Entrevista al presidente de Caja de Profesionales: la "mala ley", lo "increíble" de los impuestos, la crisis y más

El nuevo presidente de la Cjppu, Andrés Pérez, afirma que la solución de la crisis de la entidad pasa por ajustar los timbres, el redireccionamiento del IASS y el aporte de nuevos profesionales, entre otros.

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Andrés Pérez, presidente de la Caja de Profesionales.
Foto: Estefanía Leal. El País

El nuevo presidente de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Profesionales Universitarios (Cjppu), Andrés Pérez, habló en entrevista con El País sobre la crisis de la institución, haciendo énfasis en que, a su entender, la solución pasa por tres vertientes: el aumento del precio de los timbres profesionales (artículo 71 de la Ley N° 17.738), el redireccionamiento del Impuesto de Asistencia a la SeguridadIASS— (que actualmente lo cobra el BPS y no la Cjppu) y mayores aportes de los profesionales y nuevas profesiones.

Al respecto, cabe recordar que el ministro de Economía y Finanzas (MEF), Gabriel Oddone, declaró ante los medios el pasado 16 de junio que defendía la propuesta del Poder Ejecutivo del “salvataje” de la Cjppu, pero consideró que “no hay ninguna justificación para que un ciudadano que no tiene nada que ver con la vida profesional, que no pasó nunca por una universidad, pague las jubilaciones de las personas que son profesionales”.

En medio de este proceso, que de alguna manera arrastra, directa o indirectamente, a todo el país, el Poder Ejecutivo designó una Comisión de Expertos para tratar el problema, entre otras medidas.

Lo que sigue es un resumen de la entrevista con Andrés Pérez.

—¿Cuáles serán los primeros pasos de este nuevo directorio?

—Entrar a tomar conocimiento real, in situ, de la situación y estamos encaminados a tratar de llegar a una solución para que los pasivos sigan cobrando su jubilación y los activos podamos seguir trabajando. Nuestras prioridades son hacer una reevaluación del artículo 71, que es el tema fundamentalmente de los timbres. A la Caja, la plata le ingresa por los timbres profesionales y por los aportes. No hay mucho más para inventar. Entonces, esa ecuación hay que tratar de nivelarla, por un lado, o por el otro.

—¿Cómo van a abordar esos dos grandes ejes?

—A los aumentos de los aportes de los profesionales, que se están implementando desde hace pocos días por decisión del Ejecutivo, los vemos como desmedidos. Dentro de unos días, vamos a ver cuál será el resultado de este nuevo gran aumento que han tenido los aportes. El aumento anterior hizo que, tanto las declaraciones de no ejercicio como las bajas de categoría, aumentaran en un 8% o 9%. Ahora pedimos los datos más exactos de lo que pasará. Con los aumentos del 1° de enero de 2023, la categoría sexta (de aportantes) pagaba $ 22.002, el 1° de enero de 2024 pasó a $ 26.700, en el año 2025 la misma sexta categoría pasó a pagar $ 28.400. Y ahora, a partir de 2026, saltó a tener que pagar $ 33.200. Y bueno, esa es la solución que se encontró, aumentarle al activo. Fue muchísimo el aumento. Ahora queremos ver los resultados de estos nuevos aportes, pero ya sabemos que, haciendo lo mismo, va a ir igual el resultado.

—¿A qué se refiere?

—El resultado de esto es el impacto en la gente, que se está bajando de categoría, consultando a ver qué puede hacer y también se está declarando en no ejercicio. Pero a esto, usted tiene que sumarle que a esa “maravillosa solución” que se encontró, el año que viene vamos a seguir sumando papeles y se va a seguir subiendo el aumento. Y la otra situación de solamente subir, ya se sabe cuál es: que la gente puede dejar de pagar.

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El presidente de la Caja de Profesionales, Andrés Pérez, en entrevista con El País.
Foto: Estafanía Leal, El País.

—¿Ustedes van a plantear este tema en la Comisión de Expertos?

—Lo que pasa es que este tema no tiene posibilidad de discusión, porque ya es ley. La nueva ley aprobada el año pasado ya definió estos aumentos, y otros más para el año que viene y para el otro. Entonces, lo que nosotros decimos es que esto hay que acompasarlo con la realidad. No se puede seguir aumentando solamente al activo, cuando hay tanta cantidad de profesionales inscritos declarados en no ejercicio. Estos costos, tal como están, no pueden ser asumidos.

—¿Cómo sería acompasar los aumentos, qué otras medidas se podrían implementar?

—Estos aumentos se pueden modificar por vía legislativa, pero vos no podés recaudar menos por un lado, si no incrementás más por otro lado. Por eso el rediseño que queremos es el de la base de cálculo del artículo 71, para conseguir otros fondos. La plata a la Caja de Profesionales entra por los aportes y por los timbres, que habrá que readecuar.

—Ustedes han planteado que el problema del déficit se solucionaría con ajustes en los precios de los timbres, pero también con el redireccionamiento del IASS, ¿siguen sosteniendo eso?

— Exactamente. Con el aumento de los timbres, el redireccionamiento del IASS, que ingresen nuevas profesiones y que se evalúen determinadas exoneraciones o las nuevas profesiones que ingresan —que al día de hoy no están aportando—, con eso se soluciona el tema. Se habla mucho del tema de la salud. Entre octubre de 2022 y septiembre de 2023, se hicieron 36.142.849 recetas médicas, que llevan timbre. En 2022, se recaudaron por ese concepto unos US$ 125 millones. En el balance de hoy, que es correspondiente a 2025, hay que hacer mejor el cálculo, pero son más o menos unos US$ 180 millones al año, lo que se recaudó.

—¿A cuánto habría que subir los timbres, según ustedes?

—Todavía no se ha definido, ese es el rediseño que hay que hacer. Desde el año 2004, cuando se puso el valor de los timbres, empezaron a subir por el Índice de Precios del Consumo (IPC), y cuando se aprobó el Plebiscito de la Seguridad Social (en 1989), en el que se indexaron las jubilaciones y pensiones al Índice Medio de Salarios (IMS), subieron más los salarios de lo que subía el IPC. Es decir, como subían más los salarios que el IPC, hasta que al día de hoy está desajustada la cifra en alrededor de un 70%. El desfasaje de lo que debería ser el valor de los timbres es de casi un 70%, calculado por la Caja.

—Ahora ya se ajustan por Índice Medio de Salarios, ¿están de acuerdo con eso?

Sí, ahora se ajustan por IMS, pero todo lo que se viene perdiendo desde hace una cantidad de años, ya está perdido. Esa situación es cuantificable. Si toda esa masa de plata, que se calcula en unos US$ 600 millones desde el año 2004 hasta la fecha, que no le ha entrado a la caja, imagínese todo lo que se podría haber hecho. A eso súmele que, en la época de los 80, a esta caja se le pidieron prestados —o como quieran llamarlo—, unos US$ 400 millones que se destinaron a otros fines. Yo tengo artículos de diarios que eso fue un pedido del gobierno de turno, y no se sabe adónde se destinaron. Después, por el año 1999 o el 2000, se resolvió que la Caja de Profesionales colaborara con US$ 10 millones para pagar asignaciones familiares y otros gastos. Eso tampoco nunca se devolvió. Entonces, usted entra a sumar, a sumar y a sumar, y es una gran cantidad de dinero. El IASS, que nuestros aportantes pagan a la Caja de Profesionales, va saliendo a la Dirección General Impositiva, al Banco de Previsión Social, a quien sea, y así le estamos pagando el alquiler al vecino. Y cuando nos vienen a cobrar el nuestro, no tenemos plata.

—Hay muchos temas juntos acá, si pudiera jerarquizar, ¿qué destacaría?

— Sí, por supuesto. Los timbres, evaluar la posibilidad de redireccionar el IASS, y que nuevas profesiones y nuevos profesionales entren en la caja. La suma de esas tres cosas suple el déficit que la caja tiene. El gobierno —pasado o actual— dice que “le hicimos el salvataje”. ¿Pero el “salvataje” qué fue? Es como si, a mi vecina, a la que le pagué el alquiler, me devuelve lo que le presté para que yo pague el mío. Nos están dando con una mano la plata que nosotros les dimos con la otra. Pero como si eso no fuera suficiente, a nuestros pasivos les aplican un segundo IASS, que es este 5% que se aplica de contribución pecuniaria.

—¿Hay algún planteo por parte de ustedes de cuándo subiría el timbre profesional, si es que se define eso?

—Se está estudiando el rediseño del mismo. Se está planteando todo esto como una prioridad del directorio, a la Comisión de Expertos y a los servicios propios para estudiar el tema. Aspiramos que sea este año, lo antes posible. No hay aproximado del aumento de los timbres, ni en cantidad, ni en el tiempo. Cuanto más se dilate, más se está abonando la idea de que la caja es deficitaria. Pero hay que tener en cuenta que los $ 44 de timbre que se cobra, en comparación con todo lo demás que se cobra en las mutualistas, es marginal.

—La propuesta del directorio es también que el IASS que se genera se cobre en la Caja de Profesionales y no en el BPS, ¿verdad?

—Sí, esa es la propuesta. Que el IASS que se genera por parte de los afiliados a la Cjppu, vaya a sostener la Cjppu que generó el aporte.

—De hacerse así, ¿qué agujero generaría ese IASS que dejaría de ser recibido por el BPS?

—El agujero que generaría en el BPS es el agujero que tiene. O sea, lo que pasa es que (el BPS) está gastando la plata del vecino, es fácil. Posiblemente lo que tiene que hacer es lo que tratamos de estar haciendo nosotros: ajustarse el cinturón. El BPS cobra el IASS de la Caja Profesional, de la Bancaria, de la Militar, de la Policial, de la Notarial, los 7 puntos del IVA que pagamos todos, la doña María y el don José incluidos. Entonces, hay toda una cantidad de subsidios que están no del todo visibles, aparte de los miles o cientos de millones, que ponen rentas generales. Esa posibilidad, nosotros no la tenemos.

Andrés Pérez, presidente de la Cjppu, en la sede de la institución.jpg

—Ustedes ya recibieron dinero de Rentas Generales y lo van a seguir recibiendo.

— No, nosotros no recibimos (un salvataje) de Rentas Generales. Nosotros recibimos lo que dimos. Lo que recibimos de Rentas Generales fue como una devolución. Yo lo tomo como una devolución, porque si yo mando US$ 600 millones a Rentas Generales en estos 20 años y a mí me devuelven 60, yo tomo como que están devolviendo algo de todo lo que ya les di.

—¿Qué puede pasar de ahora en más?

— Todos estamos de acuerdo (se refiere al directorio de la Caja) en que la solución pasa por los timbres profesionales, las nuevas profesiones y el redireccionamiento del IASS. Esperemos que esta mala ley (la 20.410) que se aprobó, expire. Hubo una mala ley exprés 1, una mala ley exprés 2, y ésta es peor. (A los aportantes) les dicen que tienen que trabajar más, pagar más y cobrar considerablemente menos. Y a eso todavía nos cobran un impuesto para pagarnos nuestra propia jubilación. Increíble. Increíble.

—¿Piensa que hay apertura para que esto cambie?

— Me reservo la opinión, tengo esperanzas de que haya.

Baja participación, descreimiento, “partida especial”

—¿Por qué hubo una baja participación en las elecciones de la Caja de Profesionales?

—Yo relativizaría lo de “baja” participación, pero la suma de este descrédito de la caja, de la desinformación, de la mala información, hizo que la gente se retrajera. Ese 8,4% de activos que participó, lamentablemente, es demasiado poco. Pero el 20% de pasivos es más significativo. Si usted tiene presente que en el 2024, cuando fueron las elecciones nacionales internas, participó algo más del 40% aproximadamente de la población —no recuerdo bien el número—, fueron muchos millones de dólares invirtidos en publicidad, en televisión, en diarios, en papeletas, en carteles, en militancia, y con todo eso, participó el 40% un domingo, dándole al votante horas para poder ir a votar, poniendo muchas veces vehículos a su disposición. En cambio, las elecciones de la Cjppu no tuvieron trascendencia, hubo poca información, era un nicho particular porque era exclusivamente de los profesionales. Los votantes viviendo en Montevideo votaban solo en el hotel Radisson, no tenían hora libre como para ir a votar. Y, entonces, relativizamos. Era un lugar alejado, difícil para estacionar, en un horario relativamente acotado, sin información porque la prensa difundía esto poco, y pasó más o menos desapercibido. No hubo información y el profesional no se interesó, por supuesto.

—¿Piensa que lo que lo más pesó fue el descreimiento en la institución, o no necesariamente?

—Y sí, hay un descreimiento en la institución.

—Ustedes quieren mejorar la imagen, ¿cómo lo van a hacer?

—Esto es lo que estamos haciendo. Hoy arranqué a las 8 de la mañana y son las 7 de la tarde y sigo acá sentado con usted.

—Sí, gracias, pero eso mejora la imagen de la institución. ¿Van a realizar alguna campaña?

—Hoy es el primer día de reunión del directorio, tenemos que cambiar la situación y la visión que se tiene.

—Una campaña significaría más gastos, justamente en plena crisis financiera.

— Lo que estamos haciendo es esto: si un diario pide una nota, como ustedes, o una televisión, decimos que sí y damos nuestra visión. Tratamos de dar nuestra visión con las herramientas que tenemos. La diferencia es que el BPS es deficitario, pero difunde, abre la canilla y le sale plata.

—También estuvo el tema de la partida especial de más de $ 131.000 que cayó muy mal en parte de la opinión pública que no vio mucho eso con el “limpiar la imagen”, ¿cómo ve usted ese episodio?

—¿Usted trabaja gratis?

—Usted sabe que no, pero este tema no se trata de mí.

—No lo tome a mal. Yo creo que nadie tiene que trabajar gratis. Le voy a leer mi opinión que la puse por escrito, pero yo no sé lo que pasó porque hasta el día de hoy está la señora María Noel Sanguinetti y el doctor Gustavo Azcué diciendo que el Ministerio de Trabajo les dijo que hicieran eso (se refiere a votar a favor de la partida), pero aparentemente el ministerio dice que no dijo eso. Cómo se generó algo que se dijo que supuestamente estaba consensuado, no lo sé.

—¿Usted es partidario de la partida?

—Le voy a leer literalmente mi posición: “La lista 5, que fue la que nosotros encabezamos, se deslinda del hecho ocurrido en la sesión del directorio actual (porque esto fue en enero), ámbito del cual, hasta el momento, no forma parte. Nuestro compromiso es, una vez asumida la titularidad del cargo, la lista 5 se compromete a analizar lo actuado por la administración saliente, de forma inmediata ajustando cualquier decisión que no se apegue al derecho”.

—Perfecto, pero sigue sin decir su posición al respecto.

—Sí, lo sé, usted me lo viene preguntando, pero va atado a lo anterior a lo que acabo de leer, y por eso le sigo leyendo: “Consideramos justo y necesario que se perciba una retribución por la función y responsabilidad que se desempeña y que no haya diferencias de derechos ni deberes entre los directores electos, sean profesionales electos o designados por el Poder Ejecutivo. No obstante, sostenemos que el camino para ello es trabajar en una reforma que establezca normas claras, criterios de transparencia y una definición precisa de las responsabilidades que el cargo conlleva". Esa es mi opinión.

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