El fallo judicial de la justicia brasileña que condenó en ausencia a cuatro años de prisión a un hijo del expresidente Jair Bolsonaro, dio pie a un nuevo cruce entre Luiz Inácio Lula da Silva y Donald Trump.
El presidente brasileño dijo ayer miércoles que su par estadounidense no debe “meterse en las elecciones de Brasil” de octubre, en las que buscará la reelección.
Trump es un aliado del expresidente Jair Bolsonaro, cuyo hijo, el senador Flávio Bolsonaro, será el principal rival de Lula en los comicios.
El mandatario estadounidense “tiene derecho a tener sus preferencias electorales” pero “las elecciones de Brasil son un problema de Brasil”, dijo Lula en Ginebra tras participar como invitado en la cumbre del G7 en Francia.
“Creo que (Trump) conoce poco Brasil... si lo conoce (es) por la relación con la familia Bolsonaro”, dijo Lula, quien agregó que lo único que desea “es el mismo respeto por Brasil que yo tengo por Estados Unidos”.
En la misma cita de líderes, Trump dijo ayer miércoles que Brasil “se ha vuelto un país un poco duro, un poco peligroso políticamente”, refiriéndose a la condena a Eduardo Bolsonaro, otro hijo de Jair Bolsonaro.
El martes el Tribunal Supremo brasileño condenó a Eduardo Bolsonaro, ausente en la audiencia y quien reside en Texas, a cuatro años y dos meses de cárcel por coacciones a la Justicia debido a sus gestiones ante el Gobierno de Estados Unidos para que impusiera sanciones contra Brasil.
La condena implica de forma automática su inhabilitación política por ocho años, después de haber perdido su acta de diputado el pasado diciembre, por un exceso de faltas a las sesiones de la Cámara baja.
Luego de recibir a Lula el mes pasado en Washington, Trump se reunió también con Flávio Bolsonaro, a quien describió como un “joven inteligente que ama a su país”.
Días después, Estados Unidos clasificó como terroristas a los dos mayores grupos narcotraficantes de Brasil, el Primer Comando de la Capital y el Comando Vermelho. También amenazó con subir aranceles a productos brasileños.
Trump y Lula arrastran tensiones desde 2025, cuando Estados Unidos impuso aranceles a Brasil en represalia por un juicio por golpismo a Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de cárcel que está cumpliendo ahora en su domicilio. Estados Unidos finalmente retiró parte de esos gravámenes luego de la reunión de Lula con Trump en la Casa Blanca.
“Escucha poco”
En respuesta a otra pregunta sobre lo que conversó cuando se vio con Trump en la cumbre del G7, Lula dijo que fue un breve encuentro porque no pidió una reunión bilateral con el presidente de Estados Unidos simplemente porque “estamos en negociaciones” (arancelarias).
Lula dijo que, como Trump “habla mucho y escucha poco”, lo que hizo fue entregarle por escrito, en una carpeta, la documentación que muestra el trabajo que hace Brasil sobre el crimen organizado, así como otro relacionado con tierras raras (los minerales vitales para la industria tecnológica).
Lula dijo que Brasil no quiere una “guerra fría” entre Estados Unidos y China, y consideró que resolver los desacuerdos mediante la negociación es lo mejor para todo el mundo.
“Le dije a Trump que hace mucho que Estados Unidos no participa en licitaciones en Brasil”, agregó el presidente brasileño, quien dijo que en estas condiciones Estados Unidos no puede quejarse de que China esté ocupando espacios “que estaban vacíos”. EFE, AFP