Manifestantes arrancaron postes del alumbrado y embistieron contra un edificio público en una escena digna de una justa medieval. Ocurrió en México, sacudido por protestas a una semana del Mundial.
Un grupo disidente del sindicato de educación, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), realizó movilizaciones masivas a una semana del partido inaugurar el 11 de junio en el estadio Azteca de la ciudad de México. Reclaman un aumento salarial y la derogación de una ley de pensiones.
Las acciones escalaron desde el lunes, cuando los manifestantes llamaron a un paro. Luego derribaron con cuerdas estatuas de futbolistas levantadas en el concurrido Paseo de la Reforma, una de las principales avenidas de la capital. Una pelota gigante que las adornaba quedó en el medio de la avenida.
La emblemática plaza del Zócalo, donde se ubican el palacio presidencial, permanece rodeada de barreras metálicas para impedir el paso de los manifestantes, que suelen instalarse ahí para presionar por sus demandas. La policía recurrió el lunes a gases lacrimógenos para contenerlos.
La presidenta Claudia Sheinbaum llama a diario a dialogar y analizar los planteamientos de la CNTE, que por ejemplo rechazan un aumento acordado con el gobierno de 9% por el sindicato oficial de los educadores.
“Quieren que caigamos en una represión para la antesala del Mundial”, dijo la mandataria izquierdista en su rueda de prensa. “No vamos a caer en la provocación”.
Analistas consultados por la AFP coinciden en que el gobierno no atendió a tiempo las demandas de los maestros, que han amenazado con más protestas durante todo el Mundial.
Y ahora se encuentra “paralizado, incapaz de responder” ante una crisis a la que no está acostumbrado por sus altos índices de popularidad, estimó el analista Sergio Aguayo, profesor del Colegio de México. “Están actuando con la lógica de suponer que no hay inconformidades reales, que no hay causas legítimas”, agregó.
En paralelo hay protestan animalistas y de vendedores no videntes. Además, familiares de desaparecidos amenazan con manifestarse durante la inauguración del Mundial.
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación surgió en 1979 y ha incomodado a presidentes del otrora hegemónico PRI, del derechista PAN y del ahora izquierdista Morena.
Es un movimiento que “responde a problemas reales que hay en el magisterio” mexicano, dijo Luis Hernández Navarro, especialista en este grupo de maestros.
Hernández estimó que una reunión entre la mandataria y los maestros ayudará “a bajar esta tensión”, pero Sheinbaum descartó por ahora el encuentro y llamó a los docentes a dialogar con sus secretarios de Educación y Gobernación (Interior).
Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación, llamó a “expresar legítimamente las demandas de este movimiento sin afectar innecesariamente la vida cotidiana de la población”.
Es tarde
El centro histórico está tomado por policías. Con las barreras metálicas que impiden el paso al Zócalo, muchos comercios se vieron forzados a cerrar y el ya caótico tránsito capitalino solo empeora con cada protesta.
Aguayo considera “casi imposible” que Sheinbaum use la fuerza para controlar estas protestas, tras el antecedente de la llamada masacre de Tlatelolco, el mitin estudiantil que la policía reprimió en 1968 y dejó 400 muertos, según familiares y activistas, aunque las cifras oficiales solo registraron 30 víctimas.
Sheinbaum se dice “hija del 68” porque su madre, entonces catedrática de un instituto público, apoyó a los estudiantes y fue destituida. Uno de sus primeros actos como presidenta fue ofrecer una “disculpa pública” por la masacre.
Por ello, con el Mundial encima, no tiene mucha más opción que “hacer concesiones” ante la CNTE, concluyó Aguayo.
Sheinbaum afirmó ayer jueves que los actos violentos en las protestas de la CNTE forman parte de una provocación para que su Gobierno responda con represión, algo que descartó categóricamente. “Ahora, ¿qué quieren? Pues que haya represión. No va a haber represión. No va a haber (...) Es que hay mucha provocación. Los extremos se juntan”, señaló la mandataria durante su conferencia de prensa matutina.
La gobernante sostuvo que en administraciones anteriores hechos similares no recibían la misma atención pública y mediática. “En los regímenes anteriores esto ni salía en los medios. Ahora hacen un escándalo”, expresó.
La presidenta consideró que quienes protagonizan los destrozos durante las protestas buscan generar una reacción del Gobierno y vinculó estas acciones con sectores opositores. “Yo pienso que están provocando. Pero al mismo tiempo hay un discurso de la ultraderecha mexicana que dice, ‘Hay que actuar contra el régimen’. Entonces, están haciendo un juego a la ultraderecha. Si no es que son lo mismo, la verdad”, afirmó.