El Parlamento de Portugal debate de urgencia este miércoles la crisis de la vivienda después de aprobar un recurso presentado tras las protestas que se han venido sucediendo durante varios días en diversas ciudades del país.
Miles de personas se manifestaron el martes por la noche en Lisboa y otras ciudades portuguesas, horas después de que la policía desmantelara al amanecer campamentos de protesta por la vivienda y detuviera a 55 personas.
El movimiento anunció que volverá a instalar tiendas de campaña este miércoles. La decisión desafía las advertencias del ministro del Interior, Luís Neves, quien aseguró el martes que las acampadas habían terminado y que las autoridades no permitirían su continuación.
Un movimiento que se expande
Los manifestantes en Portugal protestan por el vertiginoso aumento del costo de la vivienda, tratando de alinearse con acciones similares en la vecina España, donde se han instalado tiendas de campaña en el centro de Madrid desde hace semanas.
Sostienen que el gobierno quiere facilitar los desalojos de inquilinos a través de una reforma del mercado de alquileres. El Parlamento aprobó en setiembre en primera lectura una reforma para acelerar los desalojos de inquilinos en caso de impagos.
La violencia del fin de semana en Francia al margen de protestas pacíficas contra el costo de la vida ha despertado preocupación de que el fenómeno pueda extenderse a otros países con problemas similares.
A primera hora del martes, las fuerzas del orden despejaron tiendas de campaña en Lisboa y Oporto, confiscando 228 estructuras de acampada. Los ocupantes de la plaza de Rossio formaron una cadena humana para intentar retrasar la intervención policial. Entonces estallaron enfrentamientos entre los manifestantes y las unidades de intervención de las fuerzas de seguridad, según las imágenes difundidas por las televisiones locales.
Hubo 55 detenidos y dos heridos leves, según las autoridades locales. "El uso de la fuerza" fue "justificado por las circunstancias concretas de la intervención y se mantuvo limitado al mínimo necesario", debido a la negativa de algunos manifestantes a abandonar el lugar, afirmó la policía.
En Oporto, donde comenzaron las acampadas el pasado 10 de octubre, han anunciado que mantendrán las protestas y algunos han hablado de regresar el sábado. La movilización se ha extendido también a otras ciudades portuguesas, con concentraciones de solidaridad contra el encarecimiento de la vivienda.
AFP y EFE