LA LUCHA CONTRA LA PANDEMIA

Retrasar la segunda dosis, una opción para optimizar la vacuna contra el COVID-19

La OMS también analizó estas estrategias, y ayer martes recomendó demorar entre 21 y 28 días la administración de la segunda dosis de la vacuna de Pfizer y BioNTech.

Una enfermera prepara una dosis de la vacuna contra el COVID-19. Foto: AFP
Una enfermera prepara una dosis de la vacuna contra el COVID-19. Foto: AFP

Algunos países están considerando formas de aprovechar los escasos suministros de vacunas para el COVID-19, incluyendo el retraso de las segundas dosis, la reducción del tamaño de las dosis o el cambio de tipos de vacunas entre la primera y la segunda dosis.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también analizó estas estrategias, y ayer martes recomendó demorar entre 21 y 28 días la administración de la segunda dosis de la vacuna de Pfizer y BioNTech, con el fin de aumentar el número de personas que puedan recibir la primera dosis en las etapas iniciales de inmunización.

Respecto a las personas que ya hayan superado el COVID-19, los expertos de la OMS sugieren que retrasen su vacunación para permitir a otras personas inmunizase, dado que los datos apuntan a que las infecciones seis meses después de pasada la enfermedad son infrecuentes.

Estas estrategias abrieron un debate entre los científicos.

Todas las vacunas COVID-19 aprobadas hasta ahora están diseñadas para enseñar al sistema inmunológico a reconocer y defenderse contra el virus con una primera dosis, y luego proporcionar una segunda dosis para reforzar la lección.

Pero frente a una pandemia de rápida propagación y a nuevas variantes de coronavirus más transmisibles, algunos países esperan ampliar la inmunización dando protección al mayor número posible de personas con una primera dosis, y retrasando las segundas dosis.

Maximizar el número de personas con inmunidad parcial “debería reducir el número de casos graves de COVID-19 y, por tanto, aliviar la carga de los hospitales”, dijo Michael Head, experto en salud de la Universidad británica de Southampton.

Otra estrategia es dar una dosis de preparación de una vacuna y una dosis de refuerzo de otra, en lugar de retrasar las inyecciones para que los individuos siempre reciban las dosis de la misma vacuna.

Hasta ahora ninguna de las últimas fases de las pruebas de las vacunas para el COVID-19 comparó estas estrategias de ahorro de dosis o los efectos de la mezcla de vacunas, explicó Stephen Evans, profesor de farmacoepidemiología de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (LSHTM).

Los funcionarios han citado evidencia limitada de ensayos de las vacunas de Pfizer/BioNTech, de Oxford/AstraZeneca y de Moderna que muestran que hay alguna protección después de la primera dosis.

El regulador de salud de Gran Bretaña (MHRA) dijo el 30 de diciembre que había encontrado una tasa de éxito del 80% para la vacuna Oxford/AstraZeneca cuando se administraban dos dosis completas, con tres meses de diferencia, más alta que el promedio que los propios desarrolladores habían encontrado.

El comité asesor de vacunas del gobierno del Reino Unido dijo el 31 de diciembre que la vacuna Pfizer/BioNTech confería un 89% de protección a partir de dos semanas después de la primera dosis, y que para la vacuna Oxford/AstraZeneca “la evidencia muestra que la dosis inicial (...) ofrece hasta un 70% de protección contra los efectos del virus”.

Moderna informó que su vacuna protegía en un 80% después de una dosis, con una eficacia máxima dos semanas después de la primera inyección.

Pero no hay pruebas a largo plazo de que alguna de estas vacunas ofrezca una inmunidad duradera con una sola dosis, o cuán eficaces serán si la segunda dosis se retrasa.

Vacuna de AstraZeneca contra el COVID-19. Foto: Reuters
Vacuna de AstraZeneca contra el COVID-19. Foto: Reuters

BioNTech y Pfizer advirtieron que no tenían pruebas de que su vacuna continuara siendo protectora si la segunda dosis se administraba más de 21 días después de la primera.

Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, dijo a CNN el viernes que es poco probable que Estados Unidos retrase la administración de las segundas dosis.

Asimismo, los científicos han expresado su preocupación por la idea de mezclar dos tipos diferentes de vacunas. Algunos expertos especulan que, debido a que todas las vacunas apuntan a la misma proteína exterior del virus, podrían trabajar juntas para entrenar al cuerpo a combatir el virus. Pero no hay pruebas de que funcione.

“Hay literalmente cero datos. No se ha probado, o si se ha probado, los datos no están disponibles”, dijo John Moore, profesor de microbiología e inmunología en el Colegio Médico Weill Cornell de Nueva York.

En Estados Unidos, algunos funcionarios de salud están considerando la posibilidad de ofrecer medias dosis de la vacuna de Moderna a personas de 18 a 55 años.

Hay algunos datos de pruebas clínicas que respaldan esta estrategia. El gobierno estadounidense está discutiendo el tema con Moderna y los reguladores.

Vacunas contra el COVID-19. Foto: AFP
Vacunas contra el COVID-19. Foto: AFP

Aunque no hay pruebas científicas sobre el impacto de retrasar las dosis de la vacuna COVID-19, algunos expertos creen que podría ser seguro esperar y que la posible recompensa de proteger a una mayor franja de la población podría valer la pena.

Otros no están tan seguros. “Simplemente no hay datos”, dijo Ian Jones, un profesor de virología de la Universidad de Reading de Gran Bretaña.

La Sociedad Británica de Inmunología dijo el lunes que retrasar una segunda dosis por ocho semanas “probablemente no tenga un efecto negativo sobre la respuesta inmunológica general”. Añadió que no esperaría ningún riesgo adicional de seguridad por el retraso más allá del potencial aumento del riesgo de enfermedad durante el intervalo entre las dosis.

Algunos científicos también dijeron que, si bien no había pruebas que apoyaran la estrategia de mezclar dosis de vacunas de diferentes fabricantes -un método conocido como régimen de vacunación heterólogo de refuerzo-, las pruebas de otras vacunas proporcionaban cierta tranquilidad.

“Basándose en estudios anteriores que combinan diferentes tipos de vacunas, es probable que la combinación de las vacunas de AstraZeneca y Pfizer sea segura”, dijo Helen Fletcher, profesora de inmunología en el LSHTM.

China no dejar entrar científicos de la OMS
Vacuna: la OMS reiteró ayer que no avalará ninguna que no haya demostrado su eficacia. Foto: EFE

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, denunció ayer martes que las autoridades chinas han impedido por ahora la llegada de expertos de la misión que debe investigar el origen del coronavirus, por lo que se mostró “muy decepcionado”.

“En las últimas 24 horas varios de los expertos comenzaron su viaje a China desde sus países, pero hoy hemos sabido que las autoridades chinas no finalizaron los permisos necesarios para la llegada del equipo, por lo que estoy muy decepcionado”, señaló Tedros.

“Algunos de ellos en el último minuto, no pudieron viajar a China”, añadió Tedros, quien durante más de un año había elogiado a China por su colaboración, algo que había sido criticado por gobiernos como el de Estados Unidos.

A su lado, el responsable de las situaciones de emergencia sanitaria de la OMS, Michael Ryan, explicó que se trataba de una cuestión de visados. “Esperemos que se trate simplemente de un problema logístico y burocrático que podremos resolver rápidamente”, dijo. Uno de los expertos tuvo que dar marcha atrás, y otro está a la espera en un tercer país, precisó.

El director general añadió que la OMS está en contacto con las autoridades del país asiático para “dejarles claro que la misión es prioritaria” y afirmó que desde China le han asegurado que acelerarán los procedimientos para facilitar los ingresos.

Esta misión, según informó la OMS en noviembre, está formada por científicos de Estados Unidos, Japón, Rusia, el Reino Unido, Holanda, Dinamarca, Australia, Vietnam, Alemania y Catar.

Algunos están ligados a la OMS, otros a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y otros a la Organización Mundial de Sanidad Animal.

La misión debería viajar, entre otros lugares, a la ciudad de Wuhan (centro de China), donde se detectaron los primeros casos de COVID-19, y en principio su objetivo es encontrar el posible origen animal del coronavirus SARS-CoV-2 y a través de qué canales se contagió al ser humano.

Esta misión se ha demorado durante meses, y ha estado rodeada de secretismo, tanto por parte de las autoridades chinas como de la propia OMS.

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