La producción de vinos finosen la región es una de las más reconocidas a nivel internacional, a pesar de que ya hace algunos años se registra un descenso general en el consumo de esta bebida. A esta problemática, se le suma la incertidumbre del comercio mundial que complejiza el posicionamiento del producto uruguayo en los mercados con mayores importaciones de vino.
El presidente del Instituto Nacional del Vino (Inavi), Diego Spinoglio, señaló a El País que el objetivo principal para este año es el posicionamiento de la marca Uruguay Wine y el crecimiento de la actividad económica del sector entre un 40% y 50%.
El Inavi contabilizó la producción de 62.164.185 de litros de vino en Uruguay en el año 2025, lo que representó una caída de 6,8% en comparación con el año anterior, cuando se produjeron 66.744.522 litros. El tipo de vino más elaborado fue el tinto con 36.761.766 litros, seguido por el rosado con 15.952.803 litros y el blanco con un total de 8.372.142 litros ese año.
Canelones lidera la lista de los departamentos que reunieron la mayor producción nacional, con un total de 39.515.053 litros, seguido por Montevideo con 18.511.420 y Maldonado con 1.625.914 litros.
Las exportaciones
La mayor cantidad de litros exportados fue a granel con destino a Bielorrusia, con un total de 5.037.962 litros, según el Inavi. Sin embargo, Brasil continúa liderando la lista de los destinos más demandados de vino envasado, con una colocación total de 2.263.617 litros en 2025, seguido por Rusia con 362.932 litros y Estados Unidos con 354.819 litros.
El gerente general de Bodega Garzón, Christian Wylie, destacó a El País que en diciembre del año pasado, la bodega alcanzó récord de facturación y, aunque no especificó el monto alcanzado, sostuvo que registró un crecimiento de 30% en comparación con el año anterior. Esto a pesar de que se trató de un año complejo por la imposición de aranceles por parte de la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, para la colocación de productos extranjeros en Estados Unidos.
Por otra parte, Wylie sostuvo que la cosecha de 2025 también fue “la mejor de la historia de Garzón” con una producción de 2 millones de kilos de uva y agregó que se avecina una cosecha similar este año.
Por su parte, el gerente general de Bodega Bouza, Juan Bouza, sostuvo en diálogo con El País, que en 2025 su empresa pŕodujo entre 160.000 y 220.000 botellas y sostuvo que entre el 30% y 40% del total de esa producción, está destinada a la exportación. Bouza también destacó el nuevo proyecto “Las espinas”, que consiste en una propuesta para promover el enoturismo. “Creemos que el crecimiento está ahí”, señaló.
Para la Bodega Familia Deicas, el 2025 alcanzó una producción similar a la del año anterior, con alrededor de 250.000 botellas, según indicó a El País el presidente de la bodega, Santiago Deicas.
Contexto internacional
Estados Unidos y Brasil están entre los principales destinos por excelencia para la colocación de vinos uruguayos en el mundo. La incertidumbre que atraviesa el comercio internacional no es ajena al sector vitivinícola, que observa con interés pero también preocupación la posible suscripción del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). “Nos abre posibilidades, pero también muchos riesgos”, puntualizó Spinoglio ante la posibilidad de que Brasil importe vinos europeos con mayores beneficios que los que ofrecen los productos uruguayos.
Brasil es un reconocido productor de vino en la región, aunque la mayor parte de su consumo interno (70%) proviene de las importaciones, y Uruguay tiene allí su lugar como proveedor. Por este motivo, Spinoglio resaltó que la postergación a principios de enero de la puesta en vigor del acuerdo Mercosur-UE genera un espacio para discutir mejor medidas para el sector y repasar la reglamentación interna del bloque en esta materia.
Para ello, el presidente del Inavi resaltó que mantuvieron reuniones con autoridades de Cancillería y del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) para promover medidas a favor de un mejor posicionamiento de los vinos en la región. En tal sentido, resaltó algunos mercados emergentes que el Instituto analiza con el objetivo de colocar una mayor cantidad de vinos uruguayos, como Colombia, Paraguay y Asia.
“Uruguay tiene que seguir trabajando en (la producción de) vinos de calidad”, dijo, resaltando el compromiso de todas las partes para lograr un mejor posicionamiento de los vinos nacionales en el mercado internacional. “El acuerdo Mercosur-UE reafirma la necesidad de prepararnos para la reconversión comercial”, sostuvo.
Por otra parte, los aranceles impuestos a varios países del mundo por parte de Estados Unidos a principios del 2025 generó alerta en varios sectores de actividad. Sin embargo, el presidente del Inavi y los bodegueros consultados coincidieron en que Uruguay por ahora no notó efectos significativos por estas medidas, aunque destacó que Estados Unidos es el mercado que compra vinos uruguayos a mayor valor.
Deicas sostuvo que, si bien para este año una de las prioridades de su bodega es enfocarse en los mercados estadounidense, brasileño e inglés, "con Estados Unidos, queremos ser más cautos, porque no estamos viendo el crecimiento esperado”.
Reconversión del sector
La importante reducción del consumo de vino hizo que muchas bodegas registraran sobrestock del producto. Esta problemática no solo compete a Uruguay, sino que se trata de una tendencia internacional; consumidores que prefieren otros tipos de bebidas alcohólicas, o menor cantidad de vinos, pero de mayor calidad.
Spinoglio explicó que esto requiere un cambio en el modelo de negocios, por lo que en 2025 el Inavi lanzó la campaña de reconversión de viñedos, en la cual participaron unos 300 viñedos del país. Según indicó, la iniciativa tiene dos grandes objetivos: eliminar hectáreas no demandadas y rentabilizar predios chicos. “Tenemos un padrón de vitivinicultura pequeño en Uruguay”, sostuvo.
El presidente del Inavi también señaló que la comercialización entre países aumentó, lo que requiere mayor competitividad y destacó que “ahí está la oportunidad de crecimiento”. “El vino es un bien cultural de Uruguay y estamos convencidos de que puede ser un producto identitario”, resaltó.
Deicas compartió que el bajo consumo a nivel mundial fue una dificultad a la hora de colocar sus productos en el exterior. Sin embargo, destacó que “el enoturismo crece, a pesar de que hay menos consumo”, y mencionó la importancia del Reino Unido como mercado emergente.
Las visitas a los viñedos y bodegas en algunos campos uruguayos son una opción cada vez más elegida por turistas locales e internacionales. Los bodegueros destacaron a El País que impulsar el enoturismo es uno de los principales objetivos para el sector este año, sobre el cual trabajan complementando las visitas con otro tipo de experiencias gastronómicas.
La vendimia
Los cambios bruscos en las temperaturas, los excesos de lluvia o sequía impactan de forma directa en la producción de vino y, como consecuencia, en su precio. Deicas insistió en que, aunque se observa un menor nivel de consumo entre el público, quienes eligen tomar vino optan por una variedad de mayor calidad.
El tannat es la cepa que funciona como carta de presentación de Uruguay en el exterior, gracias a las condiciones climáticas del territorio nacional y a las características de la uva. Los bodegueros destacaron el alto nivel de producción y demanda de la misma, y añadieron que el albariño es una variedad que se está tornando protagonista en el mercado.
El albariño, originario de Galicia (España), encontró óptimas condiciones para adaptarse y producirse con facilidad en Uruguay desde 2002. Deicas sostuvo que existe una búsqueda constante de innovación por parte de los consumidores a nivel mundial y, en ese contexto, esa es una cepa que “se puso de moda”.
Según Wylie, el perfilamiento hacia esa cepa representa un “cambio significativo” en el mercado, mientras que el marselan tiene un buen comportamiento y se espera que presente un mayor consumo este año. Agregó que cambiar de cepa no es un asunto sencillo ya que lleva tiempo, y en relación a los casos del albariño y del marselan, aseguró que “tienen la capacidad de soportar lluvia y seca”.