Rusia celebra esta semana unas elecciones legislativas fuertemente controladas que el Kremlin considera un barómetro de la opinión pública sobre la guerra con Ucrania, que se acerca a su quinto aniversario.
Algunos rusos se han cansado del estancamiento económico y los crecientes ataques ucranianos, y muchos temen que Putin haga una convocatoria masiva de nuevos soldados después de la votación. Los comicios, que se realizarán del 18 al 20 de setiembre, serán las primeras legislativas desde que Rusia lanzó su ofensiva contra Ucrania en febrero de 2022, aunque el país celebró una elección presidencial en 2024 en la que Putin fue reelecto.
La votación se hará también en las partes de Ucrania ocupadas por el ejército ruso. La guerra ha cobrado cientos de miles de vidas, intensificó la censura interna, devastó el este de Ucrania y dejó a Rusia bajo sanciones occidentales sin precedentes.
Dada la prohibición a las críticas a la guerra, no hay partidos de oposición en las papeletas. Por el contrario, el partido de Putin, Rusia Unida, deberá asegurarse una mayoría de escaños en la Duma Estatal.
Un diplomático europeo le dijo a la AFP que la elección es un “ritual que el Kremlin considera esencial”. Incluso con el resultado “predefinido”, la votación es relevante, señaló el politólogo ruso Nikolai Petrov. “Como en la época de la Unión Soviética, las elecciones deben mostrar la lealtad de los ciudadanos”, comentó a la AFP.
Para Putin, con 26 años en el poder, es importante “demostrar a las élites que aún tiene apoyo y la confianza de la gente común”, dijo Petrov. La mitad de los 450 escaños en disputa serán decididos en una votación nacional por bloques de partidos, y la otra mitad se definirán por distritos individuales. Solo partidos que apoyan a Putin y la guerra podrán disputar cupos en la papeleta nacional: el gobernante partido Rusia Unida, el Partido Comunista, Una Rusia Justa, el nacionalista LDPR y Gente Nueva.
El único partido antiguerra en Rusia que sigue activo, Yabloko, tiene prohibido participar. En meses recientes, Ucrania intensificó los ataques de largo alcance contra Rusia, una retaliación por los bombardeos rusos, causando grandes daños y muertes de civiles.
El mismo Putin ha tenido que negar rumores sobre planes de movilizar nuevos soldados, como el impopular reclutamiento de 300.000 reservistas en 2022. Tatiana Stanovaya, experta en Rusia del Carnegie Russia Eurasia Centre, considera poco probable esa movilización.
“Se han esforzado mucho por convencer a los rusos de no preocuparse (...). Me sorprendería muchísimo si lo hacen”, comentó. No obstante, señaló que Putin vería su inevitable victoria como la “confirmación de su legitimidad (...) la legitimidad de su guerra”.