Tras meses de incertidumbre y una búsqueda que movilizó a la Interpol, las autoridades de Canadá confirmaron el hallazgo del cuerpo de Letícia Oliveira Alves, una brasileña de 36 años que permanecía desaparecida desde diciembre de 2023. El cadáver fue localizado por cazadores en una densa zona boscosa de Coaticook, en la provincia de Quebec, un área cercana a la frontera con los estados norteamericanos de Vermont y New Hampshire. La identificación oficial se completó a finales de febrero, cerrando un capítulo de angustia para su familia en Goiás, aunque abriendo nuevas interrogantes sobre sus últimos días de vida.
Letícia, quien poseía una formación académica de excelencia como licenciada en Química y magíster por el prestigioso Instituto Tecnológico de Aeronáutica (ITA), se encontraba en el exterior realizando tareas misioneras para la Iglesia Adventista. Según la Sûreté du Québec, el cuerpo no presentaba signos aparentes de violencia física. La principal línea de investigación sugiere que la mujer sucumbió ante las extremas condiciones climáticas de la región, siendo la hipotermia, tras una exposición prolongada al frío intenso, la causa más probable del deceso.
El misterioso recorrido de Letícia Oliveira Alves
La trayectoria de la brasileña antes de su desaparición dibuja un mapa complejo por el continente. Su viaje comenzó en Sudamérica, con paradas registradas en Argentina y Bolivia, antes de trasladarse a Estados Unidos en junio de 2023, donde inicialmente llegó al estado de Misisipi.
Sin embargo, su rastro se volvió difuso al intentar ingresar a Canadá en enero de 2024 a través de Buffalo, Nueva York. En aquel momento, las autoridades migratorias estadounidenses le denegaron el paso y la mantuvieron bajo custodia durante tres meses, liberándola en abril con una citación judicial para el año 2026.
El caso estuvo marcado por inconsistencias en los registros oficiales que dificultaron las tareas de búsqueda internacional. Bajo la Notificación Amarilla de Interpol, los investigadores detectaron que Letícia pudo haber utilizado variaciones ortográficas de su nombre, como "Leticia Alpes Oliveira", o incluso el alias "Sara Mars".
A pesar de figurar en bases de datos de refugios para mujeres en situación de vulnerabilidad en Boston, las estrictas normas de confidencialidad impidieron confirmar su estancia. Actualmente, su familia en Brasil, que cuida de su hija de 12 años, inició gestiones ante el Ministerio de Relaciones Exteriores para la repatriación de los restos desde Montreal.
O Globo/GDA