Apretones de manos, comentarios futbolísticos y solidaridad con Venezuela tras los terremotos. Aprovechando el Mundial, la presidenta Claudia Sheinbaum y el rey Felipe VI sellaron ayer jueves la mejora de relaciones bilaterales, deterioradas desde que México exigió disculpas a España por la conquista.
Los lazos se enfriaron cuando en 2019 el mentor político de Sheinbaum, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, pidió en una carta a la corona española que reconociera los “crímenes y atropellos” cometidos en el siglo XVI.
Felipe VI no contestó. El ministerio de Asuntos Exteriores español se limitó a defender la historia compartida y rechazó la idea de pedir disculpas.
El resultado: años de fuerte tensión diplomática.
Sheinbaum no invitó al monarca a su investidura en octubre de 2024. En respuesta, España no envió a nadie a la ceremonia.
Pero en los últimos meses ambas partes dieron pasos positivos, hasta llegar a este viaje de Felipe VI que “refuerza los vínculos de cercanía y afinidad que unen a ambos pueblos”, según la Casa Real.
El rey visitó a la presidenta en Ciudad de México, de camino a Guadalajara donde hoy viernes se enfrentan España y Uruguay en fase de grupos del Mundial.
Además del fútbol, la devastación del miércoles en Venezuela estuvo en la conversación. Sheinbaum ya anunció el envío de un equipo militar de rescatistas a ese país donde dos sismos consecutivos de magnitudes 7,2 y 7,5 causaron unos 200 muertos y casi mil heridos. Se enviará el “personal adicional que se requiera para poder ayudar siempre a los pueblos que lo necesitan”, agregó.
La Casa Real transmitió todo su apoyo, solidaridad y cariño al pueblo venezolano en un mensaje publicado cuando Felipe VI partía hacia México.
“Va a ser una reunión cordial”, aseguró la víspera la mandataria, que prevé hacer hincapié en el “reconocimiento de los pueblos originarios, de su grandeza cultural, de lo que representan para México las grandes civilizaciones de antes y los pueblos originarios de hoy”.
Distanciándose de la estrategia de López Obrador, Sheinbaum impulsó el deshielo mediante el poder blando de la cultura y el deporte. Y Felipe VI la secundó. Una exposición en Madrid organizada por ambos países sobre el México indígena dio la ocasión al rey el pasado marzo de admitir públicamente que hubo “mucho abuso” durante la conquista. No hubo sin embargo petición formal de disculpas.
Poco después se supo que Sheinbaum lo había invitado a asistir al Mundial, que México coorganiza con Estados Unidos y Canadá.
México y España “son dos países profundamente vinculados tanto cultural como histórica y económicamente, así que el acercamiento es positivo per se”, reconoce a AFP el analista político mexicano Pablo Majluf, habitualmente muy crítico con Sheinbaum.
Ya a principios de junio, decenas de empresarios españoles y mexicanos se reunían en Ciudad de México con el objetivo de duplicar el comercio bilateral en 2030.
Felipe VI viaja acompañado entre otros por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
El apretón de manos frente a las cámaras selló una reconciliación iniciada en octubre cuando Albares reconoció el “dolor e injusticia” causados a “los pueblos originarios” de América. Anteriormente se otorgaron en España varios premios a personalidades e instituciones mexicanas, interpretados como guiños.
Invitada por el presidente del gobierno español Pedro Sánchez, Sheinbaum viajó en abril a Barcelona para participar en una cumbre de líderes izquierdistas aliados ante la política del estadounidense Donald Trump.
Fue su primera visita a Europa como presidenta y “un error” en opinión de Majluf porque la puso en la esfera de “enemigos” de Trump como el brasileño Lula da Silva.