Debate en el Senado por el tamaño de monoambientes: es "más digno" que otras situaciones, según la Cámara Inmobiliaria

La Cámara Inmobiliaria Uruguaya y Fucvam expusieron en el Senado sus posiciones sobre el proyecto que fija un metraje mínimo para los monoambientes y respondieron a las consultas de los legisladores.

monoambiente
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Foto: Tatiana Balostro

La discusión sobre el proyecto de ley que busca volver a elevar de 25 a 35 metros cuadrados la superficie mínima habitable de los monoambientes, expuso este martes dos visiones contrapuestas sobre el papel que deben cumplir estas unidades en la política de vivienda. Mientras la Cámara Inmobiliaria Uruguaya (CIU) defendió su permanencia como una opción válida para determinados perfiles de hogares, la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (Fucvam) sostuvo que no constituyen una respuesta adecuada al problema habitacional y respaldó la iniciativa legislativa.

Durante su comparecencia ante la Comisión de Vivienda y Ordenamiento Territorial del Senado, el presidente de la CIU, Matías Medina, y la expresidenta de la gremial, Beatriz Carámbula, argumentaron que el debate no debería centrarse exclusivamente en los metros cuadrados, sino en cómo reducir el déficit habitacional y ampliar las opciones disponibles para quienes buscan vivienda.

Según la versión taquigráfica a la que accedió El País, Medina señaló que el país mantiene un déficit de entre 60.000 y 65.000 viviendas y que existen más de 66.000 hogares con carencias críticas vinculadas al hacinamiento, falta de servicios o problemas de habitabilidad. En ese contexto, sostuvo que restringir determinadas tipologías puede terminar limitando alternativas para sectores específicos de la población.

Según expuso, los monoambientes responden a cambios demográficos y sociales que no existían cuando se aprobó la Ley Nacional de Vivienda en 1968. Mencionó a jóvenes que buscan independizarse, estudiantes del interior, trabajadores con alta movilidad y adultos mayores que reducen el tamaño de sus hogares. “Reducir o eliminar esta alternativa no suprime la demanda existente sino que, simplemente, desplaza esos hogares hacia opciones de mayor costo y menor accesibilidad”, afirmó.

La gremial también defendió la diversidad de opciones habitacionales. Medina remarcó que los monoambientes representan apenas entre el 10% y el 11% de las unidades que actualmente se construyen y recordó que se trata de la tercera tipología más demandada en el mercado. Además, señaló que el alquiler promedio de estas unidades ronda los $ 19.000 mensuales, frente a los $ 27.500 de un apartamento de un dormitorio.

Matias Medina
Matias Medina. Foto: Ignacio Sanchez - Archivo El Pais
Ignacio Sanchez/Archivo El Pais

Carámbula reforzó esa posición al señalar que los monoambientes están sujetos a los mismos estándares constructivos que otras viviendas en materia de ventilación, iluminación, altura y calidad edilicia. A su entender, las preferencias de los usuarios están cambiando y existe una creciente valoración de la cercanía a centros educativos, servicios y transporte por encima de la superficie disponible.

Como ejemplo de esas nuevas tendencias, mencionó el crecimiento de los modelos de coliving y sostuvo que las nuevas generaciones priorizan “experiencias” y “flexibilidad”. “Lo que vemos es que se refuerza el cambio en las preferencias; quieren innovar en su forma de vivir y es una decisión que se toma en una etapa”, afirmó.

La exdirectiva de la CIU también apeló a ejemplos internacionales para respaldar su postura. Citó casos exitosos de Brasil, Chile, Estados Unidos y España, donde las tendencias recientes han ido en dirección contraria a la restricción de este tipo de viviendas.

Senadores

Las exposiciones derivaron en un intercambio con los legisladores sobre el concepto de vivienda adecuada y el rol de las exoneraciones fiscales asociadas a la vivienda promovida.

Construccion del Montevideo Harbour
Construccion del edificio Montevideo Harbour en Montevideo.
Estefania Leal/Archivo El Pais

El senador frenteamplista Gustavo González, impulsor de este proyecto de ley, preguntó directamente si una vivienda de 25 metros cuadrados podía considerarse digna. Medina, en tanto, planteó que la discusión debía compararse con otras realidades habitacionales más críticas. “No es lindo que 4.058 hogares no tengan acceso a la energía eléctrica, que 9.400 hogares nacionales no cuenten con baño de uso exclusivo, que haya 667 asentamientos”, respondió.

Cuando González insistió en el concepto de dignidad, Medina sostuvo: “Si usted va a vivir solo, no tiene paredes de desechos y no se le llueve, es más digno que estar en esa situación, como están otras personas”.

Por su parte, el senador del Frente Amplio (FA), Óscar Andrade, cuestionó que el argumento de la demanda de mercado sirviera para definir las características de la política pública. Señaló que muchas personas aceptan condiciones precarias porque no tienen alternativas y enfatizó que el debate no era la existencia o no de monoambientes, sino si las exoneraciones estatales debían promover ese tipo de soluciones.

En tanto, el senador también del FA, Eduardo Antonini, buscó determinar si el tamaño influía efectivamente en la demanda. Consultó si un monoambiente de 35 metros cuadrados tendría menor aceptación que uno de 25. Medina respondió que la demanda existe, pero reconoció que la cámara no dispone de estadísticas concluyentes sobre el comportamiento específico de los compradores o arrendatarios frente a ese cambio.

Monoambiente en Puerto del Buceo. Foto: Estudio 1601
Monoambiente en Puerto del Buceo. Foto: Estudio 1601.

Otro de los focos estuvo puesto en el impacto económico de la iniciativa. El senador del Partido Nacional, Carlos Moreira, preguntó cuál sería la diferencia de costos entre construir una unidad de 25 y una de 35 metros cuadrados. Medina respondió que el efecto depende de múltiples variables, como la ubicación, el valor del suelo y la tipología del proyecto, aunque reconoció que el cambio implicaría un encarecimiento de las unidades.

Tabaré Viera, senador por el Partido Colorado, en tanto, insistió sobre las consecuencias que tendría un aumento de costos para el mercado inmobiliario. Desde la CIU señalaron que es difícil proyectar el efecto a largo plazo, aunque admitieron que las nuevas unidades pasarían a competir en un segmento diferente y que el impacto también alcanzaría a los monoambientes ya existentes.

Fucvam y la CIU no se alinean

La posición de Fucvam fue opuesta a la de la CIU. Su presidente, Enrique Cal, reivindicó el concepto de “vivienda adecuada” consagrado en la Constitución y sostuvo que las políticas públicas deben garantizar condiciones mínimas que permitan desarrollar una vida familiar y personal en condiciones razonables. Cal respaldó explícitamente el proyecto de ley y afirmó que elevar el mínimo a 35 metros cuadrados constituye una mejora respecto de la situación actual. Además, cuestionó que los incentivos fiscales terminen respaldando soluciones que, según su visión, no garantizan condiciones adecuadas de habitabilidad. El dirigente también cuestionó que los monoambientes constituyan una solución transitoria razonable.

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