El presidente de China, Xi Jinping, advirtió este jueves a su par estadounidense, Donald Trump, que una mala gestión de Taiwán podría derivar en un “conflicto” entre ambas potencias, durante una cumbre en Pekín que marcó el regreso de un mandatario de Estados Unidos tras casi una década. El encuentro, clave para la relación China-Estados Unidos, estuvo atravesado por tensiones geopolíticas, disputas comerciales y la guerra en Irán.
Xi recibió a Trump en el Gran Salón del Pueblo con honores y una puesta en escena protocolar. El presidente estadounidense elogió a su anfitrión, a quien definió como “gran líder” y “amigo”, y aseguró que ambos países tendrán “un futuro fantástico juntos”.
Sin embargo, el tono cambió rápidamente. El líder chino subrayó que “deberían ser socios, no rivales” y puso el foco en la cuestión de Taiwán, a la que calificó como el tema más sensible del vínculo bilateral.
“La cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos”, afirmó Xi. Y advirtió: “Si se maneja mal, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto”.
Conflicto por Taiwán y tensiones estratégicas
La advertencia de Xi se produce en un contexto de creciente conflicto por Taiwán, una isla con gobierno autónomo que China considera parte de su territorio y sobre la cual no descarta el uso de la fuerza.
Estados Unidos mantiene una política ambigua: reconoce a Pekín como único gobierno chino, pero está obligado por ley a proveer armas a Taiwán para su defensa. Esta dualidad ha sido fuente constante de fricción.
Tras las declaraciones del líder chino, las autoridades de Taipéi señalaron a China como el “único riesgo” para la paz regional y remarcaron que Washington ha reafirmado su apoyo a la isla.
El encuentro entre Xi y Trump, que se extendió por más de dos horas, también se da luego de una guerra comercial 2025 marcada por aranceles y desacuerdos en múltiples áreas, lo que deterioró el vínculo bilateral en los últimos años.
Aun así, en una cena oficial, Trump calificó las conversaciones como “extremadamente positivas y productivas” e invitó a Xi a la Casa Blanca. El presidente chino insistió en la cooperación y aseguró que el crecimiento de su país es compatible con el lema “Make America Great Again”.
Irán, energía y tecnología en la agenda
Otro punto relevante fue la guerra en Irán, que había retrasado la visita de Trump. Ambos líderes coincidieron en la necesidad de mantener abierto el estrecho de Ormuz, clave para el comercio energético global.
“La libre circulación de la energía debe garantizarse”, señaló la Casa Blanca tras la reunión. China depende en gran medida de esta ruta para sus importaciones de petróleo, lo que refuerza su interés estratégico en la estabilidad de la zona.
Según Washington, Xi expresó disposición a aumentar la compra de crudo estadounidense, aunque esta afirmación no fue confirmada por Pekín. En paralelo, Irán autorizó recientemente el paso de buques chinos, lo que evidencia la complejidad del escenario.
La agenda incluyó además temas como la inteligencia artificial entre China y Estados Unidos y la necesidad de establecer mecanismos de control y seguridad en ese ámbito. En la delegación estadounidense participaron empresarios como Elon Musk y Jensen Huang.
Xi cerró la jornada con un mensaje dirigido al sector privado: “China abrirá aún más sus puertas al mundo exterior”, y aseguró que las empresas estadounidenses tendrán “perspectivas aún más prometedoras”.
Con información de AFP
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