Imágenes que circulan en redes sociales tras la tragedia en Maldivas, en la que fallecieron cinco turistas italianos, muestran el interior de la llamada "cueva de los tiburones". El video, grabado dentro la cueva de Thinwana Kandu, revela pasillos estrechos, sinuosos y oscuros, en un complicado laberinto sumergido.
Cuatro de las víctimas —la profesora de ecología Monica Montefalcone, su hija Giorgia Sommacal, el biólogo marino Federico Gualtieri y la investigadora Muriel Oddenino— fueron localizadas el lunes por un equipo finlandés especializado en rescates submarinos. Gianluca Benedetti, el quinto miembro del grupo, había sido localizado previamente cerca de la entrada de la cueva. Según Ahmed Shaam, portavoz del gobierno de Maldivas, los cuerpos se encuentran "bien adentro de la cueva, en el tercer segmento", prácticamente juntos, y las operaciones para recuperarlos continúan.
"Condiciones meteorológicas adversas"
Las imágenes de la cueva han suscitado interrogantes sobre lo ocurrido durante la inmersión. El sitio, ubicado a más de 95 km de la capital, Malé, tiene aproximadamente 60 metros de longitud y está dividido en tres cámaras. En el video, un buceador recorre estrechos pasajes mientras la estructura parece prácticamente desprovista de vida marina, a excepción de la presencia de una raya.
Las autoridades siguen investigando las causas de la tragedia, pero en los últimos días han surgido diferentes hipótesis. Una de ellas apunta a las condiciones meteorológicas adversas registradas en la región. El día anterior a la expedición se había emitido una alerta amarilla por mal tiempo, con vientos de hasta 48 km/h que azotaban el archipiélago. El esposo de Mónica, Carlo Sommacal, declaró al diario La Repubblica que la buceadora tenía mucha experiencia y que jamás habría ignorado deliberadamente los riesgos.
"Ella jamás habría puesto en riesgo la vida de su hija ni la de otros por imprudencia. Algo sucedió allí abajo", dijo.
Otro aspecto investigado fue la profundidad de la inmersión. Posteriormente se reveló que el yate Duke of York, desde el que partió el grupo, no contaba con autorización para realizar inmersiones a más de 30 metros. Sin embargo, los italianos fueron encontrados a casi 49 metros de profundidad. Los expertos también plantearon dudas sobre el tipo de equipo utilizado en la inmersión.
Las operaciones de recuperación de cuerpos siguen considerándose extremadamente peligrosas. El sábado, un buzo militar de las Maldivas falleció durante el intento de rescate, elevando a seis el número total de fallecidos en el caso. En la operación se utiliza equipo especializado enviado por el Reino Unido y Australia, que incluye scooters subacuáticos y cilindros capaces de reciclar aire.
Con información de Oglobo/GDA