El vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, aseguró ayer martes que las protestas en contra del presidente boliviano, Rodrigo Paz, muestran que hay “un golpe de Estado en marcha” en Bolivia y dijo que le gustaría ver a Gobiernos como los de Brasil y Colombia respaldar al mandatario.
“Se trata de un golpe de Estado que está en marcha. No nos equivoquemos al respecto; es un golpe financiado por esa alianza perversa entre la política y el crimen organizado en toda la región”, aseguró el diplomático en el foro Conferencia de las Américas de Washington.
“Acabo de terminar una conversación telefónica con el presidente Paz, y estoy muy preocupado por Bolivia. Es decir, no puede ser que tengamos un proceso democrático, en el que él fue elegido de manera abrumadora por el pueblo boliviano hace menos de un año, y que ahora haya manifestantes violentos bloqueando las calles”, aseguró Landau.
Izquierda y derecha
En ese sentido, el número dos del Departamento de Estado que dirige Marco Rubio consideró que es un “error” analizar hoy en día Latinoamérica a través del prisma político de la izquierda y la derecha.
“La gran división se establece entre aquellos países que poseen instituciones capaces de hacer frente al crimen organizado y aquellos que son cómplices del mismo; creo que debemos comprender esa realidad. Y, en este sentido, quiero asegurarme de que las fuerzas antiinstitucionales, aquellas vinculadas al crimen organizado, no logren imponerse en Bolivia”, apostilló.
“Espero que logremos movilizar a todos los países del hemisferio y a todos los actores relevantes para que se pronuncien al respecto”, explicó Landau, que insistió en que “lo que está ocurriendo en Bolivia es sumamente perjudicial para todo el continente americano”. El vicesecretario de Estado alabó el apoyo mostrado ahora por Argentina a Paz y aseguró que “no debería recaer todo el peso” de la situación sobre Estados Unidos.
“Me complace enormemente ver a otras democracias latinoamericanas involucrarse. Me encantaría ver, por ejemplo, a Brasil respaldando el proceso institucional en Bolivia. Lo mismo digo de Colombia. No me agrada ver que haya países que se jactan de sus valores democráticos, pero que, en cuanto surge un Gobierno que tal vez no se alinea con sus preferencias políticas, guardan un silencio repentino al respecto”, sentenció.
El presidente boliviano Paz enfrenta la primera gran crisis política de su Gobierno, en medio de la recesión económica que atraviesa el país, con protestas y movilizaciones que exigen su renuncia apenas seis meses después del inicio de su mandato y que están afectando el abastecimiento de alimentos y combustibles en la capital.
Paz ya afrontó protestas entre diciembre y enero cuando retiró la subvención de los combustibles, aunque logró acuerdos que frenaron las movilizaciones.
Los analistas políticos Huáscar Pacheco y Vladimir Peña coincidieron -en declaraciones a EFE- en que la base del conflicto político está en la crisis económica, pero también señalaron los “errores” cometidos por el Gobierno de Paz y una influencia del “evismo”, la corriente afín al expresidente Evo Morales. Pacheco, experto en conflictividad política, subrayó que el deterioro de las condiciones de vida, la inflación y la escasez de combustible y de dólares son parte de la “crisis multidimensional” que ya afectaba a Bolivia antes de que Paz asumiera la Presidencia el 8 de noviembre pasado. EFE