“Mano dura” contra el narco y cárcel inspirada en el modelo Bukele: las promesas de la presidenta de Costa Rica

La politóloga de 39 años Laura Fernández asumió la presidencia de Costa Rica. Sucederá al también derechista Rodrigo Cháves, quién ocupará un cargo de “superministro” en el flamante gobierno.

La nueva presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, gesticula mientras habla durante su ceremonia de investidura en el Estadio Nacional de San José.
La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, durante su ceremonia de investidura en el Estadio Nacional de San José.
Foto: AFP

La derechista Laura Fernández asumió ayer viernes la presidencia de Costa Rica con la promesa de aplicar mano firme contra el narcotráfico que penetró instituciones estatales y disparó la violencia en un país considerado por mucho tiempo de los más seguros de América.

En un acto multitudinario en el Estadio Nacional de San José, Fernández (39 ) juró para un periodo de cuatro años tras ganar cómodamente las elecciones del 1 febrero, gracias a la popularidad de su mentor, el presidente saliente Rodrigo Chaves.

Exministra de la Presidencia de Chaves, toma las riendas de Costa Rica de 5,2 millones de habitantes, famoso por su estabilidad política y riqueza natural, pero hoy con un récord de asesinatos por el narcotráfico.

“Una respuesta de mano dura porque es lo que ustedes esperan (...). No me temblará el pulso para enfrentar el crimen organizado”, dijo, al señalar como inaceptable que “el narcotráfico encuentre grietas” en el sistema democrático costarricense.

La presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández, jura su cargo durante su ceremonia de investidura en el Estadio Nacional de San José.
La presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández, jura su cargo durante su ceremonia de investidura.
Foto: AFP

Fernández reiteró en su discurso que pronto inaugurará una cárcel inspirada en la megaprisión para pandilleros de El Salvador.

“Pero eso no servirá de nada si los jueces siguen soltando a los delincuentes peligrosos”, manifestó. Anunció además reformas para endurecer las penas y que el año carcelario sea de 12 meses y no de ocho, como ocurre actualmente. “Ya no más alcahueterías”, subrayó.

Fernández gobernará a la sombra de su mentor, quien ejercerá como una suerte de primer ministro que controlará la agenda política y económica del llamado “gobierno de la continuidad”.

Gobernará con 31 de 57 diputados a su favor, una mayoría conveniente para buscar aliados en su afán de reformar el Estado, sobre todo el poder judicial. “La reforma que necesitamos es profunda y la vamos a impulsar”, dijo la presidenta, que también heredó la mayoría del gabinete de Chaves.

El presidente saliente de Costa Rica, Rodrigo Chávez, abraza a la presidenta entrante, Laura Fernández (derecha), después de que prestara juramento durante su ceremonia de investidura en el Estadio Nacional.
El presidente saliente de Costa Rica, Rodrigo Chávez, abraza a la presidenta entrante, Laura Fernández.
Foto: AFP

“Vamos a revisar nuestra institucionalidad (...) eso no significará nunca atentar contra la división de poderes, nunca lo haría”, aseguró Fernández.

Chaves (64) debe esperar dos mandatos para postular a la reelección, pero diputados oficialistas no descartan cambiar esa norma.

Al ser nombrado ministro de la Presidencia y de Hacienda, mantendrá inmunidad frente a investigaciones que lo señalan de corrupción y de hacer campaña a favor de Fernández, lo cual tenía prohibido por ley.

Aliada, como Chaves, de Donald Trump, la segunda mujer en gobernar Costa Rica afianza a la derecha en Latinoamérica, tras recientes triunfos en Chile, Bolivia y Honduras. AFP

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