Fontana.

Finalmente, desde Ernst & Young se reafirmó esta percepción al señalar que el país “mantiene su reputación como refugio regional”, basada en la seguridad jurídica y la estabilidad.

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