El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, cerró ayer en Perú una gira relámpago por América Latina, en la que profundizó la cooperación con gobiernos cercanos a EE.UU. para combatir de manera conjunta el narcotráfico y el crimen organizado.
Tras visitar Ecuador y Colombia, el jefe de la diplomacia norteamericana se reunió en Lima con la presidenta Keiko Fujimori, que asumió el poder a fines de julio.
Rubio anunció antes de su llegada que Perú era el último en incorporarse al Escudo de las Américas, la coalición de países dirigida por la administración de Donald Trump para luchar contra el tráfico de drogas y la criminalidad organizada en la región.
Esta adhesión permitirá a Perú “obtener información más rápida” y “actuar con más firmeza”, celebró Fujimori, en una conferencia de prensa que sostuvo junto a Rubio en el Palacio de Gobierno.
“Saludamos hoy la decisión política del presidente Trump de mirar a Latinoamérica”, dijo la mandataria, que resaltó la reciente captura en Bolivia del cabecilla de una temida banda de extorsionadores peruanos con información del FBI. Su gestión propone reforzar la lucha anticrimen con militares y catalogar como “terroristas” a los grupos criminales más violentos.
El país andino atraviesa una crisis de seguridad. El número de homicidios se multiplicó por 2,6 entre 2018 y 2025, mientras que las denuncias por extorsión crecieron ocho veces. Perú, de 34 millones de habitantes, es uno de los principales productores mundiales de cocaína. Redes internacionales del narcotráfico operan en su territorio.
“Al involucrarse en la región, Estados Unidos no está haciendo un favor. Es esencial para nuestra propia seguridad, para nuestra propia prosperidad, para nuestro propio bienestar”, dijo Rubio. “No haremos nada que nuestros socios no nos pidan hacer. Esto es una democracia”, aseguró.
El miércoles, en Quito, donde se reunió con el presidente ecuatoriano Daniel Noboa, el secretario de Estado anunció que la banda criminal Los Tiguerones sería designada como “organización terrorista”, algo que le prohíbe acceso al sistema financiero estadounidense y toda transacción a su favor.
Washington ya había hecho lo mismo con otros grupos criminales ecuatorianos, así como con el Tren de Aragua de Venezuela o el cartel de Sinaloa en México.
“No estamos hablando de una mafia normal, no estamos hablando de criminales, estamos hablando de terroristas que (...) en muchos casos tienen armas y equipos que se parecen a un ejército nacional”, dijo Rubio a la prensa. Rubio además consideró que México, presidido por la izquierdista Claudia Sheinbaum, debería hacer más en la lucha contra los carteles de la droga. AFP