Con las Cortes ya disueltas, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, empezó la precampaña electoral desde La Moncloa usando la mejor arma de cualquier Ejecutivo: el Boletín Oficial del Estado. Sánchez ha comparecido después de que el Consejo de Ministros aprobara dos nuevos decretos similares a los que tumbó el Congreso la semana pasada. El primero, similar al llamado “decreto Maricarmen”, será el que sirva para parar desahucios, y entrará en vigor inmediatamente para que pueda ser utilizado por los abogados de personas al borde de quedarse en la calle para frenarlos.
En esta segunda versión se le incorporó una novedad: 10.000 millones de euros en préstamos de hasta 50.000 euros por personas a interés cero para la adquisición de la primera vivienda. El objetivo, explica el Ejecutivo, es ayudar a personas con ingresos estables pero sin ahorro a dar el salto a la propiedad.
El segundo, que tiene la extensión indefinida de los alquileres, no llegará a entrar en vigor presumiblemente porque no tiene votos en la diputación permanente para salir adelante y el presidente anunció que no se aplicará hasta que se vote, o sea que nace muerto.
En su comparecencia tras el Consejo de Ministros, Sánchez se centró en el primero —que se había pactado con todos, incluido Junts— para entrar en campaña y reivindicar que el gobierno seguirá ejerciendo el poder hasta el final —esto es, que habrá más decretos— para proteger a los ciudadanos más vulnerables.
“Intervinimos en el mercado energético con la solución ibérica. Y funcionó. ¿Por qué no vamos a poder hacer lo mismo con un mercado que está muy por encima de las leyes de la oferta y la demanda? Con este decreto estamos interviniendo el mercado, algo que tiene un apoyo muy transversal en España. Este gobierno ni tira la toalla ni deja tirada a la gente. No vamos a permitir ni un desahucio más como el de Maricarmen. Ni en lo que resta de legislatura ni esperemos en la siguiente si los ciudadanos nos dan una mayoría más rotunda”, ha clamado el presidente.
“Tengo la convicción de que si la mayoría del Parlamento da la espalda a la ciudadanía en un asunto como la vivienda, la ciudadanía debe elegir un nuevo Parlamento”, insistió en otro momento para justificar el adelanto electoral que tantas veces negó. Sánchez ha dejado claro que aún no tienen la garantía de que el PNV apoyará el decreto —bastaría su voto, no es necesario el de Junts— pero se lo ha pedido. “Pido a los grupos que convaliden estos decretos en la diputación permanente. No es una cuestión ideológica, es de humanidad, de puro sentido común”, ha insistido.
“Cuando el Congreso da la espalda a la calle, el gobierno no va a mirar hacia otro lado. Este es el gobierno de la gente, reivindico con orgullo esa vocación de servicio público. Nos debemos a esa gente que vive con angustia como sus salarios no valen para pagar el alquiler o la hipoteca”, continuó el presidente, que ante varias preguntas sobre el retraso de ocho años en aprobar medidas como esta, insistió en que en la anterior legislatura se tomaron medidas importantes como la ley de vivienda, pero en esta casi todo lo que se ha intentado ha sido derrotado en el Parlamento por la mayoría conservadora de PP, Vox y Junts.
Sánchez cargó con dureza contra el PP y Vox, marcando ya algunos ejes de la campaña, pero evitó el choque directo con Junts a pesar de que ha sido Carles Puigdemont, que justo hoy recibía la amnistía definitiva por parte del Tribunal Constitucional, quien acabó tumbando al gobierno con su no al decreto Maricarmen.
El presidente sí aclaró que no habrá foto con Puigdemont si vuelve a España, pero no ha cargado las tintas contra él y reivindicó que no se arrepiente ni de la amnistía ni de los indultos porque cree que han sido muy útiles para normalizar la vida política en Cataluña y era algo que había que hacer para cerrar el procés.
El presidente ya marca la agenda de la campaña con dos posiciones extremas de estas primeras horas en el PP y en Vox. En el PP, Isabel Díaz Ayuso pidió a los ciudadanos que no voten por correo, lanzando sin datos la sospecha sobre un posible fraude electoral.
En Vox, José María Figaredo ya ha hablado de un sistema mixto público/privado de pensiones, un asunto muy delicado en plena campaña.
Como el portavoz del PP, Borja Sémper, dijo cuando le preguntaron por esto que “el sistema es robusto, el sistema es sólido y desde luego garantizamos absolutamente que las pensiones van a tener viabilidad con el modelo actual y con los que vengan”, Sánchez aprovechó para entrar por ahí, porque el asunto de las pensiones ya metió a Alberto Núñez Feijóo en un gran lío en la campaña electoral de 2023 cuando se empeñó en desmentir ante Silvia Intxaurrondo que el PP las hubiera subido por debajo del IPC en algún momento.
“¿Cuál es el modelo que vendría si ganaran ellos? Nosotros hemos reconstruido el Pacto de Toledo, que el PP había roto (con la reforma de 2013). Esta reforma actual la acordamos con la Comisión Europea. La Airef ha dicho en 2025 y 2026 que es un sistema sostenible. En 2018 la hucha de las pensiones tenía 5.000 millones y hoy tiene 20.000. En cuestión de horas ya vemos que el proyecto de la derecha es recortar, primero el derecho al voto por correo, ahora las pensiones. Tranquilidad, el sistema no está en riesgo, goza de extraordinaria salud”, remató.
Casi todos los principales elementos de la campaña empiezan a colocarse, pues, en esta primera rueda de prensa tras la convocatoria electoral.
Carlos E. Cué / El País de Madrid